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Mis años felices: recursos prácticos para violencias cotidianas

Mis años felices

Por Millenial journalist

Soy una periodista de 26 años, una joven normal de estos tiempos, bueno, eso creo yo, aunque no todos mis amigos y conocidos opinan lo mismo. Mi anormalidad radica no solo en el hecho de que vivo sola, sino, sobre todo en que disfruto y defiendo mi independencia con uñas y dientes.

Mi situación es temporal y se debe a simples circunstancias familiares: mis padres, por obligaciones laborales, llevan poco más de cuatro años fuera del país. Con el resto de mis parientes no tengo una mala relación, pero tampoco son precisamente los más unidos del mundo, además soy hija única y soltera, pero por suerte cuento con buenos amigos.

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En cuanto a mi soltería, muchos se preguntan lo típico: cómo es posible que una muchacha linda, inteligente, buena, no tenga novio. Primeramente, quisiera dejar claro que soy una absoluta defensora del amor, pero también pienso que el amor debe traer felicidad, no tensiones ni frustraciones. Esto último creo explicarlo mejor mediante ejemplos concretos:

Otras muchachas que conozco en la misma situación que yo, hijas de compañeros de mis padres, han aguantado, como decimos en buen cubano, villas y castillas a sus novios con tal de no quedarse solas. Error: para mí un novio jamás será el sustituto de mis padres ausentes. Son amores distintos.

 

La semana pasada me encontré con una amiga de la facultad, quien me habló de sus planes de ser madre el año próximo. Me sorprendí y quise saber más. La principal razón que me dio fue que su novio ya tiene 28 años. Ahí terminé la conversación y cambié de asunto. No veo por qué la edad del hombre deba representar una presión para la mujer con respecto a la maternidad. Al contrario, somos nosotras las que tenemos una edad límite, puesto que arriesgamos nuestra salud y es nuestro cuerpo el que sufre. Ellos, mientras conserven su virilidad, pueden procrear. Charles Chaplin concibió a Geraldine a los 80 años.

Como estos, tengo disímiles ejemplos en mente, pero no quisiera mencionar solo los negativos, pues ya dije que creo totalmente en el amor. Otra amiga de la facultad, a quien conozco desde la infancia, lleva poco más de dos años casada con un muchacho de nuestra edad. En el momento de la boda, no llevaban ni un año juntos. Afortunadamente, todo va bien hasta ahora. Son tal para cual en cuanto a gustos. Salen de noche, comparten con los amigos, bucean, andan juntos en bicicleta, continúan disfrutando de su juventud. Yo soy amante de la fotografía, al igual que ellos dos, y me resulta adorable ver en las redes sociales las excelentes fotos que se hacen uno al otro, sobre todo ahora que viven en una hermosa ciudad europea. Más que un matrimonio, parecen aún un noviazgo. Esos dos seres, son la prueba de que casarse no tiene por qué ser sinónimo de envejecer 10 años en un día.

La diseñadora Gabrielle Chanel dijo que el lujo tiene que ser cómodo, de lo contrario, no es lujo. Algo similar sucede con el amor: una vez que comienza a traer más tristezas que alegrías, es mejor dejarlo ir. La francesa conocida como Coco Chanel fue la primera mujer del mundo en llevar pantalones. Siempre me inspiran esas personas que revolucionan el mundo y dejan su huella en la historia. Me pregunto si lograré revolucionar nuestra sociedad que, en mi opinión, todavía tiene mucho que aprender de otras más avanzadas en pensamiento.

Desde niña he tenido el privilegio de viajar y conocer otras culturas. Cuando converso con amigos, principalmente europeos, me dicen que, para ellos, lo normal a nuestra edad es vivir solo y siendo mayores que yo, es normal ser soltero y no pensar ni remotamente en hijos. Aquí en Cuba, sin embargo, la europea soy yo. Así me llaman algunos debido a mis gustos y forma de ver la vida.

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Volviendo al amor, solo he sufrido decepciones con los hombres, pero eso no me hace desistir. Pienso que la felicidad debe comenzar por uno mismo y no construirse alrededor de otra persona, así que, mientras llega la persona adecuada, disfruto de otras cosas que me ofrece la vida, como mi preciada independencia y mi temporal privacidad, esa que muchos llaman egoísmo. Que yo vea mi soledad como un lujo, hace que otras me vean como una ermitaña; o como me dijo un amigo: una toronjita agridulce.

Pero lo que muchos quizás no valoran es que estar sola me ha enseñado a aprovechar el tiempo. He progresado profesionalmente, he logrado otros intereses y, lo más importante, he madurado como nunca imaginé. Al principio todos se preguntaban cómo una niña mimada, que lo ha tenido todo en la vida, que no sabía ni freír un huevo, podría sobrevivir en esta situación. Casi cinco años después, todos elogian cómo la niña mimada se ha hecho mujer.

Sé que cuando encuentre a la persona adecuada, porque estoy segura  que la encontraré, recordaré esta temporal soledad como mis años felices.

Magela-Romero-Almodovar

 

Recursos prácticos para violencias cotidianas

Con la colaboración de Magela Romero

  • No permitas que te juzguen, vivir sola no es problema
  • La soledad es una elección, la soledad no es física
  • Decide por tu vida y no dejes que los juicios, las críticas de otros  te impulsen a tomar decisiones apresuradas que traigan malestar a tu vida
  • Tenemos el derecho de decidir sobre nuestras relaciones amorosas y esperar a que la persona adecuada se presente en nuestras vidas
  • No elegir por el qué dirán, las que tenemos que decir sobre nuestra existencia y alternativas de vida somos nosotras mismas
  • Disfrutar la soledad, haced cosas que te resulten placenteras sin presión de tiempos, de espacios, de lógicas de pareja… hasta que lo decidas…
©Ilustraciones Idalia Candelas.
A esta ilustradora mexicana le gusta “mostrar mujeres que conviven en soledad, pero no sufren. No están deprimidas ni lloran. Más bien se sienten seguras, exaltando el sentido de disfrutar de la compañía de sí mismas.”

 

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+ Microhistoria

¡Voy a leer Mujer al timón!

Mujer al timón. Recursos prácticos para violencias cotidianas

Con Mujer al timón, de Thais Gaes, iniciamos una nueva sección para promover las voces de las mujeres que sufren expresiones de maltrato sexista.

Cuéntame + de violencias cotidianas

Con este espacio queremos contribuir a visibilizar, tipificar y sensibilizar acerca de estas formas de violencia cotidiana que sufren las mujeres en diversos ámbitos (x ej. espacios sociales, universitarios, artísticos, familiar, en su relaciones de pareja…). En otras palabras, que estés alerta frente a estas maniobras sutiles (expresiones de control) por parte de los varones, que por lo general suelen estar invisibilizadas. También te ofreceremos recursos prácticos para el cambio.

¿A qué nos referimos con violencias cotidianas?

Según D. Luis Bonino, se refiere a la “multiplicidad de prácticas que los varones realizan en lo cotidiano y que sin ser muy notables, violentan y minan, insidiosa y reiteradamente la autonomía, la dignidad y el equilibrio psíquico de las mujeres.”

Tú también puedes ayudar a denunciar estas prácticas sexistas, que son manifestaciones cotidianas de la violencia de género. Compartiendo tu microhistoria con la comunidad de Circuito (máximo 1 cuartilla), la que puedes enviar a esta dirección reglabarrios@infomed.sld.cu.

 

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Por: Thais Gaes

 

 

Recuerdo cuando empecé las clases teóricas en la Escuela de Automovilismo, un día el instructor que nos asignaron nos dictaba una lista de prohibiciones para los conductores mientras manejan. Decía el profesor: “prohibido tener conversaciones que distraigan la atención del conductor de la vía”. En ese punto, él se detuvo para ilustrarnos a los alumnos con el siguiente ejemplo:

“Ustedes saben que a veces las mujeres cuando van con los maridos en el carro- él dio por sentado que siempre el marido maneja y la mujer está a su lado – empiezan a descargarles*: que si hace falta comprar tal cosa para la casa, que si necesito dinero para lo otro, que si no tengo no sé qué, y así le dan una muela**… y eso desconcentra a cualquier conductor”, concluyó.

Una estudiante enseguida le refutó, por si a él se le olvidaba o nunca lo había presenciado, que los choferes de autos particulares de alquiler -boteros, como se les conoce popularmente en la capital- y también de ómnibus, en muchísimas ocasiones eran quienes iniciaban una conversación, o más bien un interrogatorio con las pasajeras durante el trayecto de su ruta.

Un policía no haría tantas preguntas como las que le he escuchado a los boteros habaneros: ¿cómo te llamas?, ¿estudias o trabajas?, ¿qué edad tienes?, ¿estás casada? ¿tienes novio, marido, hijos? ¿vives o trabajas cerca de donde te bajas? ¿por qué no me das tu número para dar una vuelta un día? O apunta el mío ¿cómo nos podemos volver a ver? ¿eres de aquí de La Habana?, etc…

Esa clase sería la primera muestra de un largo historial de violencia vial. Lo peor comienza cuando apruebas el examen práctico y obtienes la licencia de conducción. Ya eres conductora profesional y sales a manejar sola, sin ningún profesor o chofer(a) experimentado(a) sentado(a) a tu lado para guiarte. Ahí es cuando se inicia la batalla campal: la lucha feminista sobre ruedas y motor.

Los choferes, principalmente de ómnibus, boteros y camioneros, se creen con más derecho sobre la vía que el resto de los conductores. Si eres mujer, tu derecho vial está en una escala incluso por debajo de ese resto. A la violencia verbal sufrida como peatón o peatona le sumas la violencia en el tránsito. En cuanto un conductor advierte a una mujer al timón, lo mismo te dicen “que aprendas a manejar”, a “que le devuelvas la licencia al policía que te la regaló”, o “que le digas a tu marido que no te preste más el carro”, o “a tu papá que no te deje el auto porque se lo vas a chocar”. Como si una no pudiera ser la propietaria del auto, como si fueran ellos los únicos con derecho a ser dueños de un medio de transporte.

Conversando sobre este tema con un amigo que maneja desde hace décadas, este me dijo un día que tenía amigas que llevaban años manejando y todavía se sentían inseguras con su propio carro. Les daba miedo ir por 5ta Avenida, por ejemplo, una vía rápida del municipio Playa, porque tenían que mantener una velocidad sostenida mayor de 60km/h. Eso para ellas implicaba mucha tensión y era difícil, por eso preferían manejar por avenidas alternativas.

Realmente no entiendo cuál es la tensión. Para mí es más fácil ir rápido a una velocidad sostenida, que conducir por entre calles en las que tengo que estar frenando y sorteando baches todo el tiempo, pero en fin.., cada quien con sus cosas. También me decía mi amigo, siguiendo con la línea de sus argumentos machistas, que las mujeres conductoras eran más inseguras a la hora de tomar decisiones, y los hombres, por el contrario, actuaban más rápido en esos instantes cruciales.

Hasta este minuto desconozco si algún instrumento o estadística respalda semejante aseveración. Que numéricamente haya más hombres que se tomen menos tiempo para reaccionar responde a un motivo proporcional que contabiliza más conductores que conductoras en el país. Por tal razón, los hombres con o sin licencia que conducen sufren más accidentes que sus pares femeninas. De esto último sí se registran estadísticas, que por cierto, ascienden cada año lamentablemente.

Tal vez me arriesgo a abordar el tema desde mi subjetividad. Empero estoy convencida de que si las mujeres respetan más la Ley del Tránsito y/o cometen menos infracciones tiene que ver con la misma educación que han recibido indistintamente niños y niñas, sin importar que hayan sido procreados por los mismos progenitores y educados en un hogar común. Como a las niñas se les enseña que tienen que ser obedientes y recatadas; y a los niños arrojados y valientes, de ahí que la educación familiar, escolar, social, etc… predetermine cada decisión y actitud de nuestras vidas inevitablemente.

Las mujeres tienden a ser más prudentes porque la sumisión es un requisito prácticamente sine qua non para una mujer decente y de su casa, según los tabués de una sociedad patriarcal y heteronormativa. Razón de sobra para ser más propensas al sometimiento de normas y hombres, y de paso a que las violenten.

Un día mientras una amiga esperaba a que el semáforo cambiara para luz verde, pasa un individuo y le impele desde la acera: ¿pero a las niñas las dejan manejar ahora? Si mi amiga hubiera sido una niña a la sazón, no le hubieran dado la licencia, para empezar. Ella era mayor de edad desde hace años, y había pasado los exámenes pertinentes para obtenerla como exige la ley.

Mas, suponiendo que manejara sin licencia, si hubiese sido un varón y no una muchacha, porque es una mujer joven -parece que para colmo aquel sujeto tenía problemas de visión y con todo se atrevió a cuestionarla-, estoy convencida de que ni una palabra hubiese salido de su boca, o al menos se lo hubiera pensado seriamente para dirigirse en esa forma a un hombre por muy joven o niño que pareciera.

Para ir cerrando el asunto, lo último es que varios conocidos me han dejado saber que cuando vaya a manejar les avise, para no salir a la calle y evitar ser víctimas o testigos de un accidente provocado por mí. Si por casualidad alguno de estos susodichos se queda botado, se les poncha una goma (neumático), se les apaga el carro, se les gasta la batería porque olvidaron apagar la reproductora o las luces, … cualquier fallo que a un hombre se le perdona, pero en una mujer conductora es un pecado capital, porque a ellos no les sucede casi nunca o rara vez, pero a nosotras como somos mujeres nos tiene que pasar; si por ironía de la vida, algunos de mis conocidos se ve en una situación como las anteriores y estoy cerca para socorrerlos, imagino que no les quedará más remedio que aceptar mi ayuda, el auxilio de una conductora novel, una niña al timón; entonces sí, es mejor para ellos que se guarden en sus casas.

 

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Magela-Romero-Almodovar

 

Recursos prácticos para violencias cotidianas
Con la colaboración de Magela Romero

 

  • Ninguna ley cubana prohíbe que las mujeres obtengan licencia de conducción
  • Explica a tus familiares y seres cercanos que las mujeres tienen tanta necesidad de una licencia de conducción como los hombres
  • Las hijas al igual que los hijos, merecen que entre los entrenamientos tempranos que se ofrecen en la familia esté la conducción, asimismo ellas tienen que tenerse presente a la hora de concebir testamentos y herencias relacionadas con vehículos familiares
  • Si matriculas un curso de automovilismo y eres víctima de chistes, burlas, críticas machistas que se sustenten en presupuestos como “las mujeres son muy malas choferes”, debes saber que son solo mitos, y que los índices de accidentalidad de mujeres choferes son mucho más bajos que los de los hombres; esto responde no solo a que manejan menos, sino a que son más precavidas y respetan más las leyes del tránsito

Día naranja. Regala género

25 de febrero. Día Naranja.

En Circuito Líquido estamos en Día Naranja. Sabías que este color es símbolo de un futuro mejor, libre de la violencia contra las niñas y las mujeres. Te convocamos a actuar a favor de este luminoso futuro para las niñas y las mujeres.

Trabajemos juntas/os desde una perspectiva de equidad en el sector artístico y cultural.

¡Transfórmate y Transforma!

Regala género

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3. Judy Chicago, artista (EUA). Pionera del feminismo en el arte

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Judy Chicago
Pionera del feminismo artístico

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