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Premios de fotografía en Cuba. Nueva entrega de Fotografia Líquida

Premios de fotografía en Cuba, a la sombra de las casuarinas

Por Grethel Morell

 

Niurka-Barroso-Génesis

Niurka Barroso, del ensayo Génesis, Premio Ensayo Fotográfico Casa de las Américas, 1998. Imagen. Cortesía Colección Casa de las Américas

A las nominadas… que no ha equivalido a premio.

Hay tradición de premios de fotografía en Cuba, lo mismo como parte de un evento mayor, que como lauro único en su tipo. Recuerdo y resalto el Premio de Fotografía Contemporánea Latinoamericana y del Caribe, luego devenido Premio de Ensayo Fotográfico instaurado y promovido por Casa de las Américas, lamentablemente desaparecido; el internacional Tina Modotti dentro de la Primera y Segunda Bienal de La Habana; el nacional José Tabío, máximo galardón del suceso Premio de Fotografía Cubana 1982 y en la Primera Bienal (1984), también extinto; el Salón Nacional de Fotografía (1999) de carácter competitivo; los certámenes de los fotorreporteros, auspiciados por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), donde reconocían al Premio Nacional de Fotoperiodismo, igualmente desdibujado con los años.

 

Raúl-Cañibano-serie-Tierra-guajira

Raúl Cañibano, de la serie Tierra guajira. Primer Premio, Salón Nacional de Fotografía, 1999

Práctica hoy palidecida, eclipsada. Y más que con ánimo de añoranza, resuelta en necesidad y expectativa. Coexisten fotógrafas y fotógrafos que buscan en el escenario visual cubano actual confrontar, reconocerse. Un amplio espectro de creaciones fotográficas, generaciones y maneras de pensar la imagen inquieren eco y lugar. Obras y hacedores permanecen al aguardo de un acto exclusivo, una acción que disipe sombras.

Un poco de historia

Frecuente ha sido desde los años 90 la incorporación de profesionales de la fotografía a encuentros oficiales de las artes visuales (aún llamadas por estos lares Artes Plásticas) y sus nominaciones. En 1994 se instituyen los Premios Nacionales, por el Consejo Nacional de las Artes Plásticas y el Ministerio de Cultura, distinguiendo  en ocasión primera al pintor vanguardista, diseñador y también fotógrafo Raúl Martínez. Tras más de veinte años otorgándolo anualmente, solo dos fotógrafos netos (límpidos en estética y sentido de lo fotográfico) han alcanzado tan elevado lauro: Raúl Corrales en 1996 y Ernesto Fernández en 2011. En la más reciente entrega, el trasdisciplinar José Manuel Fors lo obtiene, entre otras razones, en homenaje a su más hábil transición y transgresión entre la fotografía y el instalacionismo.

 

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José Manuel Fors, Historias circulares, 2006 (detalle)

 

Es de anotar como en igual espacio de progresión y apertura de las artes visuales en sí mismas, tiempos de avance, reconciliación, encomio de lo multidisciplinar y genérico, no se hayan conferido más premios a firmas femeninas, y menos aún, a fotógrafas. En 22 años de competición nacional solo una mujer ha recibido el reconocimiento: la escultora Rita Longa en 1995, junto a Agustín Cárdenas. Justo es asentir que disímiles artistas han sido sostenidamente nominadas en varias ediciones (como la pintora y grabadora Lesbia Vent Dumois, la creadora Zaida del Río y la pintora Rocío García), aunque al final las gustadas estadísticas continúan creciendo bajo el predominio masculino.

 

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José Manuel Fors, Sin título, de la serie Atados de Memoria, 2008

Tal fenómeno no parece ser exclusivo de las artes visuales, las circunstancias o el regionalismo, pues en el universo intelectual y la escritura también acontece. Llama la atención como en los magnánimos Premios Nobel de Literatura, desde su primera edición en el año 1901 hasta la fecha, de 108 distinciones dadas, solo 14 han terminado en manos de mujeres.

Retomar los grandes premios

Ante tal panorama me pregunto: ¿no es ocasión ya que desde este paraje geográfico, de muy fructífera y equitativa producción intelectual se coronen más hacedoras; que los listados, los museos, las ediciones… del arte enarbolen más faldas? Y desde la creación fotográfica, ¿no sería un buen momento para asentar un Premio Nacional de Fotografía (España y otras regiones lo tienen, sin colisionarle con el resto de las artes) como sesión independiente, no dentro de bienales o salones de arte contemporáneo? Distritos estos donde se demuestra cada vez más el deslinde de las fronteras entre fotografía en su concepto puro y obra de arte híbrida; donde la (re)producción de la imagen se utiliza, supedita, mezcla, “contamina”, marida o enriquece con la pintura, la instalación, la videocreación; en episodios donde se llegue a contemplar más en su lenguaje de vanguardia, yuxtaposición o en el socorrido término de contemporaneidad.

 

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Rogelio López Marín (Gory), Viaje mágico y misterioso No.1, 1982. Tríptico. Premio Salón Paisaje

 

Hablo más bien de un Premio solo para ella, a efectuarse si se prefiere en el contexto de Noviembre Fotográfico (titulado antes Coloquio de Fotografía), henchido y renombrado evento que organiza desde el 2008 la institución insigne de la fotografía en el país. Creo amerita sitio y distinción la fotografía por sí misma, en su más vasta y sólida factura, contenido, aporte: tanto aquella que ha cruzado los años y las historias ya sea de perfil documental o la artística en todas sus variantes: la construida, la conceptual, experimental o manipulada; como el fotodocumentalismo, el ensayo de autor con tendencia al simbolismo y la subjetividad; o la imagen articulada en estudio, inclinada al discurso dual.

 

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Rogelio López Marín (Gory), Viaje mágico y misterioso No. 2, 1982

 

Refiero la gratificación a profesionales de las cámaras que se han movido con excelentes resultados en varios géneros a la vez; o quienes han sabido capturar, acaudalar, la historia social de Cuba a través del valor testimonial de la buena imagen, o la historia del arte nacional a través del valor de apreciación y enunciado de una obra trascendente: desde los iniciadores –los que aún viven, es recomendable apurarse– del buen reportaje cubano en blanco/negro, que legó la conjugación de documento, inmediatez, instante preciso, técnica y composición; hasta las piezas más elaboradas en la calma del esbozo y el taller (precisadas en el laboratorio o en la pantalla de la PC), que innovaron alegorías e imaginarios en el arte.

 

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Rogelio López Marín (Gory), Viaje mágico y misterioso No. 3, 1982

 

Ejemplos para nominar existen: fotógrafas y fotógrafos que han sostenido carreras de largo aliento, solo faltan los premios. Me disculpan los más jóvenes, los menores de 40, que también poseen méritos y cauces; pues ya cuentan con el impulso de la Beca de creación Raúl Corrales que lanza la Fototeca de Cuba cada año desde el 2009.

 

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Alfredo Sarabia (hijo), del ensayo La parábola del sembrador, 2007-2010. Premio Beca de creación Raúl Corrales, 2009

 

¿… y los pequeños también? 

En la Isla se vivió una etapa de un verdadero fervor fotográfico, desde una perspectiva historicista, sociológica, ideológica en los tempranos 60; desde el ensanchamiento de las lecturas, los motivos, la aceptación y búsqueda de sintonía del discursar internacional en los años 80. Sin detenernos en causas y diferencias, ante tal boom en ambas coyunturas la fotografía proliferó en exhibiciones, convocatorias, salones… y por ende, en el manejo público y apreciativo de la imagen.

Numerosas iniciativas laudatorias contaron durante el último período aludido, con acciones que propiciaron el interés sobre la producción fotográfica, sus categorizaciones (hiper especificadas, diría) y alcances. Diversificada también en sus procuradores, fueron estimables de premios desde los jovencísimos creadores de la entonces Brigada de Jóvenes Escritores y Artistas Hermanos Saíz, hasta los fotoperiodistas de plantilla de publicaciones muy específicas en su misión (Fototécnica, los extendidos salones de la UPEC).

 

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Adalberto Roque, de la serie Jodidos pero contentos. Premio Salón Playa 1981. Imagen. Cortesía Colección Fototeca de Cuba

 

La fotografía era recibida y ungida en concurrencias de diversos estilos: los salones de paisaje (distingue el Salón Paisaje 1982, donde se reconociera la renovadora obra de Rogelio López Marín (Gory), un tríptico de fotografías y fotomontaje iluminado con óleo, acompañado de un texto de ficción escrito por el artista), los salones juveniles (el creativo Salón Playa 1981, donde se premiara la avanzada serie iluminada con óleo Jodidos pero contentos, de Adalberto Roque), los concursos de gráfica 13 de Marzo, organizados por la Universidad de La Habana, a la par de competiciones afines como el Premio de Fotografía a color, promovido por la revista Revolución y Cultura, el Premio de fotografía deportiva (generado por el Círculo de Periodistas Deportivos)… abundantes resultan las ejemplificaciones.

 

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Adalberto Roque, de la serie Jodidos pero contentos. Premio Salón Playa 1981. Imagen. Cortesía Colección Fototeca de Cuba

Más no ha contado, excepto en puntuales intervenciones (proyectos y espacios autónomos) con un galardón exclusivo para las fotógrafas, temas contiguos a la feminidad, o en pos de acreditar posturas, certidumbres, diálogos desde lo femenino. Otro punto a tomar en la agenda… y a eximir de la sombra de lo habitual.

 

¿Y a ti qué tipos de premios de fotografía te gustaría se promovieran en Cuba?

 

 

Si te gusta la fotografía, no dejes de leer + contenidos líquidos de Grethel

Fotografía y mercado en Cuba
Apuntes sobre la enseñanza de la fotografía en Cuba

 

 

Texto escrito especialmente para Fotografía Líquida. Se prohíbe la reproducción en cualquier medio o formato sin la autorización expresa de la autora y Circuito Líquido.
© Imágenes: Cortesía de sus autoras y autores
© Sobre el texto: Grethel Morell
© Sobre la publicación: Circuito Líquido

 

Siluetas_personas

Lo que nos dicen por e-mail ;-)

 

Gracias por tu trabajo tan serio y riguroso!!
Estoy de acuerdo con todo lo que has escrito, besitos”.

Niurka Barroso, fotógrafa

Gretell, tu siempre con tus acertadas palabras, coincido contigo en tus reflexiones. Un abrazo y te quiero, chino arcos.”

Fotografía y mercado en Cuba, encauzar espacios

¿Existe un mercado para la fotografía cubana, en Cuba?
¿Qué tipo de imagen y firmas privilegia el mercado actual?
¿Por qué las mujeres fotógrafas siguen estando subrepresentadas en los circuitos comerciales?
¿Hay espacios en Cuba para lanzar y potenciar la producción fotográfica de más diverso tipo?

¿Quieres saber que opina al respecto Grethel Morell, experta en fotografía cubana?

¡Sí!

Lee Fotografía y mercado en Cuba… un texto escrito especialmente para Fotografía Líquida.

Fotografía y mercado en Cuba, encauzar espacios

Por Grethel Morell

 

Los guantes, de la serie La estafa. Irolán Maroselli. Fotografía y Mercado en Cuba. Circuito Líquido

Irolán Maroselli, Los guantes, de la serie La estafa, 2010-2014

A mis amigos de la Plaza…

¿Existe un mercado para la fotografía cubana, en Cuba? Y cuando hablo de fotografía me refiero a toda la extensión y uso del término: para la técnica, los accesorios, las imágenes, y si vamos a la tradicional (conocida como analógica, propia de un alto coleccionismo), el suministro de la química, los rollos o placas, el papel. Y cuando hablo de mercado, digo un mercado oficial, organizado, regentado, efectivo.

Emprendedores, anticuarios y artistas de Galería

Existen emprendedores y aventureros, que en mercado formal (y a veces tornadizo), proponen fotografía y enseres colaterales en ciertos circuitos como stands, tenderetes, estudios de artistas, galerías privadas o workshops para turistas de ocasión. Existen coleccionistas, pocos, que incluyen en sus nóminas artículos del universo fotográfico, álbumes e imágenes antiguas. Están las firmas más conocidas, los caminos más socorridos, los artistas de renombre, con un posicionamiento o por posicionar, que se exponen, promueven o representan por galerías comerciales del sistema institucional cubano. Esas que ponen precios, venden (o dirigen la venta) e intentan potenciar el sector o el estilo que consideran más certero. Incluso pueden llevar a subastas en terreno nacional. Pues en contexto internacional, cada vez se hace más fuerte la inserción de fotógrafos y obras representados por galerías foráneas. En el más reciente Photo Basel, René Peña, Juan Carlos Alom y Adrián Fernández Milanés fueron presentados por Fabian + Claude Walter Galerie (Zurich), como parte de la visión The Sound of Latin America y en específico dentro de la mirada al escenario fotográfico contemporáneo cubano.

 

Grisell en equilibrio. Serie Período Especial Alom. Fotografía y Mercado en Cuba. Circuito Líquido

Juan Carlos Alom, Grisell en equilibrio, de la serie Período Especial, 1989

 

Eventos que deberían ser de mejor acceso para nuestro arte fotográfico, desde la autogestión puntual, dada la creciente oleada de imágenes, creadoras y creadores buscando espacio. Obras con determinada calidad estética y discursiva que pugnan por colocarse, y que intentan aprovechar la circunstancia de “la moda Cuba”.

Un minuto de silencio

Antes de continuar la escritura reflexiva sobre el asunto en la Isla, me permito un paréntesis alrededor de lo que se vende; o mejor expresado, quienes portan la supremacía en la selección que va a venta. Es pensar en la fotografía cubana que se lleva de modo oficial a los espacios de comercio, sin que determine en este breve análisis la condición de quién o quiénes la mueven.

 

Sin título #9. Linet Sánchez. Fotografía y Mercado en Cuba. Circuito Líquido

Linet Sánchez, sin título #9, 2014

 

La fotografía documental sigue disfrutando de gran preferencia. Las de perfil historicista, el ensayo, el paisaje urbano, el retrato de personajes insignes o atractivos pasan por favoritas, marcadas muchas veces por setos temporales clásicos o en boga (como la de los años 30, imágenes de la post-guerra, o los nostálgicos 60).

Mas, en un elemental balance de creaciones, es un hecho conocido que la mayor cuantía de obras fotográficas que se comercializan en el mundo responde a firmas masculinas. Las fotógrafas han alcanzado un lugar indiscutible (ejemplos recientes, la inclusión de una pieza de Diane Arbus en Christie’s New York en esta primavera, la obra de Graciela Iturbide en la subasta Fotógrafos Documentales de Latinoamérica 1920-1990, de la madrileña Juan Naranjo Galería en octubre, o Julia Margaret Cameron en Christie’s Paris en el actual noviembre), pero aún insuficiente. En el caso de las fotografías nacionales seleccionadas para ser lanzadas al ruedo, las estadísticas marcan un severo e inquietante mutismo a favor de las féminas. ¿Es que acaso no hay creación o nombres suficientes? ¿La historia de la fotografía cubana no tiene ingentes modelos de buen hacer femenino? Argumentos realmente a valorar despacio en otro texto.

 

Macuto. Marta María. Fotografía y Mercado en Cuba. Circuito Líquido

Marta María Pérez Bravo. Macuto, 1992. Imagen tomada de imgprivate2.artprice.com

 

Mercado para la fotografía

Vuelvo a las realidades comerciales en Cuba. En esta ocasión no hablaré del tan últimamente debatido, “coloquiado”, “asambleado” y reiterado tema Mercado del Arte, así, en mayúscula; si no a la muy objetiva necesidad de crear o posibilitar espacios para el mercado de la fotografía artística, documental, de ensayo, fotografía de autor… sus catálogos e implementos, en y desde el país. O al menos, permitirle un adecuado tránsito en nuestra compleja red de compraventa de “artículos de arte”. Más en un ámbito y en una estructura jerárquica de la cultura que ha apostado indistintamente por el arte, la enseñanza artística, la instrucción suprema, la proliferación de entidades culturales, a pesar de llevar el estigma del tercer mundo, sus históricas carencias, las limitaciones de intercambios (materiales) y la falta de solidez en suministraciones.

 

Linet Sánchez. Fotografía y Mercado en Cuba. Circuito Líquido

Linet Sánchez, Post-it 3, Primer Premio, 2015. Galería Artist 718. Foto: Juan Carlos Romero

 

Todo ello sin detenernos en pensar que no hay, facultadamente, donde adquirir cámaras y demás utensilios técnicos, ni casas expertas en firmas (las clásicas Leica, las populares Canon, Nikon, o las exquisitas Rolleiflex… lamentable, cuando fuimos los primeros en Latinoamérica que tuvimos la sede de la Eastman Kodak en sus mismo orígenes), ni donde recibir asesorías, consignaciones, evaluaciones o tasaciones confidenciales de piezas fotográficas. No aparecen en nuestra cartografía oficial del arte espacios para las consultorías cuando de comenzar o certificar una colección se trata. Y potenciales coleccionistas de fotografía ya están a la vista, más desde la aprobación de la última ley de inversión de capital extranjero (2012), la puesta en práctica y el gradual incremento del cuentapropismo (trabajo del sector privado, a partir de 2013) en la esfera de servicios de alta gama (restaurantes gourmet, alquiler de sitios residenciales, hospederías, hostales).

Sin contar que los pequeños centros que ofrecen servicios fotográficos (de imprimir a partir de tecnología digital, básicamente), están la mayoría desactualizados y desprovistos en mercancías. Aunque este último punto es algo que en los consorcios privados han encontrado fructíferos senderos.

Tiendas y galerías, afán por la diversidad

No existen en La Habana galerías o tiendas especializadas, enfocadas meramente, en el producto fotografía. Ni elitistas, ni decorativas. Ni de corte exclusivo, ni de supermarket. Y dado el carácter tan democrático que ha alcanzado la manifestación en el mundo contemporáneo, el veloz desarrollo de la tecnología para captar imágenes (¡los iphones o Samsung Galaxy son cámaras!), la selectividad del conocimiento y la riqueza de sus espectros temáticos y creativos, se abren cada vez más espacios en el mundo para su comercio. Desde la fotografía de paisajes hasta la subjetiva de fuerte aliento simbólico, desde la fotografía costumbrista hasta la fotonaturaleza, el retrato, la arquitectónica, la fashion, los viajes, el deporte, lo urbano, la imagen digital alterada… ¡el ambrotipo!, hallan sitio en el escenario financiero del arte. En Cuba se requieren lugares para esto, de diversos tipos.

 

Sin título #11, de la exposición Crimen perfecto. Linet Sánchez. Fotografía y Mercado en Cuba. Circuito Líquido

Linet Sánchez, sin título #11, 2016, de la exposición Crimen perfecto. Galería Artist 718

 

Miremos el modelo de la marca francesa YellowKorner. Una galería de arte especializada en fotografía, con atisbos de tienda de decoración, implantada en 12 países de los cinco continentes. Dedicada a la venta de piezas fotográficas exclusivas y de alta calidad, Yellow… propone ejemplares de fotografías originales, numeradas, formatos a elección del cliente, con sus correspondientes certificados de autenticidad y series enumeradas. Sitio que se promueve para la más amplia escala de público, al alcance de todos los precios.

 

Post-it 2, 2014. Fotografía y Mercado en Cuba.  Circuito Líquido

Post-it 2, 2014. Galerías Galiano y Collage Habana. Foto: Juan Carlos Romero (detalle)

 

Profesionales de la gestión talentosos hay, personas jóvenes actualizadas en las intríngulis del mercadeo, que conocen y son conscientes del “producto fotografía”, pero sobre todo, profesan respeto por el buen arte, el trabajo especializado y la conservación del patrimonio visual de un país. Entonces, faltan los espacios.

Por cierto, ¿dónde está la galería comercial de la Fototeca de Cuba? Era buen sitio para encauzar, legitimar y vender fotografía cubana.

 

Si estás interesada/o en leer + textos de Grethel te recomiendo:

Apuntes sobre la enseñanza de la fotografía en Cuba
Entrevista al fotógrafo Iván Cañas, uno de los máximos exponentes del fotodocumentalismo cubano
El desnudo y la fotografía cubana actual. De caminos y carencias (Entrevista a Grethel Morell por Yenny Hernández)
Mujeres en Jagüey

 

Texto escrito especialmente para Fotografía Líquida. Se prohíbe la reproducción en cualquier medio o formato sin la autorización expresa de la autora y Circuito Líquido.
© Imágenes: Cortesía de sus autoras y autores
© Sobre el texto: Grethel Morell
© Sobre la publicación: Circuito Líquido

Apuntes sobre la enseñanza de la fotografía en Cuba

Erick Coll. Concierto, 2013

Erick Coll. Concierto, 2013

¿Qué relatos privilegia la enseñanza de la fotografía en Cuba desde los espacios académicos institucionales?

¿Cuáles son sus actuales desafíos?

¿Cómo es posible que la fotografía cubana, caribeña o latinoamericana se encuentre relegada en los programas de estudios universitarios?

¿Por qué nichos como el fotoperiodismo, la fotografía publicitaria y aquella asociada al diseño gráfico, quedan rezagados en las mallas curriculares, siendo los dos últimos dominados prácticamente por espacios educativos privados?

Encontrarás las respuestas en este relato personal de la experta en fotografía cubana Grethel Morell, quien durante cinco años ejerció la docencia fotográfica, en diversos centros académicos del país.

¡Léelo ahora!

Grethel-MorellApuntes sobre la enseñanza de la fotografía en Cuba. Lasitudes, funcionalidad y reforma

Por Grethel Morell

 

Erick Coll. De la serie Tatuajes, 2014-2015. Profesor Principal de la  Cátedra de Fotografía del ISDI

Erick Coll. De la serie Tatuajes, 2014-2015. Profesor Principal de la Cátedra de Fotografía del ISDI

Cinco años de trabajo continuo y tenaz en la docencia fotográfica, en la consultoría y tutoría de estudiantes, en la preparación de programas, renovación de asignaturas (al menos intentarlo, lo de renovar), sé que no son portadores de homenajes y monumentos (aunque algún diploma o carta aval guarde por ello). Pero los amé intensamente, como todo amor, di a manos llenas, recibiendo algo único a cambio: experiencia. Desde ella, narraré.

Como profesora adjunta de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, docente en estudios de grado, postgrados, cursos de maestrías, como profesora del Centro de Superación para la Cultura adscrito al Ministerio de Cultura, intenté abrir, variar, defender una de las manifestaciones más jóvenes y promisorias del arte. Desde el sacrosanto estrado, y con el fardel de la estricta formación académica sobre mis hombros, procuré trazar nuevos horizontes sobre la apreciación fotográfica e incorporar la historia y validación de la fotografía de esta Isla. ¿Éxitos?, habría que preguntarle a graduados y colegas. Hoy hablaré de lo que creo no debe ausentarse de las aulas universitarias – o no – si de fotografía vamos a predicar.

Narrar la historia

La historia de la fotografía contada desde nuestras academias, paradójicamente, no privilegia la fotografía cubana, caribeña o latinoamericana. El modelo metodológico reinante se ocupa de historiar la técnica, el desarrollo de la invención, las tendencias dominantes cruzadas con nombres favorecidos por la historiografía occidental.

 

Erick Coll, On-off, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Erick Coll, On-off, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Efectivo, valedero y altamente aplicable de por sí en cualquier centro de altos estudios es relatar, hacer ver la historia, a partir de los hechos y los nombres emanados de los grandes circuitos de poder. Núcleos hegemónicos, que construyen e hilvanan la historia de la creación artística, dígase Europa y algo de Estados Unidos. No lo juzgo, lo utilizo. Sin embargo, quebrantable, desestimable resulta no incluir en la narración pedagógica algo de nuestra historia. Más que algo: nuestra Historia. En sintonía, contrapuesta, engarzada o simplemente visualizada, frente a las grandes historias.

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012. Fundador y profesor del Departamento de Fotografía del ISA

Así, entre otros efectos, los futuros críticos, gestores, curadores o comisarios, sabrán mejor de lo que hablan, escriben, seleccionan o promueven. Tomando en cuenta además, que sabrán postular o aquilatar las producciones y las firmas de su nación o región geográfica, de tan altos bienes como otras de etiquetas eurocéntricas o newyorkinas.

Libros

Para enseñar la historia se necesitan libros. La bibliografía mínima sigue siendo difícil de conseguir: libros actualizados, de ediciones aumentadas y corregidas (Beaumont Newhall, Helmut Gernshein, Naomi Rosenblum, por citar los esenciales). Aunque es de anotar que los textos sueltos son de más fácil accesibilidad por estas últimas generaciones, gracias al uso y abuso (limitado) de la internet. Red que ha favorecido también el acercamiento a los ensayos clásicos (Walter Benjamin, Giséle Freund), desaparecidos muchas veces de nuestras grandes bibliotecas físicas.

Pero aún falta. No existe un libro que aglutine textos, guíe, oriente, organice el conocimiento al que debe enfrentarse el estudiante. Por ejemplo, Fotografía como asignatura autónoma en la carrera de Historia del Arte no goza de algo tan elemental como una Selección de Lecturas. Se precisa con urgencia una recopilación de escritos (bilingüe, dado que la mayoría de los ensayistas no son hispanohablantes), sobre todo de apreciación, estética fotográfica, incluso de los poquísimos textos y teóricos cubanos que tenemos. Por cierto, cabría preguntarse ¿dónde está el volumen dedicado a la historia de la fotografía cubana? Y por falta de hacedores de libros, no es.

Innegable es que este asunto de la ausencia de los materiales de consulta, también es propiedad de otra hacienda: las editoriales. Con pesar se reconoce que las políticas editoriales del país, en grandísima medida, no tienen contemplada la entrega de libros especializados en arte o sencillamente de (o sobre) fotografía.

Contenidos

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

En los planes de estudio del nivel superior de la enseñanza se le debe ofrecer mayor espacio a temáticas o directrices de interpretación de la imagen, con bases en la teoría y la semiótica, aplicadas a la fotografía. Una tendencia en boga hace más de veinte años, propia de las artes plásticas o artes visuales, que en nuestro terreno aún se maneja con espinado decreto y precaución, o a veces, con fatua superioridad ininteligible.

 

Erick Coll, Orden jónico, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Erick Coll, Orden jónico, de la serie Conceptuales, 2013-2015

La semiótica de la imagen, asociada a la fotografía, asoma en los estudios de maestría en Historia del Arte. Sin embargo, la teoría de la imagen (encomio del concepto y simbolismo), o más conocida como Estética Fotográfica (¡consolidada en teoría y teóricos desde los años 70!), no es invitada al baile. Es como si estuviese desactualizada o al desuso en nuestros predios. Preferencia de análisis que cada vez gana más adeptos, escribientes y teóricos en el mundo. Desde los clásicos, Roland Barthes (¡su Cámara Lúcida es un texto que tiene más de 30 años!) o Susan Sontag, hasta los más contemporáneos como el muy activo y magistral Joan Fontcuberta con sus doctrinas de “fotografía y verdad” y creación multidisciplinar, deberían mencionarse cuando de educar fotográficamente se trate.

Fotografía, gráfica y noticia

Más allá de la anécdota y la relación detallada de nombramientos y circunstancias, existen zonas específicas de la fotografía como expresión y estado, que no deben quedar rezagadas de los manuales de enseñanza. Pienso en sectores como el fotoperiodismo, la fotografía publicitaria o aquella asociada al diseño gráfico.

En el primero, aún persiste alto grado de empirismo. A pesar de las voluntades por el avance profesional que ha sostenido la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), aún se respira un tope estrecho. De aquella suma experiencia del curso 1987-1988 que incluyó fotografía en nivel superior, en coordinación con la entonces Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, y bajo la especialización de periodismo gráfico, han pasado tiempo y requerimientos. Nuevas exigencias demanda la formación del fotoperiodista hoy, en un universo tan veloz en cuanto a imagen, información visual y noticia.

 

Erick Coll, Cotidiano, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Erick Coll, Cotidiano, de la serie Conceptuales, 2013-2015

No solo a los próximos fotorreporteros les favorecía nuevos espesores. ¿Los comunicadores sociales tienen sentido del valor y selectividad de la imagen fotográfica que ha de acompañar a sus textos? ¿O disponen de elementos para hacer, para crear? En el presente se ha vuelto común, aunque no cuestionable si el resultado es bueno, el hecho de que un redactor, reportero o periodista realice sus propias fotos para ilustrar su crónica. Razón de más para que adquiera nociones del alcance y discurso de la imagen.

No obstante, ese asunto pasa por otro feudo que trasciende el de la enseñanza. La categoría -que antaño existió- de Editor de Imagen o Director de Fotografía de un diario, hoy acá es lamentablemente irreal. Este es un rol que se apremia de veras en las publicaciones periódicas nacionales (impresas o digitales), donde al final va a imperar una imagen débil y meramente “ilustrativa”, sin que haya medido un criterio especializado.

Por su parte, la fotografía publicitaria y la fotografía coligada al diseño gráfico, ha pasado a ser dominio de las academias privadas y de una institución rectora como el Instituto Superior de Diseño (ISDI), respectivamente. Las asociaciones o entidades particulares, devenidas academias de arte y fotografía, con similar intencionalidad a los principios de los clubes y colegios republicanos (años 40-50), emprende la manifestación por sectores y demandas. El ISDI por su parte, la tiene incorporada como asignatura básica (en estudios de diseño gráfico) y ha hecho habitual que el docente provenga del ejercicio fotográfico.

Para ser justos…

 

Erick Coll, Sin título, de la serie Conceptuales, 2013-2015

Con mirada retrospectiva, se ha avanzado. En los años 80 se logró incluir la Fotografía en los programas básicos de la enseñanza académica del arte, el periodismo y el diseño. Se impulsó el aprendizaje técnico y panorámico a través de cursos y talleres, albergados por la UPEC, el Instituto Internacional de Periodismo José Martí o la sección de Fotografía de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Con mirada temporal, se ha logrado mantener e irradiar tenuemente. Con mirada contemporánea, se ha empozado.

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Se continúa instruyendo sobre la fotografía en algunos centros de educación superior, los asociados a especialidades de la cultura artística en general (Universidad de las Artes, Facultad de Artes y Letras, ISDI), en la nueva modalidad de las academias privadas, en talleres puntuales promovidos por instituciones de variados perfiles (UNEAC, Centro de Estudios Ché Guevara, Oficina del Historiador de la Ciudad capital), alguna ONG y creadores independientes. Pero, en general, se adolece de una enseñanza rectorada desde la constancia, la funcionalidad y la reforma.

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Se necesita hoy sembrar el conocimiento estrechamente abrazado a la práctica, la actualización de los programas y los enfoques, acentuar la noción de fotografía cubana y saberla colegiar en contexto internacional. Se requiere la apertura hacia la interdisciplinariedad muy propia del arte y los estudios culturales contemporáneos; acercarse, al menos, a la identificación de valor y magnitud de la fotografía en el mercado del arte actual, pero sobre todo, declinar, evadir, las educaciones meramente ilustrativas e irreflexivas, que tanto nos persiguen, con el riesgo de llegar a convertirse en distinción.

¿Fotógrafos de escuela?

Es demostrable por la historia que para ser un fotógrafo de rango, o verdadero artista del lente como se suele escribir y repetir mucho en nuestras críticas, no se hace rigurosamente necesario emerger de un centro superior de la enseñanza. Muchos autodidactas han sido colosales (Robert Capa para el mundo, Korda desde aquí). Pero dado el progreso de la comunicación, el despliegue de una cultura visual inmensa, la existencia y permeabilidad de los centros de magisterio, se posibilita el camino de quien decida ser fotógrafo… de academia. Más en un país que ha pautado como prioridad el paso de mayorías por sitiales universitarios (con sus vaivenes por etapas, determinadas por debates de exigencias entre técnicos y profesionales, pero en definitiva, siempre vuelve la espiral a lo superior).

 

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Ossain Raggi, de la serie Restauración. El anillo y el estanque, 2006-2012

Creo que una buena escuela, sea cual fuere, puede ayudar a formar mejores artistas, creadores o fotógrafos, como gústese llamarles. El ojo entrenado, educado, siempre será efectivo, selectivo, exitoso. Para el individuo, para la academia que lo acogió, para el arte de un país, para su historia y cultura, para la memoria iconográfica de una nación.

Texto escrito especialmente para Fotografía Líquida. Se prohíbe la reproducción en cualquier medio o formato sin la autorización expresa de la autora y Circuito Líquido.
© Imágenes: Cortesía de sus autoras y autores
© Sobre el texto: Grethel Morell
© Sobre la publicación: Circuito Líquido

 

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Gracias por la información, oportuno diría yo, tu artículo, necesario.”

William Castellanos, curador

Brava Grethel!! Gracias por todo el extraordinario trabajo que haces, un abrazo”

Niurka Barroso, fotógrafa