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Feminista… a mi manera

¿Por qué llamarse feminista es como una letra escarlata para algunas directoras de cine, guionistas; gestoras, productoras, artistas mujeres…?

¿Por qué temerle al feminismo y a declararse como tal públicamente?

Lee la  #Microhistoria de Thais.

Imagen: AmecoPress

Feminista… a mi manera

Por Thais Gaes

Cada vez que escucho a una mujer reconocida en su campo profesional negar enfáticamente que es feminista, me pregunto si tendrá noción de qué es el feminismo. Pongamos, por ejemplo una realizadora audiovisual, fotógrafa o una gestora.

Resulta grato escuchar sus historias de vida, sobre todo cuando señalan que se sienten plenas como mujeres en sus respectivas carreras. Celebro con orgullo sus éxitos en terrenos dominados exclusivamente por hombres, como lo es el cine, la fotografía y la gestión artística. Sin embargo, esa alegría pronto empieza a desvanecerse cuando acto seguido las mentadas aclaran, para que no quepa margen a dudas, que ellas no son feministas ni tienen nada en contra de los hombres.

Las feministas no somos enemigas de los hombres -aclaro que hay hombres feministas-. No nos creemos superiores ni inferiores. Tampoco somos iguales por obvias razones biológicas, además de culturales, sociales, entre otras.

El feminismo aboga por la igualdad entre los géneros, empero esto no significa que todxs tenemos que ser iguales, sino que podamos disfrutar de los mismos derechos indistintamente de nuestro sexo, género, identidad de género, orientación sexual.

Tampoco ser feminista te convierte en buena o mala persona. Los valores y principios de cada quien responden a otras causas, determinadas en primera instancia por la educación –crianza, instrucción, formación, familia, escuela, amigxs, trabajo, barrio, etc.

Me pregunto de dónde proviene tanto resquemor ¿Por qué temerle al feminismo y a declararse como tal públicamente?

El asunto se vuelve aún más candente en las propias paradojas de estas mujeres mencionadas al inicio, todavía más si son emprendedoras. He escuchado a varias narrar en detalle -incluso he sido testigo- cuánto sacrificio y esfuerzo les ha costado granjearse apoyos y gestionar recursos para sus proyectos. No obstante, son incapaces de reconocer que si están ahí es porque han tenido que luchar también contra incontables obstáculos debido al hecho de ser y asumirse como mujeres.

Algunas administran y/o lideran sus emprendimientos a cuenta y riesgo de sus bolsillos, abriéndose paso a duras penas entre trabas puestas expresamente a ellas. Todo eso sin dejar a un lado muchas la doble jornada laboral: profesional y doméstica. Otras intentan reducir inequidades en sus equipos de trabajo propiciando la paridad entre hombres y mujeres. Tratan de que exista la mayor equidad posible en cuanto al acceso de oportunidades educativas y profesionales para sus colegas.

Magineras en la Casa de las Américas. Asociación de Mujeres Comunicadoras, Magín Cuba. Imagen: IPS

Danae Diéguez, fundadora del proyecto Mirar desde la sospecha. Panel ¿Las mujeres filman diferente a los hombres?, Uneac, 2011. Imagen: IPS

La cineasta y feminista Marilyn Solaya dialoga sobre su filme Vestido de Novia. Seminario Luc Chessex en Cuba: miradas de género, organizado por C. Líquido

En público comparten su admiración hacia otras mujeres que les precedieron e inspiraron en sus vidas. Fueron sus profesoras, tutoras, sus paradigmas. En consonancia y continuidad con ese legado, ellas mismas son un ejemplo para sus sucesorxs.

Aun así llamarse feminista es como una letra escarlata* de la que rehúyen a toda costa, como si con ello cargaran con un peso de vergüenza sobre sus hombros. Ignoran que si hoy tienen derecho al voto, es porque un grupo de sufragistas mujeres lucharon en el pasado para poder elegir a quienes las representarían en el gobierno y en el parlamento. Ningún hombre tomó esa iniciativa.

Hasta donde la Historia nos recuerda: el divorcio, el aborto, la patria potestad de los hijos, la custodia, la titularidad de una propiedad, de una cuenta en el banco, ocupar cargos ejecutivos, etc… fueron batallas campales de años y siglos hasta que se convirtieron en derechos amparados y regulados jurídicamente. Nadie los regaló, tuvieron que lucharlos las mujeres.

Cada logro fue una contienda en sí mismo. Costaron vidas, humillaciones, cárcel, vejaciones, pérdidas, desalojos, juicios, violaciones.  El precio fue tan alto y el costo tan sangrante que lo menos que se puede hacer es defender esos derechos y protegerlos.

Lamentablemente se tiende a olvidar a esas mujeres que lucharon por lo que tenemos hoy. Se omite lo que hicieron en el pasado y el lugar que les corresponde como referentes en el presente. Es el legado trunco que hemos heredado y recibirán a su vez las generaciones futuras como sigamos negándonos a nosotras mismas, un relato cargado de prejuicios y rezagos misóginos.

La Historia de la Humanidad -que no la del hombre, como predomina en la bibliografía universal- es masculina porque ha sido contada mayormente por esta representación poblacional. Hay más héroes que heroínas porque a ellos les interesa legitimar a sus congéneres, ponerlos de valientes guerreros mientras que a las mujeres las colocan de sirvientas o enfermeras, de esposas o hijas, de amantes, putas o brujas, o son objetos de inspiración de las obras.

Hasta la religión los privilegia. A ellas por el contrario su sino les depara pecados y desgracias como a Lilith, Eva, Dalila, Maria Magdalena, Carmen, Juana de Arco, etc…

 

Imagen: AmecoPress

No olvidar que en este minuto en varios países de América Latina se penaliza a las mujeres por interrumpir el embarazo. Se les condena a años de cárcel incluso si el aborto es involuntario. En esos casos el código penal es implacable. Sin embargo, al momento de solicitar la licencia de cuidado postnatal las leyes son laxas para dirimir el tiempo que le correspondería a cada progenitor equitativamente, en aras de que ambos puedan disfrutar de su maternidad y paternidad por igual.

El acceso a oportunidades profesionales dista a más kilómetros de nosotras que de ellos. Nos restriegan las cifras de directivas, pero seguimos estrellándonos contra el techo de cristal. Nadie dice que buena parte de esas mujeres implantan estilos de dirección masculinizados porque temen que no se les respete. Se construyen por consiguiente un personaje basado en el arquetipo falocéntrico de macho varón.

Portada ebook. Editado por Cubaposible

Intervención de la Dra. Norma Vasallo, Presidenta Cádetra de la Mujer UH en el Panel Mujeres en el cine organizado por la Casa del Festival de Cine de La Habana como antesala al Laboratorio Escritura audiovisual para mujeres guionistas organizado por C. Líquido

 

 

 

 

 

 

 

 

Me consta en carne propia que es difícil romper con siglos de enseñanza heteronormativa. Que nos lo digan a nosotrxs que lo sufrimos a diario batiéndonos con oponentes, aunque cabría decir opositorxs, de todo laya, y a veces entre nosotrxs mismxs.

 

Anna Serner. Imagen: Marie-ThérèseKarlberg, Instituto del Cine de Suecia, El diario.es

Hace unos meses asistí al panel Mujeres en el cine en la Casa del Festival, en La Habana. La mesa estuvo conformada por mujeres de varios perfiles: dirección, dirección de arte, guion, actuación, producción. Cuando se abordó el tema de las inequidades, una de ellas ilustró la situación positiva de las cineastas en Suecia dada las facilidades que tienen para la producción de sus metrajes, concluyendo que: “las suecas tienen suerte de poder hacer sus películas”.

Como bien dice una sabia amiga: las suecas no tienen suerte, tienen políticas audiovisuales. No debemos confundir suerte con derechos ni con legislaciones.

¿Por qué tienen que sentirse privilegiadas por dedicarse a una carrera en la que a sus pares masculinos no les ponen trabas por ser hombres? Encima de todos los obstáculos con los que tienen que lidiar: financieros, jurídicos, logísticos, políticos, existenciales…también tienen que enfrentar el sexismo.

Conozco a varias realizadoras que a pesar de afirmar rotundamente no ser feministas, – una sola de las participantes en el panel lo era, por cierto- curiosamente sus historias fílmicas tratan más de mujeres subversivas que tradicionales.

Nadie les quita razón porque detesten “las etiquetas, tampoco les gusta que le pongan calificativos de género a su obra. Pero por favor, limítense a hablar de feminismo como si fuera un crimen, una palabra sacrílega, tanto más si ignoran su significado.

El feminismo ha ganado derechos que por siglos fueron restringidos. Ha ofrecido -continúa haciéndolo- alternativas, caminos, sueños y esperanzas que antaño fueron vedados para una parte importante de la población mundial. En este instante, mientras escribo, se investigan las causas de un presunto feminicidio de Leydi Laura García Lugo, de 21 años en Villa Clara. Mientras estamos a la espera de una ley que tipifique la violencia de género en el país, continuamos soportando el acoso callejero. Aprendí de feministas que no tengo que responder ningún piropo, no tengo que darle gracias a ningún acosador que se cree que me está elogiando.

Meme feminista

Defiendo el feminismo porque es mi elección de vida. Lo hago a mi manera como todos los que creen y luchan por sus convicciones. No se me ocurriría presionar a nadie para que sea algo porque entiendo que esa decisión debe partir de la propia persona.

Pero ya va siendo hora de empezar a reeducarnos, desaprender y aprender. Que es un proceso de crecimiento e interiorización no exento de turbulencias, lo es, más necesario para lograr un pensamiento pluridiverso e inclusivo que igualmente es feminista.

 

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Magela-Romero-Almodovar

 

Recursos Prácticos para violencias cotidianas

Con la colaboración de Magela Romero

  • No etiquetes sobre la base del desconocimiento. Estudia sobre Feminismo, de modo que puedas comprender la importancia histórica de este movimiento político e ideología en el establecimiento de sociedades más justas.
  • Consulta datos relativos a la participación de las mujeres en la industria cinematográfica y descubre a través de estos, la poca participación y protagonismo que aún tienen las mujeres en campos como el guion, la dirección, la producción o juntas directivas, a pesar de la feminización de los estudios relacionados con el audiovisual.

 

*La letra escarlata, novela del escritor estadounidense Nathaniel Hawthorne. Su protagonista, una joven madre soltera, fue condenada a vivir en la periferia de la localidad donde residía; además de ser castigada a llevar de por vida una letra A escarlata en su pecho como símbolo y recuerdo de su pecado, por el cual sufrió escarnio.
Este post expresa el punto de vista de su autora.
Texto escrito especialmente para la sección #MicrohistoriaMujeres. Se prohíbe su reproducción en cualquier medio o formato sin la autorización expresa de la autora y Circuito Líquido.
© Imagénes sus autorxs

 

 

“Ser feminista no es solo cosa de mujeres”. Descarga PDF y disfruta la lectura de Todos deberíamos ser feministas, de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi; un texto con el que conectarás desde la primera línea

 

 

+ #MicrohistoriasMujeres  

 

Me planto. El cerco sobre el aborto

 

Mujer al timón

 

 

Mis años felices

 

Mobbing en el mundo del arte + Testimonios y Test

¿Cómo viven situaciones de mobbing quienes se desempeñan en el mundo del arte?

¿Qué hacer y dónde acudir?

Lee detenidamente el post de Yoanka + Testimonios, y hazte el Test para saber si estás o puedes estar siendo acosada/o  en tu espacio laboral. También puedes compartir tu testimonio de manera anónima si lo deseas.

yoanka-rodneyEl mobbing: La cara de una moneda

Por Yoanka Rodney

 

 

Como gestorx, curadorx, productxr… ¿Alguna vez has sentido que te quitan responsabilidades para cumplir trabajo de rutina; te asignan proyectos inalcanzables con reiterada frecuencia para demostrar tu “incapacidad” de realizar una exposición, o te retienen información significativa para desarrollar un proyecto? ¿Sientes que se burlan de tu vida privada; te maldicen o calumnian; se cuestionan constantemente tus decisiones, tus creaciones artísticas, audiovisuales; o te persiguen sexualmente hasta el cansancio? ¿Cuántas veces al día, en la semana, al mes, en el año, has sentido que ocurren estos hechos?

Si las preguntas anteriores o algunas de ellas tienen respuestas afirmativas, te recomiendo entonces no pasar por alto que estás o puedes estar siendo acosada/o  en el espacio laboral.

¿Qué es el mobbing?

En la literatura especializada se conoce como mobbing al acoso que ocurre en los espacios laborales. La palabra se deriva del verbo inglés “Tomob”, que se traduce como ser atropellado o atacado por la multitud. El término mob fue introducido por Konrad Lorenz para referirse al comportamiento agresivo de ciertos grupos de animales con el objetivo de echar a un intruso del territorio. Según Heinz Leymann en su texto Mobbing. La persecución en el trabajo. 1996: “En las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el último campo de batalla en el que una persona puede matar a otra sin ningún riesgo de llegar a ser procesada ante un tribuna. Para Cárdenas B, M.T y Trujillo V, N. (2007) en su texto Mobbing y Burnout: Un problema personal y laboral, el mobbing es un tipo de violencia que se expresa de diversas maneras. Tiene una alta incidencia en las mujeres, sobre todo en las que pertenecen a minorías raciales, a lo largo de su carrera laboral y en puestos relacionados con los servicios.

El psicólogo, escritor, investigador y profesor español de la universidad de Alcalá, Iñaqui Piñuel y Zabala, señala que el mobbing es una problemática longeva, que viola los derechos humanos de las víctimas, les impide asistir a los centros laborales y estar libre de la violencia psicológica de sus colegas. Es un continuo y deliberado maltrato verbal o modal que recibe un trabajador por parte de otro u otros, que se comportan cruelmente con él en vista de someterlo, reducirlo, apocarlo, amilanarlo y destruirlo psicológicamente. A la vez, puntualiza que estas actitudes de hostigamiento son recurrentes, frecuentes y sistemáticos.

Estudiosos del tema como Medina-Gómez, O. S. señala que “la OIT estima que el mobbing está presente en el 7% del ámbito laboral mundial, mientras que en algunos países de Latinoamérica se ha reportado una prevalencia entre 3.5% al 25.37% siendo el sector salud y de educación los más vulnerables” (2016).

El mobbing (acoso laboral) se puede manifestar de manera vertical u horizontal, o sea, entre pares de la misma o distinta área laboral, provocando disímiles afectaciones psicológicas que conducen en muchas ocasiones al abandono del centro laboral. Cualquier persona independientemente de su sexo,raza, identidad de género, discapacidad, lugar de residencia, puede ser víctima de mobbing, aunque existe consenso entre los investigadores al señalar que son las mujeres la población más vulnerable. Pero, independientemente de estas características demográficas otras variables como el tipo de trabajo de la víctima, del agresor y del acto de violencia en sí son importante tenerlas en consideración para poder atender y prevenir esta problemática.

¿Qué pasa en Cuba? ¿Cuáles son los desafíos y brechas existentes?

Aunque el Código de Trabajo cubano establece la obligación que tienen empleadores de velar por la integridad física, moral y psicológica de sus trabajadores “se hace necesario perfeccionar el proceso legal y los medios de prueba”, según la jurista e investigadora cubana Imbert Milán (2015). El acoso laboral es “difícil de probar debido a que no está tipificado como delito en Cuba. Se considera como “un delito de soledad, porque a veces el acosador se dirige a la víctima en privado. Pero generalmente hay un tercero que ve o evalúa y no le pone coto a esta situación”, expresa la  investigadora en entrevista ofrecida al periódico Trabajadores [1] (2018).

 

Visibilizar el tema desde las artes visuales y el audiovisual permite desnaturalizar las diversas conductas de acoso que se producen en estos espacios; y posibilita sensibilizar, compartir y denunciar el dolor de las víctimas, que queda siempre sepultado por un sentimiento que pocas veces se tiene en cuenta: la vergüenza.

A continuación comparto tres testimonios de personas vinculadas al ámbito de las artes visuales que han sufrido conductas de acoso en su espacio laboral:

 

Tengo a mi cargo diversos proyectos curatoriales durante el año. Entre mis funciones está no solo asumir el diseño del proyecto, sino la selección de artistas y redacción del texto curatorial. La dirección de la institución, desde su posición de poder, y sin justificación alguna comenzó una serie de ataques reiterados asignándole la responsabilidad de los textos curatoriales de cada uno de mis proyectos a otra persona, privándome de redactar el texto que aportaría mayor visibilidad a mi labor. Me sentí vulnerable, desmotivadx, comencé a hacerle rechazo al trabajo. Muchísimas veces he pensado en cambiar de centro laboral.”

Testimonio anónimo. Curadxr, institución artística cubana

“Cada vez que expresaba mi opinión en las reuniones sistemáticas del grupo de trabajo, conformado por gestores, productores, investigadores, curadores, directivos, para analizar la programación de expos, evaluar la nómina final, las actividades de perfil pedagógico, o establecer los calendarios, una persona integrante del grupo (siempre la misma) emitía argumentos carentes de rigor profesional con la intención de opacarme, cuestionando mis decisiones, mostrando desinterés durante mis intervenciones, hablando en voz baja con otros integrantes del grupo, con el propósito de desconcentrarme. Este tipo de acoso, motivado por competencias, celos profesionales y envidia, se ha prolongado por años.”

Testimonio anónimo. Gestxr-curadxr, institución artística cubana

«Inepta». «Eres una burra». «Te voy a pegar tres tiros». «Sólo sabes hacer manualidades». «Tú cállate. Tú cállate». Esto no es una performance de la Escuela de Arte de León. Es mobbing. Acoso psicológico en el trabajo. La víctima: una maestra vidriera. El acosador: el jefe del Departamento Didáctico de Proyectos del Ciclo de Pintura sobre Vidrio”

 

 

Marta Balmaseda,profesora Escuela de Arte de León, España

El testimonio anterior constituye una vivencia imborrable de Marta Balmaseda, una maestra jubilada de la Escuela de Arte de León por enfermedad profesional. Ella fue indemnizada después de sufrir durante nueve años «daños morales, físicos y psíquicos» por parte del jefe de su departamento.

Películas y documentales cubanos como la multipremiada Fresa y Chocolate, Estoy viva… y lo voy a contar, o el telefilme español Mobbing, son muestra de ello:

Fresa y Chocolate, de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, aborda entre las subtramas la situación de Diego (Jorge Perugorría), un artista que decide abandonar el país y no buscar otro empleo debido al descrédito de su capacidad profesional, la cual experimenta en su centro de trabajo y se recoge en su expediente laboral por su orientación sexual, su forma de pensar y su obra artística. Si bien la película no aborda tácitamente el mobbing, en la obra se hace alusión a la problemática en cuestión.

La realizadora Lisset Vila nos presenta a Teresa en el documental Estoy viva…y lo voy a contar. Su testimonio devela la violencia contra las mujeres al contar la vivencia angustiosa que sufrió por manifestarse en contra de una indicación de su director que ella consideró inadecuada. Esto provocó “un estado de rumor que termina en la propuesta de una sanción bastante fuerte porque era la separación definitiva de mi cargo… es algo que recibí de igual modo que se recibe una bofetada, afectó mi salud, mi estado psicológico. No se puede trabajar cuando uno está presionado emocionalmente…”

En el telefilme español Mobbing, dirigido por Sonia Sánchez, Esther, la protagonista, tiene una nueva jefa tras el fallecimiento de su antiguo director. Reyes, mujer atractiva y ambiciosa, está dispuesta a todo con tal de conseguir sus objetivos, pero tiene algo que ocultar: una estafa que su jefe descubrió antes de morir y de la que existen documentos inculpatorios. Incapaz de localizar la documentación y creyendo que Esther la tiene en su poder, Reyes tratará de eliminarla sometiéndola a una cruel represión.

Luego de acercarnos un poco al fenómeno del mobbing desde algunas opiniones de diferentes investigadores se hace necesario ahondar en los roles y perfiles que caracterizan a las personas implicadas en estas situacionesy las acciones que se pueden tomar ante una situación de acoso laboral con el fin de transformar dicha realidad.

Perfiles de las víctimas

  • Envidiables: consideradas como peligrosas o competitivas. Alta capacitación profesional. Popular entre sus compañerxs y alto sentido cooperativo para el trabajo en equipo
  • Vulnerables: necesitadas de afecto y aprobación. Consideradas como inofensivas o indefensas
  • Amenazantes: activas, eficaces, reaccionan contra el autoritarismo de un superior y no se dejan avasallar, alterando el equilibrio del grupo. Autónomas, independientes y con iniciativa. Honradas, rectas y con alto sentido de la justicia

 Perfil de las personas acosadoras

  • Ausencia del sentimiento de culpabilidad
  • Profesional mediocre, con complejo de inferioridad
  • Necesita del secreto, la vergüenza de la víctima y los testigos mudos, ciegos y sordos

¿Qué hacer si sufres mobbing?

Para la jurista Imbert Milán la mejor opción ante un acto de violencia incluyendo el acoso laboral, es la denuncia, para lo cual recomienda:

  • Comunicar al superior jerárquico la situación de acoso o acudir al órgano de justicia laboral, tenga las pruebas o no, aunque siempre es mejor contar con ellas
  • Constituyen pruebas: los testigos, correos electrónicos, actas de reuniones donde haya quedado registrado algún planteamiento o queja sobre el tema, certificado médico por estrés emitido por un facultativo médico o cualquier otro aspecto que sirvan para respaldar la denuncia
  • O dirigirse a los servicios de orientación jurídica (miércoles y viernes, 8:30 am.-12:00 m.) del Cenesex, ubicado en Calle 10 No.460 esq.21, Vedado

Socializar experiencias de mobbing en el mundo del arte, de la cual somos testigos o protagonistas, y diferenciarlas de lo que es establecer la disciplina en el ámbito laboral, contribuye a identificar la violencia en estos espacios. Sin embargo, se hace necesario advertir que denunciarlas es la mejor manera de defender nuestra libertad individual.

 

[1] Hernandez M, L. (2018) Acoso laboral: fenómeno ya no tan silencioso.  Publicado el 1 abril, 2018.
Este post expresa el punto de vista de su autora.
Texto escrito especialmente para la sección Bullying & Arte. Se prohíbe su reproducción en cualquier medio o formato sin la autorización expresa de la autora y Circuito Líquido.
© Imagénes sus autorxs

 

Para saber si sufres de mobbing (acoso laboral) hazte el Test. También puedes compartir tu testimonio (puede ser anónimo).

 

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Bullying y ciberbullying: mito o realidad + testimonios, caricaturas e infografías

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Fotorreporteras cubanas. Aves en el puerto + recorrido fotográfico

¿Qué posición ocupaban las fotorreporteras en la prensa cubana del siglo XIX e inicios del XX?

Testimonios como el de la editora cubana Minerva Salado y Joana Biarnés, primera fotoperiodista española, evidencian el sexismo en un nicho históricamente masculinizado.

¿Te gustaría conocer todos los detalles y disfrutar de un recorrido fotográfico?

Lee ahora el texto de Grethel

Fotorreporteras cubanas. Aves en el puerto

Por Grethel Morell

 

 

Niurka Barroso, Post Huracán

No gusto de afirmar posturas solo a partir de categorizaciones con principios absolutos, como lo son las estadísticas, más cuando se habla de mujeres, su lugar social y trabajo. Suele esto convertirse en dulce trampa o recurso socorrido para afianzar discursos oportunos. Prefiero los análisis transversales, contrastados, respaldados más que por frías (y a veces, duras) cifras, por historias de vida y el hondo examen de las causas. Aunque en este caso, el valor cuantitativo se impone: las mujeres que ejercen o han ejercido la profesión de fotorreporteras, reporteras gráficas, fotoperiodistas o fotógrafas para agencias de noticias, son minoría. Legendaria minoría.

Jessie Tarbox Beals con su cámara. Tomada del sitio www.clasesdeperiodismo.com

La inglesa Christina Broom entre las primeras fotógrafas de prensa. Documentó el sufragio femenino entre 1908-1914

Múltiples emergen las razones para tal desventaja. No me detendré en revisionismos, solo en mencionar las más extendidas: la falta de oportunidades, la ausencia de visión de quien contrata el trabajo profesional en agencias o editoriales, movidas ambas por la histórica razón del predominio masculino en un oficio señoreado por ellos desde su invención. En los inicios -y bien avanzado el siglo XIX- también contaba la desigualdad social de las mujeres, sobre todo al emprender labores no domésticas. Las particularidades de los primeros cuartos oscuros y técnicas ambulantes, que obligaban al fotógrafo de exteriores a marchar con sus placas para ser reveladas al momento (hasta la feliz aparición de las placas secas), inclinaron también la práctica hacia manos masculinas.

La inglesa Christina Broom entre las primeras fotógrafas de prensa. Documentó el sufragio femenino en Londres entre 1908-1914. Tomada del sitio www.mujeresviajeras.com

Los prejuicios, la maternidad, el conservadurismo (incluso de muchas mujeres), han sido motivos de retraso para el desempeño pleno del oficio. Durante las primeras etapas del siglo XX, hasta los sucesos de la Segunda Guerra Mundial, las fotorreporteras no sobrepasaban de contados ejemplos. La fotografía ya punteaba en su función documental, las escenas de calle y el registro de eventos se convertían en ejercicio cotidiano impulsado por la prensa y la clase dominante. Los aparatos se perfilaron, aligeraron (Kodak, Pentax y Leica, fueron determinantes) y la mujer avanzaba en la instauración de sus derechos civiles. Sin embargo, las escaladas femeninas con las cámaras y la captura de la realidad inmediata, priorizando al sujeto en su constructo colectivo y cultural, fueron más lentas.

Margaret Bourke-White. Tomada del sitio www.nevillescu.wordpress.com

Faldas a la prensa

El fotorreportaje o la imagen con perfil noticioso, viene de las postrimerías del XIX cuando el fotograbado desplaza el privilegio de la ilustración en las publicaciones seriadas. Aunque no es hasta bien entrado el XX que las mujeres, de modo paulatino, conquistan el terreno. Del Viejo Continente se reconoce a la inglesa Christina Broom entre las primeras fotógrafas de prensa. Documentó el sufragio femenino entre 1908-1914. También a la alemana Ilse Bing, fotoperiodista que declina ser parte del staff de la revista Life en los años 30.

Joana Biarnés entre colegas. Tomada del sitio www.rtve.es

Por España se estima a Joana Biarnés como la primera fotoperiodista, durante los años 50-60, quien comenzó con el reportaje de deportes y a enfrentar reparos por la condición de género:

“(…) el público me echó una bronca tremenda la primera vez que me vio en un campo de fútbol haciendo fotos. (…) Iba muy femenina. Con mi falda. Fue sentarme con mi cámara tras una portería con los fotógrafos y la gente empezó a gritarme: «¡Vete a casa a fregar platos!». «¡Guarra! ¡Puta!». «¡Te vamos a arreglar el cuerpo a la salida!». Cosas así… Atronadoramente. Era muy fuerte. 40.000 personas al unísono insultándome. Yo ya estaba por levantarme y marcharme. Pero aguanté. El árbitro se me acercó: «¿Qué hace usted aquí?». Le enseñé mi acreditación. Me dijo que allí no podía estar, que eso era para hombres. Le dije que se tenían que ir acostumbrando porque detrás de mí vendrían otras muchas. Al final, tuvo que salir el delegado del campo, quien me dio la razón. Me quedé. Hice mis fotos.”[1]

Margaret Bourke-White. Tomada del sitio www.geamapipa.blogspot.com

Despunta en América del Norte la canadiense, radicada en Nueva York, Jessie Tarbox Beals, nombrada la primera fotógrafa de prensa, entre 1902-1904; la “maestra del reportaje gráfico” Margaret Bourke-White, neoyorkina que trabaja para Life desde 1935; la fotoperiodista y activista también neoyorkina MarjoryCollins durante los años 60-80, fundadora de la publicación feminista independiente Prime Time.

Por Latinoamérica, aunque desde 1871 se incorporan de modo oficial las mujeres fotógrafas en México, es a partir de 1910 que se aprecia un aumento del oficio con preferencia a la imagen testimonial: las tomas de los hechos revolucionarios y las escenas de vida urbana. Por el sur se asienta Claudia Andujar, fotoperiodista proveniente de Suiza, radicada en Sao Pablo, Brasil, desde 1955. Además de realizar fotografía etnográfica, colabora como free lance en 1964 para revistas de alta demanda como Time, Life, Look y Esquire.

…como el puerto de La Habana

En Cuba, las primeras mujeres distinguidas por llevar imágenes a la prensa y ser publicadas con sus créditos, fueron la Sra. de Castro, viuda del también fotógrafo Gregorio Casañas y la Viuda de Rom. Ambas desarrollaron su labor en Sagua la Grande, provincia de Villa Clara, y colaboraron con el afamado semanario El Fígaro (fundado en 1885, con sede en La Habana). Entre 1904-1909 es posible encontrar fotografías suyas referidas en dichas páginas, básicamente retratos, paisajes, reportajes de edificaciones, de sucesos naturales y crónicas sociales. Desde 1900 la Viuda de Rom se anunciaba en el directorio comercial de la Isla de Cuba y la Sra. de Castro firmaba hacia 1908 como Viuda de Casañas.

Rafael Santa Coloma, ilustre reportero, “haciendo la información gráfica de un ras de mar para El Fígaro”

 

Aunque llevan créditos las imágenes que las fotógrafas realizaban para El Fígaro, no se publican fotos de ellas ejerciendo el oficio. En 1909, en un artículo dedicado a “Los soldados de la instantánea” en la prensa cubana, ni se mencionan las reporteras gráficas, ni se muestran con sus cámaras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante los años de la República -periodo aún por investigar a profundidad y no solo desde la fotografía entendida como expresión estética del control de los encuadres, las luces y las sombras- ejemplos pudiéramos hallar en el sinnúmero de publicaciones periódicas que circulaban. Pero también se adolece del asunto. La revista Bohemia (fundada en 1908), que recorre todo el siglo, no concedió espacio de preferencia a las mujeres en su nómina de fotógrafos oficiales o colaboradores en su etapa neocolonial. Deuda saldada desde finales del XX e inicios del XXI (amén de los cambios de estructura, diseño y legitimación), incluso con imágenes de portada, como las de Martha Vecino y el trabajo sostenido de Anaray Lorenzo.

Con el año 1959 se expandieron nuevos usos para la imagen, aún más orientada al valor propagandístico y de información inmediata. No obstante, no se suman fotógrafas a la consabida lista y expresión de la “épica revolucionaria”. ¿No había mujeres en las calles documentando la explosión popular, las marchas conmemorativas, los líderes, los actos políticos? ¿No había fotógrafas en Playa Girón?

Tampoco estuvieron visibles en la insigne revista Cuba (INRA en 1959, Cuba Internacional a partir de 1971), publicación vanguardista en gráfica y periodismo… pero sin fotorreporteras en su staff. Al parecer, para los decisores las chicas no estaban tras el visor. Simplemente no se pensaba en ellas para encargarles cierto testimonio de la realidad. La editora Minerva Salado (presente en la revista entre 1971-1982) explica en entrevista sobre la presencia de las mujeres en el rotativo:

“(…) en mi época, la década del setenta, la única reportera [redactora] fue Olga Fernández (…) Después de 1975 llegó María Elena Llana, escritora, traída por Jacques Brouté como subdirectora, ya como parte de la intervención solapada de Prensa Latina, pero una mujer inteligente y creativa. Fotógrafas, ninguna, ni como colaboradoras que yo recuerde. No creo que tampoco en la década anterior desde su fundación hasta el 70.

Puede que Rosa Ileana Boudet haya colaborado con frecuencia en esa época, era la esposa entonces de Rine Leal y al menos publicó algunos trabajos. Fuera del staff creativo sí tuvimos presencia de un par de mujeres que nos apoyaban en todo: Antonia (Tota) Sánchez y Caritina Chacón principalmente, pero también después Nora Maciá, que hasta publicó un libro de cuentos producto de la atmósfera creativa que había allí. Pero la revista Cuba fue un ámbito masculino (casi como el puerto de La Habana), de un machismo noble (si es que cabe el término)…”[2]

Anaray Lorenzo fotografiando estragos de Tornado en La Habana. Imagen cortesía de la fotógrafa

En entrevista personal, Ernesto Fernández y Luc Chessex, activos fotógrafos y con responsabilidades directivas en algunas etapas de Cuba, también corroboran la carencia de fotorreporteras en la época. Fernández, quien fuera Jefe de Información entre 1975-1981, menciona el trabajo de Sonia Pérez como laboratorista y el de Sonia Zalacaín como colaboradora. Esta última fotógrafa del momento, se considera “realizó el primer anuncio a color, para la revista Cubatabaco, a finales de los 70” [3]

Está la inmensa obra de María Eugenia Haya, Marucha, desde los 70, las fotógrafas que trabajaron para el universo editorial  cubano en los 80, como Mayra A. Martínez en la revista Revolución y Cultura, las fotorreporteras de las agencias de noticias, como Yamila Lomba en Prensa Latina en los 90, el trabajo como free lance de Lissette Solórzano a finales de esa década y la estancia de Niurka Barroso en la corresponsalía habanera de France Press.

En la actualidad, sin dudas hay mayor representación femenina, más ejemplos de trabajos fotográficos sostenidos por mujeres, en la prensa digital (Ladyrene Pérez, en Cubadebate), en las editoriales (Maité Fernández, Artecubano Ediciones y el paso de Amaya Espinosa por la Editorial de la Mujer), en las agencias de noticias (Omara García, Agencia Cubana de Noticias ACN), en la prensa deportiva (Mónica Ramírez, Jit, del INDER) y en los diarios oficiales (Laura Borges, Juventud Rebelde). Aunque todavía insuficiente.

Maité Fernández. Imagen cortesía de la fotógrafa.

Quiero creer en la anulación de los pretextos en los días que corren. No debe existir razón para segmentaciones de género. Las fotógrafas, en general, deben imponer su condición por calidad del trabajo y talento. Constancia y resultados.Si aún están en minoría, queda una ingente labor por delante.

[1] Simón, Pedro. Joana Biarnés, la primera fotoperiodista española: “Por ser mujer fotógrafa me llamaban puta”. La entrevista final. El País. Digital, consultado el 4 de diciembre de 2017.

[2] Minerva Salado. Entrevista por correo electrónico. 20-24 de julio de 2017.

[3] Ernesto Fernández. Entrevista personal.18 de enero de 2018. La Habana.

 

Este post expresa el punto de vista de su autora.
Texto escrito especialmente para la sección Fotografía Líquida. Se prohíbe su reproducción en cualquier medio o formato sin la autorización expresa de la autora y Circuito Líquido.
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Oficio de confianza. La primera fotógrafa en Cuba

¿Quién fue la primera fotógrafa en Cuba y en qué zona estuvo ubicado su laboratorio y establecimiento fotográfico?

Te adelanto que fue la primera no solo en ejercer la técnica y el arte de la impresión, sino por haber sido mostrada a la opinión pública.

Descubre + en esta nueva entrega de Fotografía Líquida 🙂

Oficio de confianza. La primera fotógrafa en Cuba

Por Grethel Morell

Encarnación Irástegui retratando. Ilustración de Jorge Oller

 

 

 

La primera fotógrafa en Cuba, conocida hasta hoy, no era cubana. La mujer que por primera ocasión tomó el oficio en sus manos y fue anunciada en la prensa como retratista al daguerrotipo en La Habana, era española. Esposa y asistenta de un fotógrafo o daguerrotipista en los tempranos años 50, que proveniente de la vieja Europa asentó estudio en la entonces afamada y próspera vía comercial de O´Reilly.

 

O´Reilly no. 60 (hoy 529), lugar donde estuvo el laboratorio y establecimiento fotográfico de la familia Arias y el primer estudio de fotógrafa en Cuba: la daguerrotipista Encarnación Irástegui

En dicha calle no.60 (hoy 529), entre Villegas y Bernaza, junto a la antigua puerta de Monserrate (en ciudad amurallada), se hilvanó esta historia fotográfica. Existía allí un laboratorio, estudio y lugar de venta de “efectos de daguerrotipo”, que en 1847 pertenecía al fotógrafo Juan B. Fernández. En 1851 pasó a ser del también español Pedro Arias, quien condujo la ocupación a la familia.

Encarnación Irástegui (inscrita así en Anuarios y Directorios Comerciales de la época, aunque también referida por otros investigadores como Aróstegui), esposa de Arias, es la iniciadora de la fotografía realizada por mujeres en esta Isla. Hacedora de retratos, el género reinante del siglo XIX, que alcanzó destreza en el manejo de los materiales fotosensibles, principalmente las planchas de cobre, y la experimentación con el calotipo. Está asumida como la primera no solo en ejercer la técnica y el arte de la impresión, sino por haber sido mostrada a la opinión pública. La primera en tener un anuncio en la prensa, 12 años después de la introducción del daguerrotipo en Cuba.

Daguerrotipo montado. Colección Fototeca OHCH

Durante los meses de febrero y marzo de 1853 se publica en el Diario de la Marina:

            FOTOGRAFIA. Aviso al público.

(…) Este laboratorio encierra algunas especialidades que son exclusivamente suyas, siendo entre otras lo inmejorable del gusto, lo alegre del local y una luz suave y luminosa que en nada ofende a la vista. Además hay brevedad en los trabajos, equidad en los precios y exactitud en los compromisos.

Pero la última especialidad, la sorprendente, la que es enteramente nueva entre nosotros es la siguiente: Desde hoy el bello sexo habanero podrá ir con toda confianza al referido laboratorio con la firme convicción de ver reproducida su imagen por la habilidad de una persona de su sexo que consagrada por mucho tiempo a la fotografía, ha llegado a obtener tan buenos resultados como el mejor retratista. Esperamos que este anuncio sea suficiente publicidad para que los señores no dejen de aprovechar esta feliz oportunidad, que acaso será por poco tiempo.

En esta nota se evidencia la práctica publicitaria del fotógrafo y dueño. No solo se hace ver lo exclusivo del evento, también se enfatiza la diferencia y patrón de calidad del trabajo femenino (con tan buenos resultados como el mejor retratista), la oferta de credibilidad y confianza para atrapar a la clientela femenina, damas de una sociedad aún muy cerrada, pero dirigida a los caballeros que desembolsarán las monedas para costear los retratos.

Retrato de pareja. Daguerrotipo montado

Recuérdese que las mujeres conocían de barreras y labores limitadas fuera del hogar, el bordado y las tertulias. Aún no accedían a la enseñanza pública y las principales “ocupaciones” a desempeñar por las blancas y las “libres de color” en una sociedad esclavista eran oficios como lavanderas, “jaboneras”, costureras, zurcidoras, modistas, parteras, tejedoras de sombreros, “crianderas”, dulceras, contadas maestras a domicilio… Profesión y arte quedaron a la espera. Reto y persistencia costó que se incorporaran a fondo las manos femeninas a la fuerza de trabajo no doméstico, como el de las torcedoras de tabaco en la década del 60 o el paulatino asenso de las profesoras, al abrirse el segundo nivel de enseñanza privado en los años 80.

Tabaqueras

Tras el terreno ganado y la muerte del Sr. Arias, se reorganiza el trabajo entre Irástegui y su hijo Vicente. El 25 de septiembre de 1855 se notifica en el Diario de la Marina la continuidad del servicio:

DAGUERROTIPO DE ARIAS,

La viuda del retratista al daguerrotipo D. Pedro Arias, cuyas obras ha celebrado tanto el público de La Habana, ha abierto un nuevo establecimiento a cuyo frente a puesto a don Vicente Arias, discípulo aventajado de su difunto esposo, y que cuenta con la práctica y conocimientos adquiridos a su lado por espacio de algunos años. Las obras que tiene hechas y que están de manifiesto, y la seguridad que se brinda al que vaya a retratarse, de que si no está a su gusto no pagará nada, esta mejor garantía que se ofrece.

Daguerrotipo. Colección Fototeca OHCH

El 14 de noviembre en el mismo diario, aparece la daguerrotipista como LA VIUDA DE ARIAS, siendo quizás también la primera en significarse con la condición de viuda de fotógrafo. Categoría que prevalecerá por el resto de los ochocientos.

Trabajaron bien de cerca la fotógrafa y el retratista, sin cambiar de morada. Mantuvieron la venta de efectos fotográficos y ampliaron las tipologías del género: retratos a domicilio, fotografías a cadáveres, rostros en medallones….

En 1859 ya aflora su imagen y nombre completo. En la edición primera del Anuario General del Comercio, de la Industria y la Administración de La Habana, en la sección “Lista por Profesiones, Oficios, Industrias &” se inscribe como Retratista al Daguerrotipo en una relación de quince.

Anuario General del Comercio, de la Industria y la Administración de La Habana, 1859

Aunque se refiere en material bibliográfico la persistencia del trabajo de Encarnación Irásteguihasta 1865, desde el mes de enero de 1855 se anunciaba en el mismo sitio el Retratista al Daguerrotipo Molina y en el año 1857,la Galería Nacional y Extranjera de José Lorenzo Cabrera. Al parecer compartieron igual segmento de tiempo y parcela varios comercios fotográficos a la vez, algo común en la época. Lo cierto es que era la única mujer aludida en ese contexto, capitulado por un oficio de confianza pero llevado de pantalones.

Fuentes bibliográficas: Anuarios, Nomencladores y Directorios Generales de Comercio e Industria de La Habana e Isla de Cuba (1841, 1859, 1860, 1870); Diario de la Marina, Periódico oficial del Apostadero de La Habana (1847-1857) y el texto: La primera mujer fotógrafa de Cuba, del periodista y fotógrafo Jorge Oller.

 

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Me planto. El cerco sobre el aborto

Me planto. El cerco sobre el aborto

Por Thais Gaes

El aborto, practicado en Cuba desde antes de 1959 y establecido como derecho legal y asistido dentro de los servicios médicos gratuitos a partir de 1965, podría empezar a verse cercado por el insólito auge de grupos religiosos fundamentalistas en un estado laico.

Planificacion-familiar-Marta-de-la-C-Pérez-Premio-Fotografía

Marta de la C Pérez, Planificación Familiar, foto concursante 2ª. edición Premio Fotografía Feminista

“Si en los albores del siglo XXI, la Revista de la Modern Language Association of America (MLA) invitaba a reflexionar sobre el estado de la teoría feminista, debe ser porque hay un problema” [1]. Corría el año 2006, apenas comenzaba el tercer milenio, cuando la publicación norteamericana convocó a este llamado. Doce años han transcurridos y las noticias no son nada halagüeñas para los movimientos feministas en el mundo. El asunto, desde entonces, se ha duplicado, como mínimo, no digamos ya para las feministas, sino para las mujeres todas. Por otro lado, “el problema” ha estado transformándose en “los problemas”.

Recientemente el senado argentino rechazó la aprobación de la Ley de aborto en ese país. Por estrecho margen, aunque suficiente para dejar a la nación más poblada del continente con una ley que data de 1921 referente a la interrupción del embarazo.

La concepción no deseada es ahora mismo un tema candente  tanto en las calles como en las agendas políticas de varios países de América Latina. En Brasil y Chile grupos conservadores están presionando para que retorne la penalización del aborto sin importar motivos. No fue hasta el pasado año, luego de campales y prolongadas batallas, que se aprobó en Chile por tres causales.

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Una mujer que lleva un pañuelo con un útero bordado participa en una marcha a favor de un proyecto de ley respaldado por la presidenta Michelle Bachelet, para legalizar abortos solamente en tres situaciones específicas. Crédito Esteban Felix/Associated Press

Me llama fastidiosamente la atención los grupos denominados Pro vida. No es por la vida de las mujeres gestantes que elevan sus clamores. Se indignan porque una mujer desee interrumpir un embarazo no deseado, sin embargo, sus conciencias permanecen tranquilas a sabiendas de que muchas mujeres tienen que someterse a abortos inseguros, clandestinos, lo mismo en pésimas condiciones de sanidad que practicados por personas no facultadas para ello.

A tal punto soslayan la existencia de derechos sexuales y reproductivos: decisión libre, consciente y voluntaria de las parejas y/o mujeres para determinar número de hijos y espaciamiento entre ellos; planificación familiar que no se circunscribe solo a las mujeres. El derecho a informarse, el acceso a servicios médicos gratuitos, a usar anticonceptivos. El compromiso global de gobiernos y sus respectivas carteras gubernamentales de garantizar la disponibilidad de métodos anticonceptivos. De igual modo, proveer una educación sexual responsable mediante programas, campañas, planes de enseñanza, etc… a nivel nacional.

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Protestas a favor y en contra de la despenalización del aborto en Argentina. Credito Damián Dopacio/Agence France-Presse — Getty Images

Las argentinas exigen el derecho al aborto legal y seguro. Empero los Pro vidas obvian el hecho de que estos embarazos puedan ser producto de una violación, de engaños; los riesgos que pueden entrañar para la vida de la madre o el feto, malformaciones congénitas, daños biológicos, psicológicos, afectivos.

El 8% de las muertes maternas a nivel mundial se deben a abortos inseguros.

Al menos 22 800 mujeres mueren cada año debido a complicaciones durante estos procederes.

Mucha gente dirá que, qué me importa a mí esto, si en Cuba es legal y asistido desde el siglo pasado por el Ministerio de Salud Pública. Resulta que en las últimas semanas el matrimonio igualitario, y ahora el aborto, levantan ronchas. El conflicto sale a relucir en medio de una coyuntura única que vive la nación en estos meses: la discusión del proyecto de Constitución de la República de Cuba, que entrará en vigor en 2019.

Lo del matrimonio igualitario molesta sobremanera, y ni siquiera está en la carta magna vigente. Espero, como muchos cubanos y cubanas, lo incorporen al proyecto de constitución que empezó a discutirse por estos días. Continuar ignorándolo sería aferrarse a la era de piedra.

La unión conyugal de parejas no heterosexuales es una conquista aún por alcanzar, en cambio, el aborto en Cuba no es ninguna novedad. Desde 1936 se despenalizó bajo determinadas circunstancias, y a partir de 1965  se realiza en centros hospitalarios por personal facultado para ello, con las debidas condiciones higiénicas sanitarias.

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Cartel difundido por grupos religiosos

Si semanas atrás emergió un conflicto en las redes sociales debido a la propalación de una carta infausta y un cartel aparecido en varios lugares públicos que apelaba a la “familia original”, opuestos a familias no heteronormativas y con ello al reconocimiento de los deberes y derechos que les correspondería como núcleos reconocidos constitucionalmente; si hubo que hacerle frente al fundamentalismo de algunos grupos religiosos, compartiendo y pegando a su vez un cartel con el diseño de distintos tipos de familias, es porque lo que dábamos por sentado no es infalible ni de lejos. Erramos al minimizar a estos grupos, pasándolos por alto e ignorando la influencia que creíamos no tenían. Nada más lejos de la realidad.

El aborto, y en su momento el matrimonio igualitario, no es y no serán logros exclusivos de un colectivo, no son para la Revolución, son para las generaciones presentes y futuras, son nuestros y sus derechos individuales, familiares, civiles, sociales. Nos competen a todxs los ciudadanxs por igual.

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Tomado del perfil de Facebook del diseñador cubano Roberto Ramos Mori

Ante ciertos hechos y temas que para mí son intocables, y el aborto es uno de ellos, no puedo ni quiero permanecer inerte. La concepción tiene lugar entre dos, pero la crianza de la descendencia muchas veces involucra a otros miembros de la familia, los que cuentan con ella, claro. El costo espiritual y material está muy lejos de ser barato, peor si eres madre o padre solterx.

La historia ha demostrado que las conquistas no siempre son perdurables, y sí muy vulnerables. Si la Constitución afirma que el socialismo es irrevocable, el aborto como derecho también. Mi cuerpo es mío y las decisiones concernientes a él las tomo yo. Si hablo del aborto lo hago sin ambages porque conozco y estoy consciente de los derechos que en esa materia me asisten, que no son ni más ni menos que mis derechos sexuales y reproductivos.

Planto bandera por ellos.

[1] “I am not a Feminist, But…”: How Feminism became the F-word, PMLA, 121, 5, octubre 2006, pp. 1735-1741. En “Yo no soy feminista, pero…Cómo feminismo se convirtió en la palabra impronunciable”. Denken Pensée Thought Mysl… E-zine de Pensamiento Cultural Europeo. Selección: Desiderio Navarro. Vol. 1, Nros. 1-25, febrero 2011-abril 2012, pp. 135-146.

 

+ de Thais Gaes

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