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Productoras y espacios autogestionados en 9na edición Haciendo Cine

Esto es lo que opina Leanny Pintado sobre la presencia en la Sección Haciendo Cine (Muestra Joven), de los espacios autogestionados cubanos que bajo el formato de productoras y plataformas educativas, con modelos de financiación no convencionales, apoyan el cine nacional.

¡Lee la entrevista que le hizo Elizabeth Valdés!

Haciendo + Cine. Conversación con Leanny Pintado

Por Elizabeth Valdés

En este año 2016 la Muestra Joven del ICAIC estuvo celebrando su 15ª. edición. Como parte del evento, se desarrolló la 9na entrega de Haciendo Cine, espacio que se ha erigido como alternativa ante la ausencia de un fondo de fomento en el país. Acerca de las experiencias más recientes de dicha sección, Leanny Pintado nos comenta.

Elizabeth Valdés (EV): Cómo y cuándo llegas a Haciendo Cine? ¿En qué ha consistido tu trabajo como coordinadora?

Leanny Pintado (LP): Llegué a Haciendo Cine hace tres años. Marisol Rodríguez directora de la Muestra Joven, se acercó a mí porque necesitaba una persona que la ayudara a coordinar la sección, que en aquel momento yo no conocía. Mi trabajo en ese primer año estuvo guiado, como también lo ha estado el resto del tiempo, por Marisol, fundadora y amante del proyecto. Inicialmente comencé a incursionar en algo que nunca antes había hecho, la coordinación de eventos. Eso genera capacidades en el orden de la organización, la producción, la mediación y la gestión. Fue realmente un entrenamiento muy útil.

La sección consiste en la fase de convocatoria, revisión de las bases, es decir, estar al tanto de todo. En el mes de diciembre comienza la recepción de los proyectos, que da inicio a la labor de agruparlos, inscribirlos con sus planillas, e introducir toda la información generada en una base de datos. Posteriormente, son transferidos al comité de selección que en enero empieza a sesionar. La decisión se hace pública paralelamente al anuncio de los resultados de aquellas obras que quedan en la sección oficial de la Muestra.

(EV): Haciendo Cine se ha establecido como una plataforma donde confluyen entidades institucionales e independientes. ¿Cómo ha sido este diálogo y cómo se desarrolló durante este año en particular?

LOGO-HACIENDO-CINE

(LP): Digamos que es un diálogo bien espontáneo, donde todos tienen protagonismo y no hay escisión entre una entidad estatal y una no estatal. Los representantes de ambas se sientan a la mesa a negociar, y sobre ellos recae el peso de las decisiones y compromisos que allí se establecen. El talento y entrega de estas personas es inobjetable, del mismo modo que su contribución en la sección.

(EV): Recientemente se ha evidenciado una mayor participación de productoras independientes en Haciendo Cine. ¿Cuáles consideras sean las causas o motivos de este incremento?

(LP): Creo que tiene que ver con la realidad que hoy vivimos y la necesidad de una apertura a nuevos mecanismos para la gestión y la producción audiovisual en Cuba. Cada vez hay más jóvenes realizadores interesados en materializar sus proyectos, en filmar sus pequeñas, medianas o largas historias. Estas necesidades e inquietudes creativas y comunicativas han hallado un escenario de materialización muy oportuno con la emergencia de las productoras independientes, cuyas dinámicas de trabajo operan interesantes estrategias para gestionar la producción audiovisual hoy.

(EV): ¿Cómo valora la participación de las productoras independientes en el espacio?

Pitch 9ª edición de Haciendo Cine

(LP): El Haciendo Cine no ofrece un marco legal; funciona más bien en el orden de los compromisos morales y personales que allí se contraen. Por eso dicha participación está signada, en primera instancia, por la voluntad de estas entidades de contribuir de una u otra manera con los proyectos, y luego, por el interés que para ellos (como productores) representa formar parte de una película que luego pueda ser vista y disfrutada por los espectadores. Sus apoyos son diversos; facilitan permisos, otorgan avales, ofrecen servicios, o colaboran financieramente. Todo ello sin recibir, en ese instante, nada a cambio. Eso sí, es una oportunidad para entrar en contacto con otros productores, para conocer un poco sus competencias profesionales y para ganar visibilidad.

(EV): ¿Qué ofrecen plataformas autogestionadas como Circuito Líquido a Haciendo Cine? ¿Cómo valoras su apoyo?

(LP): Le ofrecen lo que tienen y lo que pueden. Circuito Líquido es una de las entidades que se ha incorporado recientemente al Haciendo Cine y quiero agradecer públicamente el apoyo de Ada Azor, cuya activa participación y entrega al espacio ha sido realmente admirable. Circuito Líquido se enfoca en un apoyo dirigido, sobre todo, a proyectos que están en una fase inicial de desarrollo. Por lo general brinda asesorías de guion y asesorías legales que han hecho crecer mucho los proyectos, y colocarlos en un estado superior en cuanto a la solidez de las historias, la escritura de los guiones y las cuestiones en términos de derechos y contratos de la producción audiovisual. De ahí el valor de este tipo de apoyos.

(EV): ¿Se ha propuesto algún cambio en la organización de la sección para el próximo año o se mantendrá como hasta el momento?

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Laboratorio de Proyectos. Escribir es reescribir, con Yolanda Barrasa (España). 9na. Edición Haciendo Cine.

(LP): Los cambios son muy necesarios y cada año uno tiene que pensar cómo reinventarse y cómo, según la experiencia del año anterior, enfocarse en las cosas que no salieron bien. La idea de realizar talleres fuera del evento la vamos a mantener, porque fue un ejercicio de prueba que hicimos y funcionó. Asimismo, creo que habrá cambios en las dinámicas de la negociación. Nos percatamos de que antes de la negociación, las entidades productoras y los realizadores de los proyectos necesitan tener un one to one, en función de lo que uno puede ofrecer y de lo que el otro está dispuesto a hacer. La idea es llegar a la negociación con un estado de las cosas más real, práctico, en función de esa conversación previa entre la productora interesada y el realizador. Quizás por este camino irían algunos cambios, siempre sobre la base de hacer una mejor sección cada año.

 

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Mujeres en Jagüey + Movimiento de Fotógrafas

El Evento Mujeres “sorprende a los invitados del resto del país por la favorable recepción, efecto y multiplicación espontánea de actitudes proactivas en sus implicados y destinatarios, principalmente los hombres y los jóvenes.”

Sobre su plataforma artística: El Salón de Artes Visuales, los Premios y del Movimiento de Fotógrafas nos cuenta la destacada historiadora de la fotografía cubana Grethel Morell.

Descubre cada detalle :)

Grethel-MorellFotografía e identidad: Mujeres en Jagüey

Por Grethel Morell

El pasado 19 de marzo fue inaugurada la IV Edición del Evento Mujeres, en la occidental región de Jagüey Grande, Matanzas. Un suceso anual, de notable arraigo local y gran perspectiva universal, que mueve la conciencia de los pobladores hacia el respeto, la no violencia y la equidad de las féminas, tanto en la vida social como privada. Un evento que sorprende a los invitados del resto del país por la favorable recepción, efecto y multiplicación espontánea de actitudes proactivas en sus implicados y destinatarios, principalmente los hombres y los jóvenes.

Foto. Grethel Morell

Foto. Grethel Morell

Foto. Grethel Morell

Foto. Grethel Morell

Maneras y procederes que deberían irradiar para otros territorios de la Isla poco favorecidos por las escasas opciones y dinámicas socioculturales, y por la presencia del sempiterno machismo latino de poder vertical y exclusión. A partir de diversos proyectos y acciones objetivas, Mujeres se convierte en un espacio plural que sostiene y se expresa por los derechos de todas. Desde la cultura y el trabajo comunitario, Jagüey viene a demostrar con este evento que se puede hacer más, hasta llegar a ser grande, Grande como su nombre.

Foto. Grethel Morell

Foto. Grethel Morell

El Evento

Es organizado por el Grupo de Investigación Sociocultural Municipal desde hace cuatro años, bajo el liderazgo de Lilia Lorenzo, quien además ejerce como directora de la Galería de Arte de Jagüey. Mujeres fue ideado por la Oficina Oscar Arnulfo Romero (OAR), ONG cubana con sede en La Habana, que desde el año 2008 emprende y promueve la campaña Eres Más a favor de la No Violencia de género. Campaña que se realiza en coordinación con la FMC y que ha convocado en los últimos años a creadores gráficos y comunicadores. Hoy, y hasta el 2017, la campaña sostiene su imagen a partir de los premiados en Convocatoria a estudiantes del ISDI, de la FAMCA, de la Universidad de las Artes, y la FCOM.

De izquierda a derecha: Mailyn Medina (fotógrafa), Laritza González (OAR), Lilia Lorenzo (Dir. Galería y organizadora Evento Mujeres.), Mareelen Díaz (OAR) y Grethel Morell

De izquierda a derecha: Mailyn Medina (fotógrafa), Laritza González (OAR), Lilia Lorenzo (Dir. Galería y organizadora Evento Mujeres.), Mareelen Díaz (OAR) y Grethel Morell

En esta cuarta edición, el evento es apoyado por OAR, el Centro de Intercambio y Referencia de Iniciativas Comunitarias (CIERIC), de carácter asociativo a la UNEAC, el Centro Memorial Martin Luther King, la Oficina del Programa Martiano, el Consejo de Iglesias de Cuba, el Partido Municipal, Cultura Provincial y entidades que profesan el avance sociocultural de Jagüey Grande.

Una intensa zona dentro del Evento es ganada por la cultura artística: el Salón de Artes Visuales y el Movimiento de Fotógrafas Locales e invitadas. Ambos apuestan por la apreciación y validación de las creadoras, la socialización de las obras, la intención educativa hacia el receptor, y sobre todo, la posibilidad de espacio y legitimación de las mujeres hacedoras.

El Salón, también en su IV edición y abierto hasta el 30 de abril, es de carácter nacional, competitivo, de amplio espectro (tanto para profesionales como aficionados), e incluye disímiles tendencias y manifestaciones. Pintura, escultura, collage, fotografía, instalación, cuentan entre las elegidas. En esta ocasión, se estrena colateral al evento provincial Roberto Diago, emprendido por el Consejo de las Artes Plásticas de Matanzas. El Movimiento de Fotógrafas, emergido en el 2015, merece por sí mismo un punto y aparte.

Las Fotógrafas

Dada la experiencia en el campo de la investigación sociocultural, Lilia Lorenzo hace notar la carencia de oportunidades para el desarrollo y expresión de las mujeres en su localidad. Al mismo tiempo, toma en cuenta ciertos patrones de hegemonía persuasiva masculina en la vida y la visión de las mujeres de Jagüey. Estándares que imaginó desmontables desde la incipiente educación, con base en los estudios de género, y el ofrecimiento de una posibilidad de oficio o profesión que les permitiera a la vez dialogar, sostenerse (desde lo material y lo simbólico) y saltar del apretado círculo del macho dominante. Simplemente, ser ellas.

El pasado año erigió la primera pieza. Desde la Galería de Arte lanzó la convocatoria de un Curso de Fotografía para amas de casa, con el objetivo de capacitar y convertirse al mismo tiempo en medidor. Se incorporaron 15 mujeres y se realizaron tres cursos.

Asistidas por OAR y la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana, trabajaron dos talleres de manejo de cámaras, lenguaje fotográfico, y uno de edición de imágenes. Sumaron ejercicios prácticos e instituyeron un salón donde exhibir sus resultados. Actualmente son nueve fotógrafas y la Galería remoza su sede para incorporar en la planta superior un estudio y un sitio de encuentro para ellas.

Estas hacedoras, comprometidas con su terruño como buenas jagüeyenses, son instadas a interpretar desde lo vívido y personal, temas y enfoques de género. Las imágenes por su parte, más allá de las estrechas condicionantes técnicas, portan un insoslayable valor identitario. La acertada autorepresentación y el registro documental de la realidad (circunstancias o acciones precisas, cercanas e irrepetibles), son eficacias del discurso fotográfico en sí. La imagen hecha en estudio, la fotografía construida, el fotodocumentalismo, el retrato y la imagen alterada, son caminos que han encontrado para hablar de identidades, condición femenina y vida contemporánea.

De las nueve mujeres, en estos momentos dos son profesionales activas (graduadas de Estudios Socioculturales en la sede universitaria de la región), dos egresadas del nivel superior (doctoras) sin ejercerlo, una aficionada a la videocreación, tres amas de casa y una jovencísima amateur de las artes plásticas. En la exhibición del Evento de este año participaron como Movimiento de Fotógrafas seis autoras: Bárbara Abreu, Mailyn Medina, Flabia Cabezas, Yanely Suárez, Dairilys Hernández y Dalgis Espinosa. Así como dos fotógrafas invitadas. Se le otorgó mención compartida a la obra En primer plano de Bárbara Abreu y el conjunto fotográfico de Dairilys Hernández. Obtuvo mención como invitada la obra Sobre mojado de la bióloga habanera Tatiana Homar.

Barbara Abreu. En primer plano. Impresión digital, 2016

Barbara Abreu. En primer plano. Impresión digital, 2016

 

Dairilys Hernández Corcho. Lejos de lo Mediocre. Impresión digital, 2016

Dairilys Hernández Corcho. Lejos de lo Mediocre. Impresión digital, 2016

Dairilys Hernández Corcho. Soledad. Impresión digital, 2016

Dairilys Hernández Corcho. Soledad. Impresión digital, 2016

Tatiana Homar. Sobre mojado. Impresión digital, 2016

Tatiana Homar. Sobre mojado. Impresión digital, 2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Marketing para artistas

marketing-digitalEl dinero no cae del cielo. Si quieres lograr una venta efectiva de tus obras: visuales, audiovisuales… tienes que pensar antes de actuar, en otras palabras, aprender a venderte desde el marketing. ¿cómo? En este post Cristina te ofrece algunas ideas de cómo hacerlo. Empieza a utilizarlas ya!

cristina-amayaVendernos desde el Marketing

Por Cristina Amaya

La gran batalla de todos los artistas, independientemente de las crisis creativas que muchos sufren, y de la necesidad de buscar una forma de expresión propia que satisfaga sus expectativas y que sea reconocida y aceptada por los públicos, es poder vender lo que hacen.

El termino venta, es aceptado y asumido en el lenguaje común, como una acción de transacción en la que media el dinero como valor de intercambio, sin embargo para el marketing, en su noción más contemporánea, la acción de vender un producto empieza mucho antes de que esta transacción tenga lugar.

Este es un asunto muy importante que los artistas tienen que entender, pues muchas veces hay una resistencia pasiva a desarrollar acciones que conduzcan a una venta efectiva en términos monetarios. Es como si todo el mundo quisiera que el  dinero cayera del cielo sin hacer ningún esfuerzo previo.

marketing

Lo primero que tenemos que hacer con cualquier producto es lograr que el público lo conozca, lo reconozca y lo prefiera en su mente. Es venderle una diferencia, una ilusión, un significado, una promesa, una experiencia, un viaje imaginario a un mundo mágico, un sueño, en fin algo que lo lleve a querer compartir y “comprar” lo que hacemos y a compartir con nosotros nuestra vivencia.

Esto requiere un esfuerzo de comunicación inteligente y de un conjunto de  acciones coordinadas que demandan además de recursos, sobre todo pensamiento, y muchas veces el artista no quiere pensar sino que quiere resultados rápidos.

Esto lo he constatado en múltiples ejercicios con artistas, donde por no pensar con rigor, se venden como lo que no son, hacen promociones ineficaces, botan recursos y se agotan rápidamente por no lograr los resultados que esperan. Si es que alguno los tiene claros, lo que en la mayoría de los casos no se da.

Nunca olvidare un curso que impartí a realizadores de documentales, cuando entré al aula, un alumno dijo: nos salvamos, llegó la que nos va a enseñar a vendernos y yo le contesté: no, estás equivocado, llegó la que los va a enseñar a pensarse, para que después se puedan vender.

Haz un esfuerzo, arma un equipo y piensa antes de actuar. El éxito salvo excepciones, no cae del cielo.

 

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El cubano se ofrece. Entrevista al fotógrafo Iván Cañas

El fotógrafo cubano Iván Cañas siente un especial interés en lo inmediato. Su obra se enmarca dentro del fotodocumentalistmo cubano, según la experta Grethel Morell, son aquellos que supieron mirar la otra Cuba. La investigación, el concepto y curaduría de Iván Cañas: La otra Cuba 1968-1998 estuvo a cargo de Grethel Morell, quien conversa en exclusiva con este reconocido fotógráfo en su nostálgico estudio en el Condado de Miami.

 

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Grethel Morell e Iván Cañas. Cortesía Grethell Morel

Entrevista a Iván Cañas

Por Grethel Morell

En el recién finalizado año quedó listo el libro Iván Cañas: La otra Cuba 1968-1988, que antologa veinte años de trabajo del reconocido fotógrafo, quien fuera corresponsal de la afamada e irrepetible revista Cuba Internacional en los años 70. Con gran parte de la obra inédita, estas páginas recogen cerca de 450 imágenes, organizadas entre reportajes, retratos, ensayos y fotografía de autor que hablan de la Cuba y los cubanos cotidianos desde un matiz neorrealista, desfogado y sin oratorias. Un libro de una generación y un tiempo histórico del que poco se habla sin caer en modismos, de la imagen espontánea y a la vez sutilmente conjeturada de una Isla y sus habitantes en pleno “fervor” de fijezas y variaciones.

Grethel Morell (GM): Trabajaste doce años en la revista Cuba Internacional, entre 1968 y 1980, publicación vanguardista del periodismo y la gráfica en Cuba y Latinoamérica, con un staff de diseñadores, editores y escritores de lujo y una dinámica de trabajo casi exclusiva para el momento, allí te convertiste en uno de sus fotógrafos más publicados, ¿cómo valora Iván Cañas la experiencia Cuba Internacional?

Iván Cañas (IC): La revista Cuba… estuvo ubicada de una manera muy especial en el periodismo cubano post- triunfo-revolución. No seguía la línea editorial de las otras publicaciones de la Isla en ese período. Comenzó a principios de los 60s en un formato muy parecido a la revista norteamericana Life, es decir, una revista gráfica donde la fotografía en especial tenía un papel protagónico. Poco después, en el 70, comenzó a llamarse revista Cuba Internacional y su proyección giró entonces hacia el exterior. Al estar en función de la aceptación en el extranjero, la revista proyectaba una imagen discreta en relación al énfasis en la Revolución. Sin lugar a dudas fue la publicación ideal para un fotógrafo…

GM: Mientras tus contemporáneos giraban fundamentalmente sus cámaras hacia los líderes verdeolivos y las grandes manifestaciones populares, Iván Cañas fotografiaba la gente común, retrataba con el elogio de la dignidad al cubano simple. ¿Por qué esa predilección hacia el obrero, el viejo, el negro, el proletario…?

Has trabajado diversos géneros en tu ya extensa carrera, fotografía de estudio, retratos, publicidad, fashion, paisaje, teatro, danza…. pero resalta con un acento muy personal el reportaje, el fotodocumentalismo. ¿Por qué ese especial interés de Iván Cañas en lo inmediato, en los ambientes, en la calle, en el documento?

 

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Obreros, Fábrica de Guaguas Girón, 1977

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Zafra del 70, Oriente

 

 

 

 

 

 

 

 

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Santa Clara en 26, 1968

IC: Siempre sentí que la fotografía era y es una forma de interpretar la realidad; esa teoría de que la fotografía es una reproducción mecánica no resiste un análisis serio. Si le damos a una persona la misma cámara con el mismo lente que a otra, y a ambos les pedimos retraten un tema en común, veremos que el resultado nunca será idéntico, lo cual prueba que el ser humano piensa y luego decide cómo retratar lo que ve, y sobre todo, interpretar lo que tiene a su alrededor. La fotografía es quizás la más joven de las llamadas Artes Plásticas: la pintura, el grabado, la escultura… Nunca me interesó retratar ni a líderes políticos, figuras del gobierno, deportistas e incluso artistas de la época. Lo hice y mucho, pero solo cumpliendo con mi deber como fotógrafo de una publicación. Lo que realmente me fascinaba, era retratar, documentar la vida de la gente de a pie, la gente humilde, el campesino, el obrero desconocido. Disfrutaba inmensamente cuando cumpliendo con mis obligaciones como reportero de la revista, me metía dentro de los pueblos de provincia y me rodeaba de legiones de gente humilde, en las fábricas, en los centrales azucareros, en las minas, en los campos de Cuba.

GM: Algunos fotógrafos de tu generación pueden agruparse en lo que yo nombro Nuevo Fotodocumentalismo Cubano, o Fotodocumentalismo Cubano de los años 70, que en esencia son aquellos que supieron mirar a la otra Cuba, la menos apologética, la menos reiterada, la menos trillada en carteles, masas y consignas. Y que de igual forma son parte ineludible de la historia de la Isla. Pero es la generación menos promovida, menos conocida. ¿Siente Iván Cañas que la Historia le debe algo?

¿Por qué siempre miraste a Cuba en blanco y negro? ¿Por una cuestión de técnica y época, o por el realismo dramático que favorece al estilo?

 

Caibarién. Foto del libro La otra Cuba. 1968-1988. Cortesía Grethell Morel

Caibarién, foto del libro La otra Cuba, 1968-1988.

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Caibarién, foto del libro La otra Cuba, 1968-1988.

 

 

 

 

 

 

 

 

IC: En realidad, fotógrafos apologistas de la Revolución abundaban… y era una actitud que funcionaba en aquel entorno, abría puertas. Siendo honesto, te diré que a mí, como artista, como testigo de la realidad que me rodeaba, no me interesaba dejar testimonio de algo que abundaba tanto… era el pan nuestro de cada día. A estas conclusiones arribo ahora que estoy inmerso en la misión de rescatar el testimonio de mi labor como fotógrafo en las pasadas décadas del 60, 70 y los 80s.

 

Sin título. Fábrica de Guaguas Girón, 1977, del libro La otra Cuba. Cortesía Grethell Morel

Sin título, Fábrica de Guaguas Girón, 1977, del libro La otra Cuba

Zafra del 70, del libro La otra Cuba, 1968-88. Cortesía Grethell Morel

Zafra del 70, del libro La otra Cuba, 1968-88

 

El uso del Blanco y Negro en la fotografía fue y sigue siendo mi preferido. El mundo del color es algo más industrial, mucho menos personal que el clásico Blanco y Negro. Una de las cosas que me encantaban de la revista Cuba… era que los fotógrafos no solo tiraban las fotos, también las procesaban y las imprimían en el cuarto oscuro. De esta manera el resultado de tu trabajo era mucho más personal que el de otras publicaciones donde quien tomaba las imágenes, no las procesaba.

Terminal de trenes, Caibarién, 1969, del libro El cubano se ofrece. Cortesía Grethell Morel

Terminal de trenes, Caibarién, 1969, del libro El cubano se ofrece.

GM: Tu fotolibro El cubano se ofrece es uno de los primeros títulos de ensayo fotográfico realizados en Cuba tras 1959, y actualmente su maqueta se encuentra en la prestigiosa Colección Permanente del Museo Reina Sofía, en España. ¿Qué significa para Iván Cañas la trascendencia de este libro?

IC: El cubano se ofrece, el primero de mis libros fotográficos, vio la luz en Ediciones Unión en 1982, pero en realidad fue hecho en 1969, trece años antes de que se publicara. Este libro, que al principio fue cuestionado por la dirección del Instituto Cubano del Libro, ya que según ellos ofrecía una visión “pesimista” de la Revolución, entonces le añadí algunas imágenes al final de su discurso para parecer menos “pesimista”. Muchos años después me dio la alegría de haber sido seleccionado como unos de los mejores Fotolibros Latinoamericanos de la historia con su correspondiente inclusión en varias ediciones antológicas, así como su adquisición para la Colección Permanente del Museo Reina Sofía.

GM: Compartiste vida y trabajo con grandes nombres de la intelectualidad cubana, como el pintor y diseñador Raúl Martínez, el músico Sergio Vitier, el escritor y guionista de cine Eliseo Alberto Diego, el fotógrafo y cineasta Mario García Joya (Mayito), el suizo que más influyó en la fotografía cubana Luc Chessex… Fotografiaste de una manera exclusiva al inmenso de las letras hispánicas José Lezama Lima. ¿Cómo influyó en Iván Cañas haber sido parte de ellos y de la historia?

IC: Raúl Martínez fue una figura clave en mi vida. Con su talento y dedicación me abrió los ojos y gracias a su magisterio, comprendí que la fotografía, como medio de expresión y realización creativa, era una carrera prácticamente infinita. Sergio Vitier más que un amigo, fue y será por siempre un hermano del alma. Nos conocimos en nuestra adolescencia y andamos juntos un largo trecho de nuestras vidas. Lichi Diego[1] fue un gran artista y una bellísima persona que formaba parte de nuestra época de gloria en la querida revista Cuba… Mayito García Joya marcó con su obra hitos en la Fotografía Cubana, tiene el mérito indiscutible de haber promovido nuestra fotografía en diversos escenarios mundiales con su labor aglutinadora y promocional; y Luc Chessex, el Suizo, uno de los más importantes fotógrafos vivos a nivel mundial, me ayudó a mí y a muchos de mis coterráneos a iniciarnos en esta carrera con su ya en aquel momento vasta experiencia y larga trayectoria en la fotografía. En el caso de Lezama Lima, lo conocí gracias al maestro Raúl Martínez, que una vez terminada la maqueta de El cubano se ofrece, me llevó a su casa para mostrársela… Aproveché esa visita para hacerle una serie de retratos que con el paso del tiempo han ido adquiriendo valor para coleccionistas y museos. Cuando me instalé en Miami en 1992, mi amigo de toda la vida, el fotógrafo José Alberto Figueroa, me guardó en su casa una parte importante de mi archivo. Tiempo después, arribado el 2010 cuando se cumplió el centenario del nacimiento del laureado escritor, Figueroa me recordó que entre mis negativos estaba esta serie que valía la pena mostrar, y se lo agradeceré por siempre, puesto que ha tenido un éxito espectacular.

GM: A diferencia de muchos artistas de tu época, provienes de una familia muy vinculada al arte, que además tenía el privilegio de una posición social favorable, en un país pobre y limitado. Fuiste músico, tuviste una relación directa con el teatro, la televisión, el cine… ¿Cómo determinó el contexto de los Cañas-Boix en el camino creativo de Iván?

IC: Obviamente, la herencia genética jugó un papel clave en mi orientación hacia el mundo del arte. Mi madre, Magali Boix, hija de un cantante lírico, comenzó su carrera como actriz primero en la radio, fue fundadora de la Televisión Cubana como locutora comercial, labor que alternaba con su trabajo como actriz de teatro, que continuó durante toda su vida en Cuba.

Mi padre Darío Cañas, también fue actor de teatro y cine, además de mago y prestigitador. Mi único hermano, Pedro Cañas es músico. Con ese entorno familiar, comencé mi acercamiento al arte como actor secundario con solo 12 años, en dos ocasiones tuve el privilegio de trabajar con Raquel Revuelta y su hermano Vicente. Al darme cuenta que las tablas no serían mi futuro, probé con la música y comencé con la guitarra. A los 16 años y dentro de las filas del ejército, unos amigos y yo creamos un cuarteto vocal, Los Olivos que años después y bajo la dirección de Luis Carbonell debutó como Los Cañas. Paralelamente al estreno del cuarteto ya había comenzado mis clases de fotografía con el maestro Raúl Martínez, y dos años después de haberme iniciado en el universo de la música, decidí dejar el brillo de las luminarias, la radio y la televisión y ocupar un puesto de fotógrafo que existía en la revista Cuba.

GM: Si te ofrecieran la posibilidad de volver a retratar Cuba, luego de más de 20 años de ausencia en tu imaginario, ¿qué tomarías?

IC: Volvería a algún pueblo de campo en el interior de la Isla para hacer El cubano se ofrece. Parte II.

GM: Defíneme en una frase qué ha sido para ti la Fotografía.

IC: La vida misma…

 

[1] Eliseo Alberto Diego. Nota de la editora
Imágenes: © Iván Cañas. Cortesía Grethel Morell.

 

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Iván Cañas (La Habana, 1946). Vive y trabaja en Miami, EEUU. Periodista. Fotógrafo y músico de profesión, fundador en 1966 del cuarteto Los Cañas, representantes de la nueva canción trovadoresca cubana. Fotorreportero de formación autodidacta. Discípulo del pintor cubano Raúl Martínez. Colaboró en las primeras ediciones del periódico Juventud Rebelde (1965) y trabajó en la revista de avanzada Cuba Internacional (1968-1980). Autor del libro El cubano se ofrece (Ediciones Unión, La Habana, 1982), considerado uno de los más apreciables testimonios fotográficos de Cuba y la época. Actualmente colabora como reportero gráfico de Notimex, La Agencia Mexicana de Noticias y trabaja como free lance en el campo de los portafolios y la publicidad.

El síndrome de los proyectos

angel-alonsoPor Ángel Alonso

Cada vez encontramos más convocatorias donde lo que se valora para incluir o no al artista, premiarlo, subvencionarlo…, son proyectos en vez de obras. Eso ha dado lugar a que los artistas tengan que enfrascarse en actividades que nunca le simpatizaron, so pena de ser invisibles. Y como los más competentes en el terreno de la creación artística no suelen ser los más versados en la explicación exhaustiva de sus propósitos, cada vez queda más segregado el creador alérgico a las planillas, y gana más espacio aquel otro ¿artista? que se desenvuelve con pericia en la gestación de proyectos.

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El desnudo y la fotografía cubana actual

Es algo contradictorio en Cuba teniendo una idiosincrasia tan desinhibida con el cuerpo… el desnudo en espacios sociales, o en espacios exteriores, en la ciudad… en fin, en ambientes abiertos, es casi inexistente en Cuba, hasta donde yo conozco.Grethel-Morell

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Entrevista a Grethel Morell

Por Yenny Hernández

 

Estamos viviendo un momento de la contemporaneidad donde la gestualidad corporal se convierte en un primordial medio de comunicación. Así somos, así nos comunicamos, así convivimos… ello es motivo de expresión y representación desde los predios artísticos. De ahí que la fotografía y el cuerpo humano resulten canales idóneos para la plasmación de inquietudes y preferencias estéticas. En tal sentido se hace necesario el acercamiento a un tema tan polémico como el cuerpo fotografiado ya sea desnudo, fragmentado, sugerido o metamorfoseado, con el fin de conocer su comportamiento en la sociedad que nos acontece. Las palabras ofrecidas por la investigadora y curadora Grethel Morell Otero, a esta entrevista invitan a la polémica propia que trae consigo la fotografía contemporánea del cuerpo.

Yenny Hernández (YH): ¿Cuál considera usted que es el camino que está tomando la fotografía cubana más actual?

Grethel Morell (GM): Yo creo que no hay un camino marcado, sigue siendo diversa y carente. Heterogénea porque hay muchas poéticas, mucha gente joven tratando de abordar la mayoría de los géneros; y carente porque se sigue manejando un concepto muy egocentrista de la imagen, solo interesan los temas y los enfoques consabidos, los probados, los que se saben que traen consigo cierta fórmula de éxito. Sobre todo en el campo de lo “oficial”, lo exclusivo, lo elitista. Pero internacionalmente hay un sector de la fotografía que se ocupa desde una visión más abierta, más popular… y por ende, más notoria, de la imagen. Esa que trabaja desde la cámara de un celular hasta una súper cámara profesional, esa que pasa desde el álbum familiar hasta la crónica, poniéndolos en un mismo nivel de certámenes. Es una visión que cada vez gana más espacio… y en Cuba no existe.

Míralo a través de los temas y los géneros. Casi siempre son los mismos; por ejemplo, la pobreza, lo derruido, la ciudad, el folklor, el cartel, el grafiti, el costumbrismo… algo así como el síndrome del turista. Sin embargo, el paisaje rural, la fotografía clásica de estudio, la nocturnidad, la fotografía industrial, la abstracta, la erótica-subjetiva…casi no aparecen en la fotografía cubana contemporánea. Temas de culturas marginadas, sectores segregados, vistos desde lo sociológico, desde la gama de los estudios culturales, no están. Todo se convierte en una recurrencia de lo conocido.

Volviendo al desnudo, en los últimos años ha habido bastante obra… no una explosión porque esto está “explotando” desde hace rato. Pienso que el mayor auge del desnudo –aunque no me guíe por tu cuestionario– fue entre los años 1995 al 2000, porque no tuvo antecedentes –ni hasta ahora, consiguientes– en la forma en que se manejó y se expuso como tendencia fotográfica. Gracias a los Salones Nacionales de Fotografía (el más ilustre fue el de 1999), el Salón de Desnudo Fotográfico NUDI ´96, y gracias también al apoyo institucional, es que se hace redoblar el asunto… y lanzar el trabajo de los fotógrafos.

Aunque muchos quieran alejarse de la Academia o de las Instituciones, si no recibes su apoyo te rezagas. Si la institución no te aúpa o no te ofrece un espacio, te potencias medianamente, quedas en un círculo más ambiguo. Aunque utilices internet, y sistemas asociados, para darte a conocer por otros medios de promoción, en tu país necesitas consolidarte con la Institución. Y el hecho de que Rafael Acosta estuviera presidiendo el Consejo Nacional de las Artes Plásticas en esa temporada, siendo un amante del desnudo, y siendo un esteta, hizo que se alentara y se le diera más luz a ese género como algo sólido, como algo asentado en la fotografía cubana contemporánea. Además, se le dio un Premio, algo que antes no había sucedido. El desnudo no se había galardonado, ni como género artístico, ni como evento único. Se intentaba, porque Alamar –al extremo Este de La Habana– tenía, y sigue teniendo, su Salón de Arte Erótico, donde no solo incluyen fotografía, pero lo que pasa es que no está potenciado, no es de los favorecidos.

De la serie Habana siempre viva, 1996. Félix Antequera. Imagen. Cortesía Academia de Fotografía Cabrales del Valle

Ahora, a partir de los años 2000 se abusa del género indiscriminadamente y hay mucha obra barata en el sentido conceptual y estético de la manifestación. Por lo que debes saber sacar de esa gran diversidad, de esa gran cazuela, realmente lo más significativo. Hay demasiado de lo mismo, y sin embargo se deja de lado otras facetas del género, como por ejemplo el desnudo urbano, el desnudo en exteriores que en Cuba es casi nulo… ¿Por qué, siendo una cultura tan erótica la cubana?

YH: Sí, una constante que se advierte mucho en los fotógrafos actuales es que prácticamente todo es fotografía de estudio, escenografía preparada, posturas arregladas. No hay la toma inmediata, el instante de apretar el botón…

GM: Y es algo contradictorio en Cuba teniendo una idiosincrasia tan desinhibida con el cuerpo… El desnudo en espacios sociales, o en espacios exteriores, en la ciudad… en fin, en ambientes abiertos, es casi inexistente en Cuba, hasta donde yo conozco . No sé si habrá alguien en Guantánamo, en Santiago de Cuba, pero estamos en La Habana, centro emisor. Hay un artista cienfueguero que lo trabajó en los puertos, en los muelles. Hizo marinas con mujeres desnudas, conceptualmente elementales pero bonitas. Es la mujer desnuda con un niño, o la maternidad, o varias mujeres en riberas, porque Cienfuegos tiene vistas del mar y del malecón estupendas… ¿Imagínate si lo hacen en La Habana… la imagen de un desfile de mujeres desnudas por su emblemático malecón?

Una historia en 70 páginas, 1988. Consuelo Castañeda. Cortesía Grethel Morell

Otras de las grandes carencias que te quiero mencionar son la vejez, la autoimagen y la autorreferencialidad. De la primera hay, pero no es un tema que está totalmente trabajado. En estos últimos tiempos he visto mucha vejez, pero siempre es la degradación del cuerpo como objeto y como materia, y ahí quedó. De la autoimagen y compañía, me refiero a la femenina. La mujer fotógrafa, la creadora vista a sí misma desnuda también está muy limitada. No hablo de los íconos, por supuesto, Marta María Pérez, Cirenaica Moreira, Consuelo Castañaeda – que no es fotógrafa, sino creadora plástica, pero utiliza la fotografía de desnudo de su mamá en una secuencia ya clásica– …Hablo de las más actuales, que se abrevian. Si se ven a sí mismas es en una obra casual o en “obras de temporada”, como yo les digo, y lo trabajan con salvedades. Es decir, no hay una auto-apertura, no hay aceptación íntegra del desnudo femenino en un escenario donde, te reitero, las mujeres en general suelen ser tan desinhibidas, tan extrovertidas… porque nosotras las cubanas no somos mujeres mancilladas, apocadas… supuestamente.

De la serie Habana siempre viva, 1996. Félix Antequera. Cortesía Academia de Fotografía Cabrales del Valle

Tenemos una cultura feminista de la Revolución para acá, que la mujer es centro, ser social activo, que es capaz de ser profesional, madre, dirigente, ama de casa, intelectual y seguir abanderada. La literatura lo plasma, con sus matices, pero la imagen fotográfica está muy reducida. No es usual la obra donde la mujer desnuda sea el centro, el adalid, la que tiene el poder. No se logra ver…. Tengo un proyecto de desnudo, uno de los últimos ensayos que estoy preparando, donde indago en las mujeres creadoras que lo trabajan de esa manera y cuesta hallarlo.

¿Cómo ves tú la imagen femenina hecha por las propias mujeres, has encontrado algo único?

YH: Además de los íconos, no. Una de las artistas que investigo, Yanahara Mauri, no se autorretrata. Ella fotografía a otras mujeres de edad avanzada, principalmente, y lo hace a partir de objetos que utiliza para complementar la escenografía, que tienen que ver con la cotidianidad, el paso del tiempo, la violencia femenina –la mujer maltrecha y hundida, comenta Grethel Morell–.

GM: ¿Y dónde está la mujer reivindicada?…porque no he encontrado una foto que enaltezca a la mujer líder, bella, desprejuiciada. Hay una fotógrafa norteamericana que lo hace y, en definitiva, la sociedad norteamericana también tiene problemas de violencia… económica, social, psicológica, sexual, humana, todos los tipos de violencia que hablan los discursos de género. Y hay mujeres fotógrafas que tratan de enaltecer a la fémina por encima de todo eso. Pero en Cuba, ¿qué es lo que sucede? La mujer ya ha logrado un estatus bastante independiente –al menos, en mente y talento–, y está la mujer creadora que tiene un nivel diferente de apreciación de la realidad social y de la realidad en general, supongo yo, que le permite lanzar actitudes de cambio.

¿Cómo ves la mirada de los hombres de las últimas generaciones hacia el desnudo femenino? ¿Igual? ¿Ves algo diverso, opuesto, distinto a lo que se estaba trabajando en los años noventa? ¿Qué es lo que la hace diferente?

YH: Aún no he llegado a una conclusión definitiva en mi investigación respecto a eso. Pero desde una primera apreciación, me parece que ahora se está siguiendo la misma línea. Cuando me entrevisto con fotógrafos actuales me comentan que no es una influencia directa, consciente, que ellos trabajan sin saberlo y quien encuentra las influencias soy yo. Como uno de mis escogidos, Rodney Batista.

GM: Claro, tú eres la historiadora. Ahora, yo no creo que Rodney Batista sea un fotógrafo a incluir dentro de un estudio sobre el desnudo, porque Rodney utiliza el cuerpo en degradación como un objeto, juega con el sentido irónico de los términos, eso es evidente. A la vez que escoge un cuerpo degradado le pone “accesorios embellecedores”, pero no creo que su intención sea apuntar al desnudo.

Mito del ama de casa, 2011. Rodney Batista. Cortesía Academia de Fotografía Cabrales del Valle

Mito del ama de casa, 2011. Rodney Batista. Cortesía Academia de Fotografía Cabrales del Valle

El cuerpo muerto es cuerpo muerto; es cuerpo, no desnudo. La obra de Rodney es cuerpo, incluso en las piezas en las que no hay degradación de la materia, cuerpo descompuesto. Como esa pieza muy linda de la mujer con la cabeza de animal (Mito del ama de casa) que es un desnudo, aunque un desnudo manipulado. Y eso es un hito, no el discurso total de su obra. Lo que te hace mencionarlo como un artífice del cuerpo, no un artista del desnudo. Creo que debes tener bien definidos los conceptos.

En eso la literatura es mucho más rica que en las artes visuales. El concepto de cuerpo que da Severo Sarduy es extraordinario. Yo estudié mucho la manera de presentarse el cuerpo en la literatura cubana, y Severo Sarduy tiene un concepto de cuerpo en descomposición, igual que Virgilio Piñera, que lo define. Para ellos es cuerpo degradado, imperfecto, corrompido, es el cuerpo sin máscaras, sin afeites. Te sugiero que repienses eso para la imagen, más en la fotografía. Es una postura que se coloca por encima del desnudo.

YH: ¿Hay un proceso de continuidad o de transformación estética y temática en la fotografía del desnudo a partir del 2000 respecto a los años noventa? ¿Novedades, continuidades o influencias en los nuevos artistas?

GM: Este asunto entre el 2000 y el noventa está explicado en mi libro de Maestría (Pequeñas Maniobras. El Cuerpo en la Fotografía Cubana Contemporánea), donde digo que hay continuidades y rupturas.

Ahora, del 2000 en adelante te insto a que lo definas. Tú misma te has ido respondiendo: hay mucha repetición y muy poca novedad. Ten cuidado, porque la novedad en el arte está hace rato en tela de juicio. Puedes notar lo “diferente” no lo novedoso, o lo “particular” más allá de la primicia. Es otra sugerencia porque novedoso creo no hay nada, excepto en la tecnología.

YH: ¿Cómo cree que se ha comportado el mercado artístico respecto a este fenómeno del desnudo fotográfico?

GM: ¿De qué mercado artístico hablas? ¿Qué mercado del arte tenemos? Lo que podemos hablar desde aquí es Subasta Habana, la venta de los artistas en sus estudios y las galerías comerciales institucionales, esas que representan a sus artistas, con sus catálogos bien reducidos y que venden según las exigencias del otro mercado, o según las exigencias institucionales, personales o de la nación… En fin, esto es muy complicado. No creo que puedas definir un comportamiento del desnudo fotográfico en el mercado artístico cubano.

Ahora, el mercado artístico internacional quizás, pero ahí el acceso de los cubanos es contado. Hay presencia de fotógrafos que trabajan ese tema en las galerías cubanas que están directamente conectadas con el mercado del arte. Como por ejemplo, Cirenaica Moreira es llevada y presentada por su galería a eventos como ARCO, donde obviamente se expone y comercializa su obra. Pero de que sea un fenómeno, de que esté presente el desnudo fotográfico cubano en el mercado internacional, no se puede asentar.

Sin embargo, colecciones y coleccionistas privados que hayan comprado obras de desnudos cubanos, existen varios. Pero eso lo conoces directamente cuando abordas la colección, al coleccionista o al propio artista. Pero no es que haya un movimiento a favor de ese tema. No, los temas son varios y los interesados escogen, más que a los temas, a los artistas. Eso es un mercado de arte determinado.

YH: ¿La crítica de arte ha favorecido este tipo de representación y a sus respectivos creadores? ¿Por qué? ¿De qué manera?

GM: Esto te lo respondí cuando te hablé de los años de mayor auge del tema del desnudo: la crítica lo favoreció en una etapa, luego ha habido mutis. Excepto en un evento específico, o en una exposición de alguien en particular. Sobre todo la crítica digital de arte es quien se ha ocupado de ello, esa que circula más que la impresa. Hay que partir de que tenemos un problema y es que la crítica de arte impresa en Cuba es extra limitada. La mayoría de las revistas especializadas salen con atraso y entonces cuando te encuentras una que se dedica al tema… agárrate! Ha habido ediciones de revistas como Revolución y Cultura o Arte Cubano que le han dedicado un número a la fotografía, pero no es que dediquen todo al tema, todo el enfoque de la fotografía alrededor del desnudo, o al cuerpo en la fotografía, es una publicación general. Quizás con gente nueva como tú se escriba más de eso…, y he ahí otro problema: ¿quiénes escriben de eso en Cuba?, me refiero a los que escriban de verdad, con rigor, porque para escribir bien hay que investigar y hay que conocer.

YH: ¿A partir de los 2000 se ha observado un auge expositivo que recoja este tema o ha habido ausencia notable de exposiciones?

GM: Ha habido momentos, pero sobre todo poéticas personales: artistas que exponen su obra con ese tema, no es que ha habido eventos que “recojan” ese tema. Exceptuando las constantes: el Salón de Arte Erótico de Alamar a pesar de las distancias, del fatalismo geográfico, ese salón persiste. Pero acá en el núcleo cultural del país no hay tal auge del asunto, ni incluso instituciones que se hayan ocupado de recobrar lo que existió años atrás: un Salón Nacional de Fotografía.

La Fototeca de Cuba, máxima institución dedicada a la manifestación –artística, no de otros tipos– debería ocuparse de ello. U otros, con proyectos privados, deberían proponer caminos, ya que las instituciones oficiales no lo hacen. Es decir, a raíz de que ya existen en Cuba academias privadas, o que se ha abierto la posibilidad de proyectos privados sobre el arte, en este caso la fotografía, ellos mismos pueden hacerlo: lanzar Salones generales o temáticos. Está la Escuela de Fotografía Creativa de La Habana, dirigida por el experimentado Tomás Inda; la Academia Cabrales del Valle, de Rufino del Valle y Ramón Cabrales, incluso existe una posibilidad de impartir cursos a través de la UNEAC… bueno aunque ya eso sería estatal.

El punto es no esperar a que sean las grandes instituciones las que hagan ese trabajo. Las nuevas academias deberían sostener la iniciativa y hacerlo con el tema del desnudo.

YH: ¿Cuáles han sido, para usted, las exposiciones más importantes sobre el tema del 2000 en adelante?

GM: Puedo mencionarte La Seducción de la mirada, en el Centro Hispanoamericano de Cultura, de Rafael Acosta, que fue una pre-presentación de su libro. Yo creo que es la única que se puede anotar. Rafael sigue teniendo el batón al principio de esta carrera; trabajaba en un libro sobre el desnudo, y a la vez cura y promociona una expo, que además tuvo una multitudinaria asistencia.

A pesar de ensombrecerse por cuestionables criterios de selección -demasiada abierta la boca del saco-, esta muestra es la que creo que pudo haber marcado una diferencia, porque además fue a raíz de un libro sobre el mismo tema.

No se pueden dejar de mencionar los salones de Alamar, reitero, son constantes pero no marcan un cambio. Lamentablemente, no marcan cambios. Ha habido exposiciones personales interesantes, se han mostrado cosas puntuales… pero ¿que marquen?, no creo. Si un investigador o un curador no aúna el tema, lo promueve y lo expone, no va a haber giros ni hitos.

YH: ¿Pudiera afirmarse que estas nuevas propuestas poseen identidad propia?

GM: Me lo respondiste tú misma, puedes encontrar que tengan identidades particulares, poéticas personales, discursos diversos, o que sigan patrones de algunos predecesores. Pero identidad propia, como movimiento del género, no lo creo.
¿Te interesa conocer acerca del desnudo en la fotografia cubana de los años 90 al 2000? Lee Pequeñas Maniobras. El Cuerpo en la Fotografía Cubana Contemporánea, tesis de Maestría de Grethel Morell, disponible en formato digital en la biblioteca de la Facultad de Artes y Letras.

 

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