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Fotorreporteras cubanas. Aves en el puerto + recorrido fotográfico

¿Qué posición ocupaban las fotorreporteras en la prensa cubana del siglo XIX e inicios del XX?

Testimonios como el de la editora cubana Minerva Salado y Joana Biarnés, primera fotoperiodista española, evidencian el sexismo en un nicho históricamente masculinizado.

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Fotorreporteras cubanas. Aves en el puerto

Por Grethel Morell

 

 

Niurka Barroso, Post Huracán

No gusto de afirmar posturas solo a partir de categorizaciones con principios absolutos, como lo son las estadísticas, más cuando se habla de mujeres, su lugar social y trabajo. Suele esto convertirse en dulce trampa o recurso socorrido para afianzar discursos oportunos. Prefiero los análisis transversales, contrastados, respaldados más que por frías (y a veces, duras) cifras, por historias de vida y el hondo examen de las causas. Aunque en este caso, el valor cuantitativo se impone: las mujeres que ejercen o han ejercido la profesión de fotorreporteras, reporteras gráficas, fotoperiodistas o fotógrafas para agencias de noticias, son minoría. Legendaria minoría.

Jessie Tarbox Beals con su cámara. Tomada del sitio www.clasesdeperiodismo.com

La inglesa Christina Broom entre las primeras fotógrafas de prensa. Documentó el sufragio femenino entre 1908-1914

Múltiples emergen las razones para tal desventaja. No me detendré en revisionismos, solo en mencionar las más extendidas: la falta de oportunidades, la ausencia de visión de quien contrata el trabajo profesional en agencias o editoriales, movidas ambas por la histórica razón del predominio masculino en un oficio señoreado por ellos desde su invención. En los inicios -y bien avanzado el siglo XIX- también contaba la desigualdad social de las mujeres, sobre todo al emprender labores no domésticas. Las particularidades de los primeros cuartos oscuros y técnicas ambulantes, que obligaban al fotógrafo de exteriores a marchar con sus placas para ser reveladas al momento (hasta la feliz aparición de las placas secas), inclinaron también la práctica hacia manos masculinas.

La inglesa Christina Broom entre las primeras fotógrafas de prensa. Documentó el sufragio femenino en Londres entre 1908-1914. Tomada del sitio www.mujeresviajeras.com

Los prejuicios, la maternidad, el conservadurismo (incluso de muchas mujeres), han sido motivos de retraso para el desempeño pleno del oficio. Durante las primeras etapas del siglo XX, hasta los sucesos de la Segunda Guerra Mundial, las fotorreporteras no sobrepasaban de contados ejemplos. La fotografía ya punteaba en su función documental, las escenas de calle y el registro de eventos se convertían en ejercicio cotidiano impulsado por la prensa y la clase dominante. Los aparatos se perfilaron, aligeraron (Kodak, Pentax y Leica, fueron determinantes) y la mujer avanzaba en la instauración de sus derechos civiles. Sin embargo, las escaladas femeninas con las cámaras y la captura de la realidad inmediata, priorizando al sujeto en su constructo colectivo y cultural, fueron más lentas.

Margaret Bourke-White. Tomada del sitio www.nevillescu.wordpress.com

Faldas a la prensa

El fotorreportaje o la imagen con perfil noticioso, viene de las postrimerías del XIX cuando el fotograbado desplaza el privilegio de la ilustración en las publicaciones seriadas. Aunque no es hasta bien entrado el XX que las mujeres, de modo paulatino, conquistan el terreno. Del Viejo Continente se reconoce a la inglesa Christina Broom entre las primeras fotógrafas de prensa. Documentó el sufragio femenino entre 1908-1914. También a la alemana Ilse Bing, fotoperiodista que declina ser parte del staff de la revista Life en los años 30.

Joana Biarnés entre colegas. Tomada del sitio www.rtve.es

Por España se estima a Joana Biarnés como la primera fotoperiodista, durante los años 50-60, quien comenzó con el reportaje de deportes y a enfrentar reparos por la condición de género:

“(…) el público me echó una bronca tremenda la primera vez que me vio en un campo de fútbol haciendo fotos. (…) Iba muy femenina. Con mi falda. Fue sentarme con mi cámara tras una portería con los fotógrafos y la gente empezó a gritarme: «¡Vete a casa a fregar platos!». «¡Guarra! ¡Puta!». «¡Te vamos a arreglar el cuerpo a la salida!». Cosas así… Atronadoramente. Era muy fuerte. 40.000 personas al unísono insultándome. Yo ya estaba por levantarme y marcharme. Pero aguanté. El árbitro se me acercó: «¿Qué hace usted aquí?». Le enseñé mi acreditación. Me dijo que allí no podía estar, que eso era para hombres. Le dije que se tenían que ir acostumbrando porque detrás de mí vendrían otras muchas. Al final, tuvo que salir el delegado del campo, quien me dio la razón. Me quedé. Hice mis fotos.”[1]

Margaret Bourke-White. Tomada del sitio www.geamapipa.blogspot.com

Despunta en América del Norte la canadiense, radicada en Nueva York, Jessie Tarbox Beals, nombrada la primera fotógrafa de prensa, entre 1902-1904; la “maestra del reportaje gráfico” Margaret Bourke-White, neoyorkina que trabaja para Life desde 1935; la fotoperiodista y activista también neoyorkina MarjoryCollins durante los años 60-80, fundadora de la publicación feminista independiente Prime Time.

Por Latinoamérica, aunque desde 1871 se incorporan de modo oficial las mujeres fotógrafas en México, es a partir de 1910 que se aprecia un aumento del oficio con preferencia a la imagen testimonial: las tomas de los hechos revolucionarios y las escenas de vida urbana. Por el sur se asienta Claudia Andujar, fotoperiodista proveniente de Suiza, radicada en Sao Pablo, Brasil, desde 1955. Además de realizar fotografía etnográfica, colabora como free lance en 1964 para revistas de alta demanda como Time, Life, Look y Esquire.

…como el puerto de La Habana

En Cuba, las primeras mujeres distinguidas por llevar imágenes a la prensa y ser publicadas con sus créditos, fueron la Sra. de Castro, viuda del también fotógrafo Gregorio Casañas y la Viuda de Rom. Ambas desarrollaron su labor en Sagua la Grande, provincia de Villa Clara, y colaboraron con el afamado semanario El Fígaro (fundado en 1885, con sede en La Habana). Entre 1904-1909 es posible encontrar fotografías suyas referidas en dichas páginas, básicamente retratos, paisajes, reportajes de edificaciones, de sucesos naturales y crónicas sociales. Desde 1900 la Viuda de Rom se anunciaba en el directorio comercial de la Isla de Cuba y la Sra. de Castro firmaba hacia 1908 como Viuda de Casañas.

Rafael Santa Coloma, ilustre reportero, “haciendo la información gráfica de un ras de mar para El Fígaro”

 

Aunque llevan créditos las imágenes que las fotógrafas realizaban para El Fígaro, no se publican fotos de ellas ejerciendo el oficio. En 1909, en un artículo dedicado a “Los soldados de la instantánea” en la prensa cubana, ni se mencionan las reporteras gráficas, ni se muestran con sus cámaras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante los años de la República -periodo aún por investigar a profundidad y no solo desde la fotografía entendida como expresión estética del control de los encuadres, las luces y las sombras- ejemplos pudiéramos hallar en el sinnúmero de publicaciones periódicas que circulaban. Pero también se adolece del asunto. La revista Bohemia (fundada en 1908), que recorre todo el siglo, no concedió espacio de preferencia a las mujeres en su nómina de fotógrafos oficiales o colaboradores en su etapa neocolonial. Deuda saldada desde finales del XX e inicios del XXI (amén de los cambios de estructura, diseño y legitimación), incluso con imágenes de portada, como las de Martha Vecino y el trabajo sostenido de Anaray Lorenzo.

Con el año 1959 se expandieron nuevos usos para la imagen, aún más orientada al valor propagandístico y de información inmediata. No obstante, no se suman fotógrafas a la consabida lista y expresión de la “épica revolucionaria”. ¿No había mujeres en las calles documentando la explosión popular, las marchas conmemorativas, los líderes, los actos políticos? ¿No había fotógrafas en Playa Girón?

Tampoco estuvieron visibles en la insigne revista Cuba (INRA en 1959, Cuba Internacional a partir de 1971), publicación vanguardista en gráfica y periodismo… pero sin fotorreporteras en su staff. Al parecer, para los decisores las chicas no estaban tras el visor. Simplemente no se pensaba en ellas para encargarles cierto testimonio de la realidad. La editora Minerva Salado (presente en la revista entre 1971-1982) explica en entrevista sobre la presencia de las mujeres en el rotativo:

“(…) en mi época, la década del setenta, la única reportera [redactora] fue Olga Fernández (…) Después de 1975 llegó María Elena Llana, escritora, traída por Jacques Brouté como subdirectora, ya como parte de la intervención solapada de Prensa Latina, pero una mujer inteligente y creativa. Fotógrafas, ninguna, ni como colaboradoras que yo recuerde. No creo que tampoco en la década anterior desde su fundación hasta el 70.

Puede que Rosa Ileana Boudet haya colaborado con frecuencia en esa época, era la esposa entonces de Rine Leal y al menos publicó algunos trabajos. Fuera del staff creativo sí tuvimos presencia de un par de mujeres que nos apoyaban en todo: Antonia (Tota) Sánchez y Caritina Chacón principalmente, pero también después Nora Maciá, que hasta publicó un libro de cuentos producto de la atmósfera creativa que había allí. Pero la revista Cuba fue un ámbito masculino (casi como el puerto de La Habana), de un machismo noble (si es que cabe el término)…”[2]

Anaray Lorenzo fotografiando estragos de Tornado en La Habana. Imagen cortesía de la fotógrafa

En entrevista personal, Ernesto Fernández y Luc Chessex, activos fotógrafos y con responsabilidades directivas en algunas etapas de Cuba, también corroboran la carencia de fotorreporteras en la época. Fernández, quien fuera Jefe de Información entre 1975-1981, menciona el trabajo de Sonia Pérez como laboratorista y el de Sonia Zalacaín como colaboradora. Esta última fotógrafa del momento, se considera “realizó el primer anuncio a color, para la revista Cubatabaco, a finales de los 70” [3]

Está la inmensa obra de María Eugenia Haya, Marucha, desde los 70, las fotógrafas que trabajaron para el universo editorial  cubano en los 80, como Mayra A. Martínez en la revista Revolución y Cultura, las fotorreporteras de las agencias de noticias, como Yamila Lomba en Prensa Latina en los 90, el trabajo como free lance de Lissette Solórzano a finales de esa década y la estancia de Niurka Barroso en la corresponsalía habanera de France Press.

En la actualidad, sin dudas hay mayor representación femenina, más ejemplos de trabajos fotográficos sostenidos por mujeres, en la prensa digital (Ladyrene Pérez, en Cubadebate), en las editoriales (Maité Fernández, Artecubano Ediciones y el paso de Amaya Espinosa por la Editorial de la Mujer), en las agencias de noticias (Omara García, Agencia Cubana de Noticias ACN), en la prensa deportiva (Mónica Ramírez, Jit, del INDER) y en los diarios oficiales (Laura Borges, Juventud Rebelde). Aunque todavía insuficiente.

Maité Fernández. Imagen cortesía de la fotógrafa.

Quiero creer en la anulación de los pretextos en los días que corren. No debe existir razón para segmentaciones de género. Las fotógrafas, en general, deben imponer su condición por calidad del trabajo y talento. Constancia y resultados.Si aún están en minoría, queda una ingente labor por delante.

[1] Simón, Pedro. Joana Biarnés, la primera fotoperiodista española: “Por ser mujer fotógrafa me llamaban puta”. La entrevista final. El País. Digital, consultado el 4 de diciembre de 2017.

[2] Minerva Salado. Entrevista por correo electrónico. 20-24 de julio de 2017.

[3] Ernesto Fernández. Entrevista personal.18 de enero de 2018. La Habana.

 

Este post expresa el punto de vista de su autora.
Texto escrito especialmente para la sección Fotografía Líquida. Se prohíbe su reproducción en cualquier medio o formato sin la autorización expresa de la autora y Circuito Líquido.
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2 comentarios

  1. Lisset Ricardo Torres

    Buen trabajo y muy merecido en honor a nuestras grandes fotógrafas, muchas de ellas muy jóvenes, y todas con un promisorio futuro. También homenaje a sus precursoras. !Felicidades!

  2. Grethel Morell

    Gracias Lissette! por tus felicitaciones y por compartir tu opinión. Así es, hay talento y “futuro promisorio”, pero las fotógrafas de prensa tienen un gran trabajo por delante y no solo con el ingenio de sus imágenes. Deben sostener un lugar que por historia y condición se han ganado 😉

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