«

»

Del caso Melián… a Ley de Cine cubana. Entrevista con Lía Rodriguez (II)

antonio-enriquePor Antonio Enrique González

25823e9Ofrecemos la segunda parte de la entrevista a Lía Rodriguez. La productora y experta en derechos de la producción audiovisual conversa con el periodista Antonio Enrique González sobre la Ley de Cine Cubana, el status de las productoras audiovisuales y su rol como productora del film El acompañante de Pável Giroud.

AG: ¿Cómo piensas que contribuiría una Ley de Cine cubana al desarrollo del audiovisual nacional?

LR: Primero, crea un marco de relaciones jurídicas mucho más efectivo. Ordenas un sector que hoy opera de una manera casi sumergida. Al día de hoy se establecen relaciones jurídicas privadas que no están sometidas ni a regulaciones laborales, ni a regulaciones de impuestos y/o fiscales, y cuyos pagos no tienen registro o regulaciones bancarias. Incorporar todos estos componentes a esas relaciones es necesario y útil, porque otorga garantías a los que participan de la relación, se establecen herramientas y mecanismos de cobros y pagos, y el Estado es testigo de lo que está pasando en términos de circulación y flujos financieros, dado que esto comenzaría a realizarse a través de sus instituciones bancarias. Creo que todo eso es muy importante.

Yo siempre utilizo los conceptos de utilidad y necesidad. Creo que la Ley de Cine es útil y necesaria para todos: para los realizadores y productores; y para el Estado. Además, brinda seguridad jurídica para ambos, porque todos sabemos las normas y reglas del juego, la manera en la que se va a ordenar la realización de esta actividad. Un argumento muy contundente para la conversación con las instituciones es que los actores del sector cinematográfico y audiovisual —me refiero a directores, realizadores, productores— probablemente estén abogando por algo quizás no apreciado aún por las instituciones: quieren ordenar sus relaciones entre sí, y con el Estado. No quieren un caos, en el sentido de desregulación.

A veces se transmite una imagen de que “la gente quiere hacer lo que le da la gana”. No, todo lo contrario. La gente quiere establecer normas para conducir nuestro trabajo, nuestro desarrollo profesional y artístico, nuestro desarrollo cultural. Creo que esto es positivo para todo el mundo. A veces, el exceso de normas o la hiperregulación no es saludable, pero todo en exceso es malo. Es mala la hiperregulación, como es mala la desregulación. Creo que un argumento interesante a tener en cuenta por el Estado es ese.

AG: ¿Cómo crees que deberían quedar, en una Ley de Cine cubana, los status tanto del ICAIC como de las productoras? Esto es especulativo, claro…

LR: Es especulativo sobre todo porque cada día uno se levanta y rectifica o revisa lo que pensó ayer… Hay un momento en el que hay que parar porque si no, siempre vas a estar mejorándolo. Lo que sí es innegable para mí es que en cualquier proyecto de Ley de Cine, el ICAIC es la autoridad cinematográfica en Cuba. Es el órgano rector de la actividad cinematográfica y audiovisual. Y, en mi opinión, es incuestionable.

El ICAIC tiene que mantener su papel de institución pública, creada y dedicada para el fomento, la promoción y cualquier otra actividad que contribuya al crecimiento de la producción cinematográfica y audiovisual en Cuba. Para mí, eso está en el centro de todo. En cualquier organigrama el ICAIC es el centro aglutinador. Luego está el ejercicio de una actividad profesional específica: la producción en sí misma, la posproducción y todos esos entes que pueden trabajar, ya sean institucionales o no. Hay un organigrama propuesto, que es bastante atinado y coherente en la relación del ICAIC con los privados y con el resto de las instituciones; porque también habrá empresas estatales que se pueden involucrar.

AG: Desde tu rol como productora del filme El acompañante, de Pável Giroud ¿hasta qué punto te consideras co-creadora de la cinta? ¿Crees que en la zona “independiente” el rol del productor se está redimensionando respecto a los modelos estatuidos por el ICAIC?

LR: La película está dirigida por Pável, y es una obra que tiene su marca. Es la historia que él nos trajo a mí y a Antonio López, quien ha sido mi socio y también productor. Tiene su sello, su impronta. Es la película de Pável. En cualquier caso, sí creo en el rol del productor como alguien que tiene que contribuir enriqueciendo —y probablemente muchas veces como contrapeso— a la realización y surgimiento de la película. Con Pável hablamos mucho, discutimos mucho, confrontamos mucho, aunque siempre mantuvimos la confianza en sus decisiones y en la película que quería hacer. Pero sí, nos involucramos creativamente desde el principio. No me considero co-creadora en el sentido autoral. Es su película, él es el director, y estamos muy satisfechos y contentos con el resultado, con esta relación participativa. Una relación que comenzó con el trabajo de guión, con la investigación, con el desarrollo del guión que llevas al momento del rodaje. Y luego con el rodaje, la posproducción, el corte final de la película.

Ciertamente, el hecho de que el ICAIC fuera el productor único de las películas cubanas de casi todo su período de existencia, desplazó el rol del productor al director de producción, como la persona que tiene a su cargo la gestión de un presupuesto para la realización. No diría que se perdió, pero sí se omitió un poco la posibilidad de que también tuviera un diálogo creativo y participativo con el director.

Antonio López y yo venimos de una formación, que si bien le debemos al ICAIC enteramente, contó mucho con la impronta de Camilo Vives. Él siempre defendió el criterio de que el productor era algo más que el proveedor y administrador de un presupuesto a gastar; sino que era, en última instancia, el responsable del surgimiento y la suerte de la película. Es tan dueño o doliente como puede ser el director. Nosotros estamos expectantes, interesados e involucrados en lo que pase con la película, porque nuestra suerte va ligada a eso, nuestro nombre está ligado a ella. Puedes relacionarte de otras maneras: prestado servicios, colaborando, pero las que eliges producir, sí tienes que tener una relación de compromiso.

Durante más de una década, fui asesora jurídica y encargada de desarrollo de proyectos de la Productora Internacional ICAIC. Fui ocupando cada vez más mi tiempo en el desarrollo, el montaje financiero y de producción de los proyectos, sobre todo en términos de coproducción y servicios internacionales. Desde esos tiempos tuve una relación de colaboración amplia con Claudia Calviño, Inti Herrera, Alejandro Brugués, de la casa productora 5ta. Avenida, aunque en ninguno de sus proyectos participé como productora. Siempre estuve vinculada en términos de colaboración y con la convicción de que el mundo iba hacia allí, y de que en algún momento mi propio desarrollo profesional iría hacia allí.
Te puede interesar
Entrevista con Lía Rodríguez: Del caso Melián…a la Ley de Cine cubana (I)
El caso Nolberto se revisa
Carlos Melián habla sobre su primera asesoría
El caso Nolberto: cine con sello santiaguero
Circuito Líquido en el Haciendo Cine 2015

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>