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Publicaciones independientes en 12ma. Bienal de La Habana

Pablo-Brugnolis

Pablo Brugnolis. Foto cortesía de Darío G. Sánchez

La cuarta semana de mayo la dedicamos a las publicaciones independientes. Conversamos con Pablo Brugnolis, arquitecto y editor de SPAM_arq acerca de su atípica propuesta para la 12ma. Bienal de La Habana.

SPAM_arq es una plataforma que apuesta por prácticas colaborativas, mantiene una linea editorial flexible con e
special atención a los temas de arquitectura, sociedad, arte y sus relaciones con la política.

Una propuesta extraña para la Bienal

Por Yaíma Guilarte Hernández

¿Por qué seguir haciendo bienales? ¿Por qué viajar? ¿Por qué vernos las caras? ¿Por qué tanto esfuerzo? ¿Por qué Cuba?, mientras el chileno Pablo Brugnolis lanza estas interrogantes, parecen invertirse los roles de entrevistado a entrevistador. Inmediatamente este arquitecto, artista, editor y activista político se autorresponde: Porque nos tenemos que encontrar, consolidar lazos. Aquí han surgido muchos proyectos, ideas y amigos nuevos. En lo particular, más que una red europea, me interesa consolidar el trabajo con una red americana. Creo que la mayoría vino a explorar, no a imponer nada; creo que todos vinimos a gatillar. Brugnolis es el artífice de SPAM_arq, una revista independiente editada en Santiago de Chile, que pretende tornarse herramienta de exploración y ensayo de las nuevas condiciones que configuran la ciudad actual.

Yaíma Guilarte (YG): ¿Pudiese ahondar sobre la política editorial de SPAM_arq?

Pablo Brugnolis (PB): La revista es una plataforma de colaboración gratuita donde invitamos autores a presentar ensayos, tanto textuales como visuales. Trata de arquitectura, sociedad, arte y sus relaciones con la política. Nos interesa generar diálogos y encuentros entre los que ahí publicamos. Es una suerte de acontecimiento. El público meta es pequeño, principalmente profesionales jóvenes, estudiantes de arquitectura y de las escuelas de arte. Es un poco como un material de culto, hay que buscarlo. Ahora estoy terminando de armar un gran repositorio web para que estén todos los artículos en línea, en formato PDF y se puedan descargar. Son ensayos raros, tampoco es una línea editorial permanente, va cambiando. Pretende ser una herramienta muy subjetiva, la materialización de ciertas derivas, reflexiones. Se activa y desactiva cuando tenga que hacerlo.

YG: ¿No posee entonces una frecuencia preestablecida?

PB: Al menos un número al año. Por lo tanto, la invitación a la Duodécima Bienal de La Habana era rara, pero se dio como una muy buena oportunidad de reactivar y reencontrarse con algunos amigos, y conocer otros nuevos. La revista no es lo único, hay trabajos expositivos.

YG: ¿En qué consiste su propuesta para la Bienal?

PB: Es un trabajo de investigación sobre la Bienal misma. Vamos a hacer una publicación que sea una mirada autoral sobre el evento. Esta ha sido una invitación extraña, atípica, porque proyectaremos algo: que la Bienal no termine acá, sino siga y pueda dialogar con los artistas para que los trabajos se materialicen en la revista. La publicación no es periodística, ni descriptiva, sino crítica, ensayística y adquiere carácter de obra. La intención es convertirla en una pieza más. No será un número panorámico, ni pretende ser objetivo con todo.

YG: ¿Han realizado antes este tipo de coberturas?

PB: Es primera vez. Hemos realizado otras colaboraciones extrañas o distintas, por ejemplo, con una revista de Barcelona que se llama Roulette. Ellos hicieron una mirada sobre América y nosotros sobre Europa. Luego cruzamos y armamos un solo número.

YG: Ya comentaba que SPAM_arq es una iniciativa sin fines de lucro, pero ¿es sustentable? ¿sostenible?¿cuál es su modelo de gestión?

PB: Como no hay un interés de tener una presencia permanente, sino que la revista aparezca cuando se generan este tipo de encuentros, esta suerte de sinapsis, tampoco hay una presión de buscar fondos permanentes. La idea es mantener un trabajo activo, constante y para ello hemos postulado a diversos fondos: universitarios, de institutos culturales de países extranjeros como España que nos ayudó mucho durante un tiempo, el propio gobierno de Chile, en fin, son irregulares.

YG: ¿Conoce alguna publicación cubana similar?

PB: No dudo que existan, pero no conozco publicaciones cubanas que estén en esa lógica. Me gustaría.

YG: ¿No estaría interesado en establecer vínculos?

PB: Para eso vine.

YG: ¿Qué opinión le merecen las intervenciones en lugares públicos?

PB: En Cuba hay una reflexión inevitable sobre el espacio público, su disputa y control. Está presente en artistas que se encuentran en la Bienal y en otros que no, no puedo dejar de mencionar a Tania Bruguera. No creo que sea una protagonista, pero es parte de un grupo que ha hecho presencia. Aquí hay un tema en cuestión del espacio público que es muy político y ha estado velado, digamos, por la metáfora o las pequeñas estrategias; pero permanentemente lo que está en juego es el uso de ese espacio público ¿De quién es? ¿A quién pertenece? ¿A todos? ¿Quién lo controla? Son interrogantes que surgen en casi todos los países con la privatización. Cuando no hay control del espacio público, puede tomarlo el narcotráfico o las mafias, eso le otorga una densidad inaccesible.

Yo jamás había caminado con tanta libertad y despreocupación en una ciudad de noche. A pesar de la oscuridad o la pobreza que he visto en La Habana Vieja, eso no lo haría en ninguna otra ciudad del mundo. Es un lado positivo: hay una disponibilidad del espacio, pero siempre hay un control, que es más político. Siempre hay una disputa y esta Bienal la pone en escena.

YG: La transdisciplinareidad ha generado debates y polémicas, sobre todo en los espectadores no tan versados en las nuevas tendencias visuales, en cuanto a qué entra en la categoría de “obra de arte”…

PB: Sí, me parece muy interesante, creo que es lo más contemporáneo. Borrar los límites de las disciplinas y comenzar a ser pensadores, a reflexionar abiertamente. En ese sentido creo que Joaquín Fargas de Argentina es un tremendo* porque es ingeniero, pero también, activista del arte. El tema es muy relevante: yo estudié Arquitectura, en algún minuto inicié mi trabajo como editor, he incursionado en el arte, ahora estoy participando en un movimiento joven político chileno, en fin, me interesa ese cruce, no estancarse en algo. Bruno Latour habla bastante de eso. Aquí hay personajes raros.

YG: ¿Lo que ha podido apreciar del evento se ajusta a lo enunciado en su línea curatorial?

PB: Pienso que La Bienal de La Habana es muy amplia, puedes encontrar de todo: desde lo más tradicional hasta lo experimental. Creo que sí hay un capítulo que cumple perfectamente -al menos con lo que se declara en los textos del catálogo- y son las obras que están en la esfera más contextual, de investigación, de pesquisa. Son esos artistas que están investigando y que vinieron acá y han levantado relatos, microrelatos y comenzaron a construir. Insisto, esta Bienal es muy de inicio de investigaciones. La pregunta es ¿por qué se optó por esto?…si fue por presupuesto o por ideas. Si no se pueden traer grandes obras, creo que hay una inteligencia al declarar que no es necesario hacerlo, podemos traer artistas que puedan activar ciertos procesos. Hay varios trabajos que están en esa línea, por ejemplo, el de Alonso & Craciun en Casablanca. Con la investigación que se hizo allí ha venido a levantar relatos y a instalar un índice, pero su trabajo seguirá elaborándose. Ellos van a colaborar conmigo para seguirlo.

Otra de esas pequeñas acciones que van gatillando repercusiones aún desconocidas es la propuesta de Francisca Benítez, quien trabaja en una comunidad de sordo mudos. El uso de los teatros abandonados también me parece muy interesante. La Habana se pone en escena, los artistas han buscado pequeñas estrategias para ubicar a La Habana como escenario, como espacio concreto, táctil. Lo de Amorales, por ejemplo, o lo de Anish Kapoor, en el fondo son obras muy pequeñas, son una indicación que lo que ponen en escena es el espacio o hacen tangible ese espacio pesado, denso que puede tener repercusiones. El abandono de ese espectáculo puede ser leído de diversas maneras. La interpretación es de cada uno. Me parece interesante como esta Bienal logra poner a La Habana en juego y nos hace pensar a la ciudad como espacio físico y materialización de lo que aquí ha ocurrido durante todos estos años.

*expresión equivalente para los cubanos a “es un bárbaro”, de lo bueno que es.

 

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