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Conoce las 6 emprendedoras artísticas que asistieron a los coaching

Tres gestoras, una planificadora de eventos musicales, una desarrolladora y una realizadora audiovisual participaron en la 2ª. edición de los coaching Emprendimientos artísticos liderados por mujeres que realizamos en noviembre y que esta vez tuvo por sede la Casa Víctor Hugo de la OHC, con el apoyo de la Consejería Cultural de la Embajada de España en La Habana.

A través de encuentros personalizados trabajamos aspectos específicos y pudimos conocer otros modos de gestionar arte y cultura, ofrecer sugerencias, buscar estrategias conjuntas de sostenibilidad y escuchar opiniones que nos han hecho crecer como gestoras.

#GestorasArtísticasCulturales

 

Myleida Fernández y Jorge Sánchez

 

 

Mileyda Fernández es la gestora de la Plataforma Sentid2, que se inscribe en la estrategia de educación integral de la sexualidad y, en colaboración con el caricaturista Jorge Sánchez, gestiona productos comunicativos en diferentes soportes, prestando especial atención al humor gráfico en clave de género. En este artículo puedes ver algunas de las caricaturas de Jorge.

 

Yoaima Rodríguez

 

 

 

En el ámbito del diseño, la promoción y la producción gráfica se enmarca el emprendimiento de Yoaima Rodríguez. Su amplia experiencia en el ecosistema editorial como las revistas digitales e impresas, el diseño editorial; la publicidad y la fotografía, ha posibilitado la fidelización de clientes y la sostenibilidad de su emprendimiento.

 

Agnes Prieto

Agnes Prieto es la gestora artística de Estudio Joc artista, espacio de trabajo de José Luis Rodríguez Alonso quien de forma paralela desarrolla una línea enfocada en la pedagogía artística. Además de difundir la obra y la capacidad creativa de Joc, Agnes apoya espacios de formación para niñxs y  jóvenes de la comunidad del Cotorro creados por Joc.

 

 

Jatnna Fernández

 

JMusicEvents, liderado por la productora y cantante Jatnna Fernández, es un emprendimiento enfocado en el diseño y planificación de eventos musicales como Punta Cana Jazz Festival, República Dominicana. También tiene el propósito de visibilizar la capacidad de agencia de las mujeres en el ámbito de la música.

 

 

Gisell González-Peña

 

La gestora de diseño Gisell González-Peña González quiere desarrollar productos tecnológicos, en específico apps, como dispositivos eficaces para sensibilizar y promover el diálogo honesto (interior e interpersonal) sobre el tema de la sexualidad.

 

 

 

María de Jesús Peruyera desea crear una pequeña productora audiovisual: Gallo de Agua, con base en Ciego de Ávila para ofrecer servicios de preproducción, escritura de guiones, edición, postproducción de imagen y sonido…

 

Ha sido un placer compartir saberes con estas gestoras, quienes desde sus prácticas cotidianas desafían obstáculos, rompen estereotipos y hacen progresar sus emprendimientos. Desde Circuito  seguimos trabajando para que las mujeres logren hacer sostenibles sus emprendimientos y puedan ejercer liderazgos en condiciones de igualdad en el sistema del arte cubano.

Y tú ¿quieres emprender en arte?

¡Sí! Nos vemos en la  3ª. edición de los coaching para gestoras, porque

#TienesDerechoaEmprenderenArte

© Imágenes: Gisell González-Peña González y CL

 

Gestoras y proyectos, y edición coaching emprendimientos artísticos liderados por mujeres

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Charlamos en FCOM: Gestión cultural relatos posibles

El 14 de noviembre estuvimos en la FCOM. La invitación fue de la profe Marta Triana para impartir una charla a estudiantes de primer año de Periodismo: Gestión artística y cultural relato(s) posible(s) en la que abordamos la evolución de la promoción y la gestión artística-cultural; hablamos de gestión artística feminista y el perfil de las y los periodistas-gestores.

Sin dudas, este tipo de encuentros nos da la posibilidad de dialogar sobre temas que nos apasionan y contribuyen a construir comunidades artísticas.

Si te gusta lo que hacemos, invítanos a charlar sobre gestión artística-cultural, gestión artística feminista

 

+ de gestión:

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Bullying y Ciberbullying. Mito o realidad + Testimonios

¿Qué es el bullying y el ciberbullying; cómo se manifiesta; en qué escenarios; cuáles son los riegos; qué derechos vulnera?

¿Afecta más a las personas adultas que a los jóvenes, adolescentes y niños?

¿Cuándo el bullying y ciberbullying llegaron a formar parte del debate público en Cuba?

Para conocer las respuestas lee aquí y ahora el texto Yoanka Rodney, en el que te comparte, además, diversos testimonios de personas que durante el transcurso de su vida han sido protagonistas de bullying.

Antes que comiences a leer, déjame contarte que con este texto inauguramos una nueva sección online para hablar de bullying, ciberbullying, mobbing & arte (agradecemos muchísimo a Dalia Acosta por las redes); también queremos que estos temas formen parte de las líneas temáticas de las próximas ediciones del Premio de Fotografía Feminista.

Dale scroll… y ¡A Yoanka le encantaría leer tus comentarios 😉

yoanka-rodneyBullying y ciberbullying. Mito o realidad

Por Yoanka Rodney

 

 

La violencia que se produce entre niños, niñas, adolescentes y jóvenes, traspasa fronteras geográficas, razas, clases, religiones y cultura. Tiene lugar en los hogares, en el camino hacia las escuelas, en el interior de éstas, en la comunidad y más reciente aún en el ciberespacio. Ningún país es inmune, sea rico o pobre. Por ello no basta con contar el número de víctimas, sino que hay que contar sus historias, sus sueños, sus esperanzas para sensibilizar todavía más a quienes consideran que la violencia entre iguales es solo cosa de muchachos.

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Caricaturas Jorge Sánchez 😉

 

“Yo nunca había visto tanto lio formado por un “fenómeno” que existe de toda la vida. En las escuelas se rechazan a los que tienen una “orientación sexual o identidad de género no heteronormativa “… mire usted qué manera de enredar el término homosexualidad. Es cierto, eso está mal,  muy muy mal! Pero se hace lo mismo con los feos, los que usan espejuelos, los que tienen algún problema ortopédico, los brutos, los que escuchan música no “reggetonizada”, los que no les gustan las fiestas, los que no se buscan novias, los flacos, los gordos y nunca, NUNCA he escuchado a nadie lanzar una campaña nacional en defensa de esos niños.”

Comentarios. Bullying: Pocos segundos para un gran maltrato, Alina M. Lotti, CubaSí, 2017

Una de las formas de violencia que afecta las relaciones entre iguales (niños, niñas, adolescentes y jóvenes) en cualquier institución educativa (escuela, universidad) del mundo es el bullying y el ciberbullying. Aunque en Cuba estas formas de violencia no han sido una realidad suficientemente abordada en investigaciones científicas y reconocidas en su gravedad, lo cierto es que se cuenta con diversos testimonios de personas que durante el transcurso de su vida estudiantil fueron protagonista de estas situaciones en cualquiera de sus roles más conocidos: víctima, agresores o espectadores y dejan claro que tampoco nos estamos refiriendo a un mito.

Es por ello que expresiones como “el puntico”, “el trajín, entre otros nos harán recordar a cuáles situaciones nos estamos refiriendo y qué roles adoptamos en cada una de ellas. Mientras que los testimonios que aquí compartimos nos permite reconocer una realidad viviente, que nos habla de las injusticias sufridas en el pasado y nos obliga a tomarlas en cuenta para iniciar cambios que permitan construir una verdadera justicia ética, sin venganza, al poner la mirada en el sufrimiento de los inocentes y casi nula reparación del daño ocasionado.

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Fotograma Camionero, Sebastián Miló

 

“El “puntico” en las escuelas siempre ha existido y existirá nos guste o no, cuando estuve becado en los 80, tristemente fui de esos “punticos” y cuando me bequé nuevamente en los 90 no fue la misma historia pero tampoco me convertí en victimario, aunque también en las escuelas urbanas existe.”

Rafael Echevarría
Comentarios. Bullying: Pocos segundos para un gran maltrato, Alina M. Lotti, CubaSí, 2017

Desde hace algunos años hablar del bullying y ciberbullying– en español acoso escolar y ciberacoso respectivamente –como formas de violencia entre iguales que se dan tanto en la escuela, en sus alrededores hasta llegar a su forma más moderna como es el contexto social cibernético –ciberbullying– es un tema recurrente que llegó a formar parte del debate público en Cuba, en mi modesta opinión, a partir de la campaña por Escuelas sin homofobia ni transfobia realizada durante dos años por el Centro Nacional de Educación Sexual durante el 2017 y el presente 2018.

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Campaña Cenesex Me incluyo, 2017

Pero volviendo al tema en cuestión es necesario decir que el acoso y el ciberacoso escolar son realidades que viven con frecuencia infantes, adolescentes y jóvenes en el mundo, y Cuba no es la excepción. El primer término –el acoso escolar– se refiere a un tipo particular de violencia escolar y el segundo –el ciberacoso escolar– es una de las tantas formas de expresión del acoso escolar, pues pudiéramos también referirnos al acoso verbal y no verbal; al acoso psicológico o relacional, así como al acoso físico.

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Caricatura realizada expresamente para este texto

Todas estas formas de acoso entre iguales (estudiantes) aparecen cuando el daño que se causa es intencional, la víctima no provoca la agresión y los actos violentos se repiten en el tiempo; los agresores se perciben como los más fuertes y a las víctimas como más débiles o menos hábiles.

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“En Cuba si hay acoso escolar o bullying, yo lo viví en carne propia, nunca se lo he dicho nadie…También conocí un muchacho de mi aula en la secundaria que fue víctima de un bullying bien violento y prolongado, todo 8vo grado, ya en 9no estaba loco. De esto no se habla mucho o casi nada, solo el que lo sufre o ha sufrido lo sabe”.

Anónimo, Época de sensibilidad humana y transformaciones profundas,Yoanka Rodney, Granma, 2017

Este tipo de comportamiento es oculto, se manifiesta poco ante la vista del profesorado y es muy dañino. Tienen repercusiones negativas en su bienestar, su desarrollo y el ejercicio de sus derechos. Por ello se le reconoce como fenómeno socio jurídico y educativo, el cual muchas veces queda invisibilizado porque los mecanismos de denuncia y de actuación son insuficientes o no son conocidos por los niños, las niñas, adolescentes, jóvenes, familiares y hasta los miembros del profesorado que los atienden.

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Caricatura realizada expresamente para este texto

En el caso particular del ciberbullying son casi nulas las investigaciones publicadas con las cuales se cuenta para poder evaluar si se está produciendo o no en el contexto cubano actual. No obstante, hay que señalar, que esta forma moderna de acoso escolar nos lleva necesariamente a hablar de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s), y las implicaciones negativas que puede provocar la forma de establecer relaciones entre iguales cuando al acceder a ellas no se cuentan con las habilidades necesarias para el manejo de dichas herramientas, que les posibilitan ser productores y receptores de contenidos que traspasan la frontera de lo privado.

Desde esta perspectiva nos encontramos frente a un abanico de riesgos que se vinculan con la vulneración de sus derechos fundamentales como la libertad, la dignidad, la intimidad y el derecho a ser protegidos contra la violencia en los cuales niños, niñas adolescentes y jóvenes son más vulnerables que los adultos.

1 de cada 10 mujeres declaró haber sufrido ciberacoso desde la edad de los 15 años, según un estudio de la Unión Europea.

NM/2016

El ciberbullying como forma de expresión de la intimidación entre pares a través de los nuevos dispositivos digitales, es uno de estos riesgos. Debido a que la forma de contacto entre víctimas y agresores introduce factores de riesgo específicos, como el anonimato del agresor, la gran difusión social de la situación y las dificultades prácticas para detener la agresión y, por extensión, terminar con el sufrimiento de la víctima. A la vez las (TIC´s) le ofrecen a las víctimas oportunidades para responder y defenderse, inclusive de manera violenta en algunas ocasiones, respuesta que probablemente no sería la misma cara a cara.

Las víctimas del acoso escolar se encuentran en una situación de desventaja académica, social y emocional. Diversos estudios señalan que –las víctimas– pueden llegar a pensar que son las responsables de la intimidación que soportan y esto provoca que este sentimiento empeore. A causa de continuas agresiones, llegan a creer que no sirven para nada, y con frecuencia caen en la depresión. Si están sujetas a una insistente intimidación, la depresión puede empeorar y en casos extremos de victimización y baja autoestima pueden llegar hasta la auto lesión y el suicidio. Cuando los niños, las niñas, adolescentes y jóvenes sufren de estas constantes intimidaciones siempre están alertas esperando el próximo ataque, intentando evitarlos, y se sienten desvalidos y desesperados. Para evitarlo pueden faltar a la escuela, debido a la tensión que ellos sienten, el trabajo académico deja de ser importante y pierde su significado o empiezan a quedar rezagados. Cuanto más rezagados van que dando, más difícil es la recuperación.

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Caricatura realizada expresamente para este texto

Ante este panorama los centros educativos deben brindar una educación de calidad que promueva el desarrollo personal, social, ético, cívico y jurídico. Así como el pensamiento crítico y la realización de los derechos humanos porque tiene un papel fundamental en la protección de niños, niñas, adolescentes y jóvenes contra cualquier forma de violencia. Sin embargo, no cabe dudas que en ocasiones las instituciones educativas pueden ser, para un cierto número de estudiantes, escenarios de exclusión social y maltrato.

Acercarse a las historias de vida, miedos y esperanzas de aquellas personas que durante su paso por las instituciones educativas han vivido situaciones de acoso escolar nos da la oportunidad de detenernos y no, necesariamente, ignorar o desconocer los hechos. Es una oportunidad para la reflexión, el debate y el aprendizaje. En fin, contar la maldad es solo un pretexto para compartir algunas vivencias angustiosas de quienes son diferentes y seguir luchando para que no sea el acoso, en cualquiera de sus expresiones, lo que impacte, lo que se aprenda, lo que se difunda en nuestras instituciones educativas.

 

Ciberbullying en otros contextos:

En España, 7 de cada 10 víctimas de ciberbullying son chicas.

Nada mejor que esta infografía para mostrarte los resultados del primer estudio de ciberbullying en este país.

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Texto escrito especialmente para Bullying & Arte. No reproduzcas este texto, por cualquier medio o formato,  sin la autorización de Circuito Líquido y su autora
© Imágenes, datos: sus autorxs
© Sobre la publicación: Circuito Líquido

 

Conoce + del caricaturista Jorge Sánchez 😉

Mira aquí las #fotosvisiónfeminista premiadas 1ra y 2da edición Premio Fotografía Feminista

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Premio de Fotografía Feminista: gestión y artes visuales

Desde las artes visuales y la gestión cultural, Ibis Hernández (investigadora curadora/co-curadora de la Bienal de La Habana) analiza la 2ª. edición del Premio de Fotografía Feminista.

Te mostramos un avance del texto a través de estas preguntas detonadoras.

¿Existen diferencias notables entre la 2da. y la 1ª. edición?

¿Por qué resulta para el jurado harto difícil conceder Premio a una fotografía única?

¿Para qué integrar al formato del Premio espacios de sensibilización?

¿Qué figura, como ninguna otra, inspira el Premio de Fotografía Feminista?

Premio de Fotografía Feminista: gestión y artes visuales

Por Ibis Hernández Abascal

 

Paola Fiterre, S/T

Las dos últimas décadas han sido testigos del incremento de espacios y proyectos gestionados por artistas u otros agentes ligados de manera autónoma a la producción cultural. Bajo disímiles configuraciones, lógicas operativas y propósitos, estos espacios han contribuido a dinamizar la escena del arte en no pocas ciudades de América Latina y otras regiones, activando lugares temporales de posibilidad en múltiples direcciones. Con formato flexible y móvil, la plataforma  Circuito Líquido ha implementado a lo largo de poco más de cinco años diversas acciones, dirigidas a ofrecer las herramientas necesarias para potenciar procesos de emprendimiento, gestión y mediación cultural. Al mismo tiempo, se ha trazado una ruta estratégica para complementar y fortalecer procesos formativos en el campo de las artes visuales (con énfasis en el quehacer fotográfico), e implementar nuevos espacios de diálogo y debate al respecto. Pero si algo singulariza la labor desplegada por Circuito en su etapa más reciente, es la voluntad de proyectar los diferentes aspectos de su accionar en concordancia con los aportes del pensamiento feminista en su devenir; de ahí que en su página web se autodefina precisamente como “un espacio de gestión artística feminista”. Tal influjo alcanza también al Premio que Circuito convoca. En su más reciente edición, este certamen volvió a incentivar la reflexión en torno a disímiles problemáticas abordadas en el extenso y polémico corpus de las teorías feministas, incitó a indagar acerca de sus reflejos y ecos en nuestro contexto, y estimuló  la construcción de sus posibles correlatos en el campo de producción fotográfica local.

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Diseño y eslogan (Premiamos la visión feminista) Fabian García

La segunda entrega del Premio de Fotografía Feminista denota una efectiva capacidad de gestión, y en consecuencia, inspira mayor confianza respecto a la garantía de su sostenibilidad en el tiempo, algo indispensable para sedimentar el conocimiento que el propio certamen genera.  De acuerdo con lo anterior, vale añadir que el Premio funciona además como una suerte de diagnóstico (aunque de carácter parcial), capaz de revelar un conjunto de datos que podrían tributar al desarrollo de futuras investigaciones sobre la fotografía en Cuba, enfocadas desde otros posibles paradigmas interpretativos tendientes a favorecer la construcción de nuevas narrativas acerca su historia. Un modelo hermenéutico anclado en el espacio donde confluyen los aportes de las teorías feministas, la práctica artística y la historia del arte, cobraría bajo esa intención su propia pertinencia.

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Lídice González, Estado mental antes del aborto (fragmento díptico), del ensayo Vida

No voy a detenerme en defender la importancia de la instauración de un premio institucional dedicado en exclusivo al obrar fotográfico en Cuba, como tampoco a demandar el otorgamiento de un galardón especial para las mujeres fotógrafas. Recomiendo en su lugar la (re)lectura del texto Premio de Fotografía en Cuba, a la sombra de las casuarinas, redactado por la investigadora y crítica Grethel Morell a tenor de la primera edición del concurso. Además de emprender un recorrido por los certámenes que han tenido a bien distinguir con algún tipo de reconocimiento la labor de fotógrafa/os cubana/os, el texto ofrece, con el rigor que caracteriza el trabajo de su autora, otras consideraciones que comparto y suscribo. Creo imprescindible celebrar, sin embargo, la salida a la luz de la convocatoria al Premio Mujeres e Integración Social lanzada por la Fototeca de Cuba en marzo pasado, y a propósito de ello, llamar la atención acerca de cómo la comedida pero sistemática labor que Circuito despliega a través de su programa educativo, viene incidiendo en el tejido artístico local. Por otro lado, si bien el Premio de Fotografía Feminista mantiene una estructura competitiva y confiere un estímulo material a quienes distingue, este concurso resulta apenas un pretexto bajo el cual Circuito potencia un conjunto de acciones, orientadas a propiciar el examen y la valoración crítica de la obra de arte a la luz de tópicos de discusión que han regido las relaciones entre el pensamiento feminista, la historia del arte y la práctica artística de los últimos decenios en no pocos territorios.

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Yuri Obregón, S/T

Aspectos que continúan siendo objeto de interés y polémica reaparecen directa o indirectamente en esos encuentros de corte  pedagógico y orientador. Desde enfoques renovados, en ellos se debate acerca de la existencia de una imaginería femenina propugnada deliberadamente como ademán político por algunas creadoras; de los estereotipos de género dominantes en el ámbito de la representación; del rol del arte en la producción de la subjetividad de género -con todo lo que ello implica- y del peso que adquieren determinados prejuicios en la recepción crítica de la obra; de la interrelación entre las distintas categorías de identificación social en los análisis relativos a la cuestión de la diferencia -género, raza, clase, orientación sexual, filiación religiosa, grupo etario, etc.; de los diversos tipos de violencia y en fin, de la conexión de estos y otros temas con el contexto artístico y el medio cotidiano donde se desenvuelve el día a día de lo/as creadore/as visuales en la Isla. La iniciativa de integrar al formato del Premio espacios de sensibilización, tales como el encuentro con expertas en la primera edición y el mentoring en esta segunda, responde al objetivo de efectuar ejercicios de análisis y desmontaje con vista a identificar los convencionalismos ideológicos y culturales dentro de los cuales se ha venido configurando la noción de género a través de la imagen, sin desestimar el valor de la experiencia individual de los participantes como base material-corporal que sustenta un conocimiento vivenciado desde la naturaleza (cuerpo) o desde la biografía (vida)[1].

 

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Mentoring con Magela Romero, Palacio del Segundo Cabo

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Para el jurado resulta harto difícil conceder premio a una fotografía única -premisa contemplada en los fundamentos del concurso- sin manejar  documentación alguna sobre la/os autora/es, sus respectivas trayectorias y sus poéticas. A esta información solo se accede al culminar el proceso de análisis, conciliación y arribo a conclusiones, lo cual eleva los niveles de complejidad que entraña de por sí poner en juego juicios de valor para una finalidad competitiva. Tal procedimiento, que entorpece la posibilidad de realizar una lectura de la imagen en articulación con el proceso de trabajo del artista y como parte de un entorno discursivo más amplio, se justifica, no obstante, si se comprende la intención de ponderar el género como una categoría que atraviesa transversalmente todas las fases del certamen, incluida la premiación. Se juzga, en efecto, bajo cierto grado de opacidad, en virtud de eludir el sesgo de género y alcanzar mayor equidad en cuanto a oportunidades profesionales entre creadores y creadoras.

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Yanahara Mauri, El joven del turbante (II)

Caracterizar de forma general este segundo certamen, conlleva reconocer un discreto incremento en cuanto al número de autores y obras enviadas. La cifra de mujeres fotógrafas creció en alguna medida y nuevamente resultó mayoritaria con relación a la de sus homólogos masculinos. De igual modo, preponderó la  presencia de creadora/es emergentes cuyo proceso de formación describe en muchos casos un recorrido asistemático, marcado por su inserción en talleres liderados por artistas, academias de fotografía y cursos impartidos eventualmente en instituciones y otros espacios culturales. Algunos cuentan en su haber con premios y distinciones obtenidos en certámenes de mayor y menor relevancia, y ostentan niveles desiguales de visibilidad en diferentes zonas de nuestra fragmentada escena artística. Trabajos suyos alcanzan también distintos grados de circulación en las redes sociales.

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Antonio Hernández, S/T, del ensayo Piel adentro

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Rachel Gutiérrez, Hotel Modelo

Dado que se trata de un concurso acotado dentro del ideario feminista, es comprensible la reiteración de un grupo de temas ya presentes en la pasada edición, algunos de ellos enfocados ahora desde nuevas aristas. Otros, de similar interés y actualidad, se mantienen ausentes. Figuran entre las preocupaciones censadas en las obras la violencia (física, psicológica y sexual) contra las mujeres, los derechos sexuales y reproductivos (con énfasis en el matrimonio igualitario y el autoplacer femenino), los roles tradicionales de género (destacando sobre todo la maternidad y el trabajo doméstico no remunerado), los estereotipos de belleza, y problemáticas que atañen a las mujeres adultas mayores y a la maternidad en la adolescencia.[2] Es oportuno añadir que en su abordaje discursivo, la voluntad de cuestionar, denunciar, deconstruir, provocar, subvertir o formular contramodelos latente en la tradición artística feminista, tiende al declive en muchas de estas propuestas, aunque no ha sido la merma del potencial crítico el único factor que resta interés a buena parte de los trabajos, sino, las fallas constatables en la construcción de la imagen como discurso visual. De forma general podría argüir que no en todos los casos han sido eficazmente manejados los recursos expresivos convencionales del código fotográfico de representación, como tampoco exploradas, en apreciable medida, las posibilidades abiertas por el incremento de esos recursos en la era de los medios electrónicos y digitales. Para indagar en posibles causas y evitar falsas generalizaciones, sería imprescindible trascender los estrechos límites del concurso, expandir el marco de análisis más allá de los predios de la creatividad o del ingenio creador, e implicar en la pesquisa aspectos concernientes a la formación artística, al funcionamiento de los espacios legitimadores y a la capacidad de autogestionar información, entre otros tópicos que ameritarían un examen puntual.

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Lisandra López, Nupcias

Al comparar ambas ediciones, no se detectan diferencias notables entre una y otra. Los trabajos recibidos en esta ocasión aún no dan cuenta de esa fotografía feminista consistente, cuestionadora y propositiva que Circuito Líquido pretende promover y socializar. Pero no es la premura lo que predomina en este espacio de gestión; a fin de cuentas, ha sido corto el lapsus de tiempo entre un certamen y otro para alcanzar tal objetivo. Por otra parte, como advertía días atrás en el comentario introductorio a la mención otorgada por el jurado, no contamos en nuestro contexto con una amplia y arraigada tradición de proposiciones artísticas que hayan sido formuladas desde un compromiso expresamente feminista, susceptible de ser revisitada y actualizada en correspondencia con los aportes teóricos del Movimiento en el siglo XXI y del pensamiento generado en el ámbito nacional por estudiosos del tema en varias disciplinas.

No quisiera cerrar este comentario sin llamar la atención sobre el código QR que aparece en los carteles diseñados para ambas entregas del Premio: detalle no siempre percibido, que refiere la propensión de Circuito hacia el uso creativo de las tecnologías móviles. Intentando sortear las limitaciones tecnológicas que obstaculizan el desenvolvimiento de una gestión cultural 3.0 en nuestro contexto, Circuito explora, dentro de los dominios del paradigma digital, otras formas de posicionar contenidos y de mantener activa la comunicación con su audiencia. Así, la cita oculta tras el código inscrito en esos carteles apunta  hacia la figura que inspira, quizá como ninguna otra, una de las vertientes más significativas de la labor desempeñada por este espacio de gestión artística feminista.

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[1] Nelly Richard, “Feminismo, experiencia y representación”, en Campos cruzados. Crítica cultural, latinoamericanismo y saberes al borde, La Habana, Fondo Editorial Casa de las Américas, Cuadernos Casa No. 44, p. 157.

[2] Algunos de esos temas fueron abordados indistintamente por fotógrafas y fotógrafos, tales como el ejercicio de la violencia en sus distintas formas y los estereotipos de belleza. De modo general pareciera que al enfocar este último, lo que para las mujeres significa una exigencia vana o un requerimiento pesado, aparece exaltado por algunos hombres como importante “cualidad femenina”. Acerca del trabajo doméstico no remunerado y los derechos sexuales y reproductivos mostraron mayor interés las fotógrafas, mientras que los fotógrafos se inclinaron más hacia asuntos emparentados con el proceso de envejecimiento en la mujer, la maternidad y el desnudo.

 

Haz clic aquí para enterarte que dice Magela Romero experta en temáticas de género sobre la 2ª. edición del Premio de Fotografía Feminista

Mira aquí las #3fotosvisiónfeminista premiadas + imágenes de autoras/or, y del mentoring con Magela en la 2ª. edición.

Ver #fotovisiónfeminista premiada + finalistas 1 edición

 

Lee los textos de Grethel Morel en Fotografía Líquida 😉

Premios y creación fotográfica en Cuba
Fotografía y mercado en Cuba
Apuntes para la enseñanza de la Fotografía en Cuba

© Imágenes: Cortesía de sus autoras y autores, Circuito Líquido

Fotografía feminista en Cuba: el curso de un concurso

Desde una mirada feminista la experta Magela Romero mapea la 2ª.edición del Premio de Fotografía Feminista.

Aquí tienes un avance de los principales ejes del texto.

¿La presencia de mujeres al otro lado del lente garantiza que la propuesta sea de naturaleza feminista?

¿Las fotografías concursantes provocan el repensar de prácticas sexistas a nivel social e individual?

¿Qué debates se produjeron en el espacio de mentoring?

¿Cuáles son los desafíos identificados por el equipo gestor para la 3ª. edición?

¿Qué ha significado para  Magela Romero en lo personal y profesional participar en el certamen?

Fotografía feminista en Cuba: el curso de un concurso

Por Magela Romero

 

Estampida

Felko Calderín, Estampida

Develando el poder simbólico de la fotografía

El quehacer fotográfico ha estado históricamente marcado por la prevalencia de la cultura hegemónica patriarcal. Este ha sido una práctica que, a través del lenguaje artístico, ha reflejado la fuerza de un sistema de dominación machista que ubica a las mujeres y a lo femenino, en sentido general, en una posición de vulnerabilidad total, en tanto les invisibiliza, excluye, ridiculiza y oprime haciendo alusión a lo tradicionalmente “bello”.

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Jorge Luis Rodríguez, La mejor arma

La foto no es sólo una imagen, sino el resultado de un acto social que no puede entenderse de manera descontextualizada o desconociendo cuáles son las razones que le originan. Detrás de cada cámara hay una persona y en la imagen que capta y/o construye cobran sentido aspectos discursivos que suponen no sólo una ideología, sino un posicionamiento respecto a los más diversos ejes de poder que atraviesan la realidad.

Cuando el sociólogo francés Pierre Bourdieu aludía al poder simbólico, llamaba la atención sobre estos elementos jerarquizantes que, de tan naturalizados, pasan inadvertidos para la mayoría. Según este autor, este poder «invisible» “logra imponer significados e imponerlos como legítimos disimulando las relaciones de fuerza en que se fundan” (Bourdieu y Passeron, 2001).

La fotografía, como expresión cultural, constituye parte del andamiaje que usa este poder simbólico para desplegarse rutinariamente en la vida social. Como lenguaje codificado y decodificable, resulta una manera de representar la realidad y de entenderla de forma acertada o no respecto a los patrones de justicia y equidad. Por ello, pensar una obra fotográfica desde una perspectiva crítica remite necesariamente a la reflexión sobre la naturaleza de los símbolos discursivos que utiliza, las características del diálogo con la realidad que propone y en última, o mejor en primera instancia, su intención.

Debe entenderse que el artista o la artista no siempre pretenden legitimar el sistema social y cultural al que hacen referencia; puede que el propósito que persiguen sea totalmente diferente y se trate de una propuesta que denuncie, rompa cánones y subvierta el orden imperante.

El curso de un concurso

El Concurso de Fotografía Feminista, una experiencia que arribó a su segunda edición (marzo-abril), se va instalando como una buena práctica en el quehacer feminista cubano.[1] Esta iniciativa, gestionada desde el espacio Circuito Líquido [2] que dirige Ada Azor (gestora artística), se construye con la intención de: estimular la creación fotográfica con perspectiva de género en el país, ofrecer herramientas teóricas y prácticas que permitan develar el poder simbólico de la fotografía, intercambiar sobre la obra feminista de artistas que han denunciado al patriarcado desde obras que hoy pueden valorarse como icónicas, reconocer el quehacer fotográfico de algunas que, como Ana Mendieta, han marcado el camino y potenciar una práctica fotográfica que cuestione la violencia simbólica en relación al género a partir de propuestas que no sólo intencionen la contemplación del mundo, sino su transformación analítica y renovadora.

Vale señalar que la dimensión de estas convocatorias rebasa los marcos temporales que se fijan en cada llamado, así como los límites espaciales donde se producen los encuentros con los participantes de cada edición para sensibilizar, formar, intercambiar o premiar. Téngase en cuenta que el sentido educativo y constructivo que se teje desde este espacio va más allá; pues su meta, en última instancia, constituye el impulso educativo-creativo para repensar quehaceres artísticos y abrir las puertas a nuevas obras que dialoguen y sean expresión de la ideología feminista.

Por ello, cuando se alude a los logros de este concurso, resulta limitado referirse a los números o a la existencia o no de un/una artista galardonado/galardonada con el añorado premio; ya que el verdadero mérito se ubica en el plano de lo cualitativo y en los avances que en términos de sensibilidad y conciencia feminista se han logrado, aunque los números también demuestran el impacto favorable de esta iniciativa en el gremio de fotógrafas y fotógrafos de Cuba.

En relación al pasado año, esta 2ª. edición contó con un número superior de obras procedentes de los más diversos rincones del país. Los trabajos presentados develan la relación cultura patriarcal-cotidianidad no sólo en contextos citadinos, sino también en los rurales. De igual modo se debe señalar que llegaron propuestas foráneas, las cuales fueron descartadas por no cumplir con el requisito de ser cubanas.

La mayor parte de las fotografías concursantes provocan el repensar de prácticas sexistas a nivel social e individual, a partir del uso de símbolos discursivos que ponen en tela de juicio valores y normas machistas que hasta nuestros días se presentan “inamovibles e incuestionables”; presentan una estética que no siempre complace a los patrones seculares androcéntricos. En una parte importante de las obras presentadas dejan de tener centralidad sujetos artificiales, maquillados y “perfectos”, para cobrar protagonismo mujeres y hombres terrenales, que viven sus feminidades y masculinidades de las más diversas formas.

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Carmen A. Aranda, S/T (fragmento)

Otro aspecto a destacar es la variedad de temáticas abordadas, las cuales constituyen una expresión de la multiplicidad de inequidades sociales existentes en el país, asociadas al género. Entre las problemáticas abordadas destacan: la violencia de género (en especial: la física, la psicológica, la sexual (el acoso, la violación), las consecuencias psicológicas y sociales del aborto, las diferencias entre ideal y práctica de la maternidad, la maternidad adolescente, la falta de legitimidad social y jurídica del matrimonio gay, los tabúes en torno a la masturbación femenina, la sobrecarga de las mujeres en relación al cuidado y las labores domésticas, las nefastas consecuencias sobre la salud y autoestima de las mujeres de los modelos tradicionales de belleza, la vejez, la división sexual del trabajo y las trabas visibles e invisibles que encuentran quienes se insertan en oficios no tradicionales, aspectos diversos relacionados con la identidad sexual y de género, los obstáculos de las mujeres para vivir a plenitud su sexualidad, la cosificación de la mujer, entre otros.

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Yamel Santana, Violencia física (fragmento, tríptico), del ensayo El silencio del miedo

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Sadiel Mederos, Niña fugaz

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Jennifer Montesinos, El grito

Resultó interesante también la creatividad de los autores y autoras en torno a los títulos de las obras y síntesis acompañantes en cada propuesta, en tanto facilitan la comprensión de los motivos que provocaron el quehacer y el/los objetivo(s) que persigue(n) la(s) foto(s).

El grupo de artistas participantes se caracterizó por su diversidad, no sólo respecto a sus trayectorias profesionales, quehaceres artísticos, edades y/o territorios de procedencia. Fue revelador la participación de un número considerable de fotógrafas jóvenes; pues aunque se sabe que la presencia de mujeres al otro lado del lente no garantiza per sé que la propuesta sea de naturaleza feminista, la incursión de ellas supone un cambio en el modo de acercarse al mundo a través de la fotografía y la paulatina transformación de un gremio que hasta nuestros días ha permanecido masculinizado.

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Amanda Martínez, S/T

En relación a la tenencia o no de herramientas para aproximarse a la sociedad desde la perspectiva de género, se debe señalar que no todos/todas los/las participantes demostraron igual dominio. Algunas fotografías fueron ejemplo de la ausencia de recursos para romper con patrones sexistas que conllevan a la presentación de una imagen en la que, quizás con la mejor de las intenciones, se siga presentando a la mujer como objeto de contemplación o belleza, se utilice el desnudo para agradar la mirada de quien busca placer en una obra que debe denunciar las complejidades y problemas asociados a ofrecerlo o a sentirlo por parte de ellas o se recurra a la domesticidad como única alternativa para cuestionar el modo y la magnitud en que el sistema de dominación masculino les afecta. Por otra parte, algunas propuestas denotan la repetición de recursos en relación al modo de hacer de artistas que le preceden, un hecho que limita la expresión de la originalidad y creatividad buscada.

Sin embargo, se pudo observar el impacto de la formación en temas de género en la obra de fotógrafas y fotógrafos que ya contaban con un recorrido en este sentido, incluso de algunas/algunos que participaron en el encuentro con expertas Claves para pensar una fotografía con perspectiva de género, desarrollado durante la primera edición de este concurso. De ahí que este año se decidiera repetir la experiencia. El encuentro tuvo lugar los días 5 y 6 de abril en la sede del Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa de la Oficina del Historiador de La Ciudad (OHC) y contó con la presencia de gestoras, promotores culturales, activistas sociales, directivos/as de centros culturales de la OHC, comunicadores, fotógrafas y artistas.

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Mentoring

Una peculiaridad del presente año fue la extensión de la convocatoria para este encuentro a gestores culturales, artistas y fotográfas/os procedentes de comunidades habaneras periféricas, las cuales han estadohistóricamente desfavorecidas en este sentido y cuyos habitantes no hubieran acudido a este llamado si no hubiera sido por la estratégica intencionalidad. Personas interesadas procedentes de barrios capitalinos como El Canal, Buena Vista, Párraga, Alamar y Diez de Octubre acudieron a la cita y nutrieron el espacio con sus experiencias (laborales y de vida) y proyectos artísticos-culturales. La participación de estas condujo a que la riqueza de este II Encuentro no se limitara al alcance de los objetivos de sensibilizar en temas de género e impulsar un nuevo modo de hacer fotografía feminista; pues los debates que se produjeron sobre machismo, equidad social y justicia de género, ayudaron a la comprensión de la connotación política e ideológica del arte feminista y al cambio de mentalidad de talleristas que anteriormente no reconocían las brechas existentes entre determinados grupos sociales para participar en el quehacer artístico y/o disfrutar de él.

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Magela Romero. Sesiones mentoring

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Sesiones mentoring

Para el próximo año el equipo gestor de este certamen ha identificado algunos desafíos, entre los mismos destacan: la necesidad de hacer más extensiva la convocatoria para que llegue a todos los rincones del país, la importancia de realizar el espacio del mentoring en temas de género y fotografía antes de que cierre el plazo de admisión de las obras y la pertinencia de organizar exposiciones itinerantes en el interior del país que facilite la exhibición de las obras, que con mayor nitidez expresan la esencia de este Concurso de Fotografía Feminista.

Por último me gustaría comentar que participar en este certamen ha sido una experiencia muy gratificante y enriquecedora en lo profesional y personal, no sólo por la posibilidad de intercambiar con artistas y expertas en esta área del saber; sino por la oportunidad de observar y apoyar la gestión artística y cultural con enfoque de género de este espacio que, por su impronta, quedará plasmado en la Historia del Arte Feminista en Cuba.

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Foto grupo Mentoring con Mage

[1] Debe señalarse que un referente cercano e imprescindible a esta propuesta lo constituyó el espacio “Mirar desde la sospecha” liderado por la MsC. Danae Dieguez. A partir de esta experiencia no sólo se logró una mayor sensibilidad respecto a los temas de género de especialistas que laboran en el mundo de la cultura cubana; sino que brindó herramientas para que iniciativas como esta cobraran forma y constituyeran hoy su continuidad.

[2] Circuito Líquido es un espacio de gestión artística y cultural feminista, sin ánimo de lucro, que trabaja desde la perspectiva de los derechos de las mujeres, en especial de las mujeres diversas integradas al sistema del arte. Mantiene un modelo de gestión flexible y móvil con un carácter abierto, en formato red de trabajo colaborativa que le permite adaptarse a los desafíos del contexto.

 

Haz clic aquí para enterarte que dice Ibis Hernández (co-curadora Bienal de La Habana) sobre la 2ª. edición del Premio de Fotografía Feminista

Mira aquí las #3fotosvisiónfeminista premiadas + imágenes de autoras/or, y del mentoring con Magela en la 2ª. edición.

Ver #fotovisiónfeminista premiada + finalistas 1 edición

 

Lee los textos de Grethel Morel en Fotografía Líquida 😉

Premios y creación fotográfica en Cuba
Fotografía y mercado en Cuba
Apuntes para la enseñanza de la Fotografía en Cuba

© Imágenes: Cortesía de sus autoras y autores, Circuito Líquido

Apuntes sobre la enseñanza de la fotografía en Cuba

Erick Coll. Concierto, 2013

Erick Coll. Concierto, 2013

¿Qué relatos privilegia la enseñanza de la fotografía en Cuba desde los espacios académicos institucionales?

¿Cuáles son sus actuales desafíos?

¿Cómo es posible que la fotografía cubana, caribeña o latinoamericana se encuentre relegada en los programas de estudios universitarios?

¿Por qué nichos como el fotoperiodismo, la fotografía publicitaria y aquella asociada al diseño gráfico, quedan rezagados en las mallas curriculares, siendo los dos últimos dominados prácticamente por espacios educativos privados?

Encontrarás las respuestas en este relato personal de la experta en fotografía cubana Grethel Morell, quien durante cinco años ejerció la docencia fotográfica, en diversos centros académicos del país.

¡Léelo ahora!

Grethel-MorellApuntes sobre la enseñanza de la fotografía en Cuba. Lasitudes, funcionalidad y reforma

Por Grethel Morell

 

Erick Coll. De la serie Tatuajes, 2014-2015. Profesor Principal de la  Cátedra de Fotografía del ISDI

Erick Coll. De la serie Tatuajes, 2014-2015. Profesor Principal de la Cátedra de Fotografía del ISDI

Cinco años de trabajo continuo y tenaz en la docencia fotográfica, en la consultoría y tutoría de estudiantes, en la preparación de programas, renovación de asignaturas (al menos intentarlo, lo de renovar), sé que no son portadores de homenajes y monumentos (aunque algún diploma o carta aval guarde por ello). Pero los amé intensamente, como todo amor, di a manos llenas, recibiendo algo único a cambio: experiencia. Desde ella, narraré.

Como profesora adjunta de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, docente en estudios de grado, postgrados, cursos de maestrías, como profesora del Centro de Superación para la Cultura adscrito al Ministerio de Cultura, intenté abrir, variar, defender una de las manifestaciones más jóvenes y promisorias del arte. Desde el sacrosanto estrado, y con el fardel de la estricta formación académica sobre mis hombros, procuré trazar nuevos horizontes sobre la apreciación fotográfica e incorporar la historia y validación de la fotografía de esta Isla. ¿Éxitos?, habría que preguntarle a graduados y colegas. Hoy hablaré de lo que creo no debe ausentarse de las aulas universitarias – o no – si de fotografía vamos a predicar.

Narrar la historia

La historia de la fotografía contada desde nuestras academias, paradójicamente, no privilegia la fotografía cubana, caribeña o latinoamericana. El modelo metodológico reinante se ocupa de historiar la técnica, el desarrollo de la invención, las tendencias dominantes cruzadas con nombres favorecidos por la historiografía occidental.

 

Erick Coll, On-off, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Erick Coll, On-off, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Efectivo, valedero y altamente aplicable de por sí en cualquier centro de altos estudios es relatar, hacer ver la historia, a partir de los hechos y los nombres emanados de los grandes circuitos de poder. Núcleos hegemónicos, que construyen e hilvanan la historia de la creación artística, dígase Europa y algo de Estados Unidos. No lo juzgo, lo utilizo. Sin embargo, quebrantable, desestimable resulta no incluir en la narración pedagógica algo de nuestra historia. Más que algo: nuestra Historia. En sintonía, contrapuesta, engarzada o simplemente visualizada, frente a las grandes historias.

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012. Fundador y profesor del Departamento de Fotografía del ISA

Así, entre otros efectos, los futuros críticos, gestores, curadores o comisarios, sabrán mejor de lo que hablan, escriben, seleccionan o promueven. Tomando en cuenta además, que sabrán postular o aquilatar las producciones y las firmas de su nación o región geográfica, de tan altos bienes como otras de etiquetas eurocéntricas o newyorkinas.

Libros

Para enseñar la historia se necesitan libros. La bibliografía mínima sigue siendo difícil de conseguir: libros actualizados, de ediciones aumentadas y corregidas (Beaumont Newhall, Helmut Gernshein, Naomi Rosenblum, por citar los esenciales). Aunque es de anotar que los textos sueltos son de más fácil accesibilidad por estas últimas generaciones, gracias al uso y abuso (limitado) de la internet. Red que ha favorecido también el acercamiento a los ensayos clásicos (Walter Benjamin, Giséle Freund), desaparecidos muchas veces de nuestras grandes bibliotecas físicas.

Pero aún falta. No existe un libro que aglutine textos, guíe, oriente, organice el conocimiento al que debe enfrentarse el estudiante. Por ejemplo, Fotografía como asignatura autónoma en la carrera de Historia del Arte no goza de algo tan elemental como una Selección de Lecturas. Se precisa con urgencia una recopilación de escritos (bilingüe, dado que la mayoría de los ensayistas no son hispanohablantes), sobre todo de apreciación, estética fotográfica, incluso de los poquísimos textos y teóricos cubanos que tenemos. Por cierto, cabría preguntarse ¿dónde está el volumen dedicado a la historia de la fotografía cubana? Y por falta de hacedores de libros, no es.

Innegable es que este asunto de la ausencia de los materiales de consulta, también es propiedad de otra hacienda: las editoriales. Con pesar se reconoce que las políticas editoriales del país, en grandísima medida, no tienen contemplada la entrega de libros especializados en arte o sencillamente de (o sobre) fotografía.

Contenidos

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

En los planes de estudio del nivel superior de la enseñanza se le debe ofrecer mayor espacio a temáticas o directrices de interpretación de la imagen, con bases en la teoría y la semiótica, aplicadas a la fotografía. Una tendencia en boga hace más de veinte años, propia de las artes plásticas o artes visuales, que en nuestro terreno aún se maneja con espinado decreto y precaución, o a veces, con fatua superioridad ininteligible.

 

Erick Coll, Orden jónico, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Erick Coll, Orden jónico, de la serie Conceptuales, 2013-2015

La semiótica de la imagen, asociada a la fotografía, asoma en los estudios de maestría en Historia del Arte. Sin embargo, la teoría de la imagen (encomio del concepto y simbolismo), o más conocida como Estética Fotográfica (¡consolidada en teoría y teóricos desde los años 70!), no es invitada al baile. Es como si estuviese desactualizada o al desuso en nuestros predios. Preferencia de análisis que cada vez gana más adeptos, escribientes y teóricos en el mundo. Desde los clásicos, Roland Barthes (¡su Cámara Lúcida es un texto que tiene más de 30 años!) o Susan Sontag, hasta los más contemporáneos como el muy activo y magistral Joan Fontcuberta con sus doctrinas de “fotografía y verdad” y creación multidisciplinar, deberían mencionarse cuando de educar fotográficamente se trate.

Fotografía, gráfica y noticia

Más allá de la anécdota y la relación detallada de nombramientos y circunstancias, existen zonas específicas de la fotografía como expresión y estado, que no deben quedar rezagadas de los manuales de enseñanza. Pienso en sectores como el fotoperiodismo, la fotografía publicitaria o aquella asociada al diseño gráfico.

En el primero, aún persiste alto grado de empirismo. A pesar de las voluntades por el avance profesional que ha sostenido la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), aún se respira un tope estrecho. De aquella suma experiencia del curso 1987-1988 que incluyó fotografía en nivel superior, en coordinación con la entonces Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, y bajo la especialización de periodismo gráfico, han pasado tiempo y requerimientos. Nuevas exigencias demanda la formación del fotoperiodista hoy, en un universo tan veloz en cuanto a imagen, información visual y noticia.

 

Erick Coll, Cotidiano, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Erick Coll, Cotidiano, de la serie Conceptuales, 2013-2015

No solo a los próximos fotorreporteros les favorecía nuevos espesores. ¿Los comunicadores sociales tienen sentido del valor y selectividad de la imagen fotográfica que ha de acompañar a sus textos? ¿O disponen de elementos para hacer, para crear? En el presente se ha vuelto común, aunque no cuestionable si el resultado es bueno, el hecho de que un redactor, reportero o periodista realice sus propias fotos para ilustrar su crónica. Razón de más para que adquiera nociones del alcance y discurso de la imagen.

No obstante, ese asunto pasa por otro feudo que trasciende el de la enseñanza. La categoría -que antaño existió- de Editor de Imagen o Director de Fotografía de un diario, hoy acá es lamentablemente irreal. Este es un rol que se apremia de veras en las publicaciones periódicas nacionales (impresas o digitales), donde al final va a imperar una imagen débil y meramente “ilustrativa”, sin que haya medido un criterio especializado.

Por su parte, la fotografía publicitaria y la fotografía coligada al diseño gráfico, ha pasado a ser dominio de las academias privadas y de una institución rectora como el Instituto Superior de Diseño (ISDI), respectivamente. Las asociaciones o entidades particulares, devenidas academias de arte y fotografía, con similar intencionalidad a los principios de los clubes y colegios republicanos (años 40-50), emprende la manifestación por sectores y demandas. El ISDI por su parte, la tiene incorporada como asignatura básica (en estudios de diseño gráfico) y ha hecho habitual que el docente provenga del ejercicio fotográfico.

Para ser justos…

 

Erick Coll, Sin título, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Con mirada retrospectiva, se ha avanzado. En los años 80 se logró incluir la Fotografía en los programas básicos de la enseñanza académica del arte, el periodismo y el diseño. Se impulsó el aprendizaje técnico y panorámico a través de cursos y talleres, albergados por la UPEC, el Instituto Internacional de Periodismo José Martí o la sección de Fotografía de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Con mirada temporal, se ha logrado mantener e irradiar tenuemente. Con mirada contemporánea, se ha empozado.

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Se continúa instruyendo sobre la fotografía en algunos centros de educación superior, los asociados a especialidades de la cultura artística en general (Universidad de las Artes, Facultad de Artes y Letras, ISDI), en la nueva modalidad de las academias privadas, en talleres puntuales promovidos por instituciones de variados perfiles (UNEAC, Centro de Estudios Ché Guevara, Oficina del Historiador de la Ciudad capital), alguna ONG y creadores independientes. Pero, en general, se adolece de una enseñanza rectorada desde la constancia, la funcionalidad y la reforma.

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Se necesita hoy sembrar el conocimiento estrechamente abrazado a la práctica, la actualización de los programas y los enfoques, acentuar la noción de fotografía cubana y saberla colegiar en contexto internacional. Se requiere la apertura hacia la interdisciplinariedad muy propia del arte y los estudios culturales contemporáneos; acercarse, al menos, a la identificación de valor y magnitud de la fotografía en el mercado del arte actual, pero sobre todo, declinar, evadir, las educaciones meramente ilustrativas e irreflexivas, que tanto nos persiguen, con el riesgo de llegar a convertirse en distinción.

¿Fotógrafos de escuela?

Es demostrable por la historia que para ser un fotógrafo de rango, o verdadero artista del lente como se suele escribir y repetir mucho en nuestras críticas, no se hace rigurosamente necesario emerger de un centro superior de la enseñanza. Muchos autodidactas han sido colosales (Robert Capa para el mundo, Korda desde aquí). Pero dado el progreso de la comunicación, el despliegue de una cultura visual inmensa, la existencia y permeabilidad de los centros de magisterio, se posibilita el camino de quien decida ser fotógrafo… de academia. Más en un país que ha pautado como prioridad el paso de mayorías por sitiales universitarios (con sus vaivenes por etapas, determinadas por debates de exigencias entre técnicos y profesionales, pero en definitiva, siempre vuelve la espiral a lo superior).

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Creo que una buena escuela, sea cual fuere, puede ayudar a formar mejores artistas, creadores o fotógrafos, como gústese llamarles. El ojo entrenado, educado, siempre será efectivo, selectivo, exitoso. Para el individuo, para la academia que lo acogió, para el arte de un país, para su historia y cultura, para la memoria iconográfica de una nación.

Texto escrito especialmente para Fotografía Líquida. Se prohíbe la reproducción en cualquier medio o formato sin la autorización expresa de la autora y Circuito Líquido.
© Imágenes: Cortesía de sus autoras y autores
© Sobre el texto: Grethel Morell
© Sobre la publicación: Circuito Líquido

 

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Gracias por la información, oportuno diría yo, tu artículo, necesario.”

William Castellanos, curador

Brava Grethel!! Gracias por todo el extraordinario trabajo que haces, un abrazo”

Niurka Barroso, fotógrafa

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